Comunidad alterada

La "calle roja" que se mudó del Centro al Parque Rodó

El Mides promete guardia policial en la cuadra de nueva Puerta de Entrada.

Maldonado, a pasos de Joaquín de Salterain, nuevo enclave de la Puerta de Entrada del Mides. Foto: F. Flores
Maldonado, a pasos de Joaquín de Salterain, nuevo enclave de la Puerta de Entrada del Mides. Foto: F. Flores

El hostel Buena Vibra, ubicado en Maldonado y Joaquín de Salterain, fue el mejor de Montevideo en 2018, según los comentarios y puntuaciones de los viajeros hechos en el sitio HostelWorld.

En este 2019, en cambio, sus puntuaciones empezaron a ser muy negativas en el rubro "ubicación", uno de los seis ítems a votar. El motivo no es otro que la apertura de una nueva Puerta de Entrada del Mides, una casona a donde llegan en promedio 40 personas indigentes por día que solicitan refugio.

Muchas lo hacen tan temprano que transforman la calle en living, baño y hasta dormitorio. Por eso es que no solo los propietarios del hostel se quejan sino también los vecinos, que están furiosos y piden que cambien de lugar la oficina.

El tema es que este nuevo lugar vino a suplantar en diciembre del año pasado al histórico ubicado en Convención y Paysandú, cerrado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) debido a innumerables denuncias de residentes y comerciantes que se sentían acechados a diario por las barras que acampaban a cielo abierto, traficando desde drogas hasta sexo o limosneando de modo agresivo y con el argumento de la colecta para el vino.

La vivienda de la calle Maldonado apunta justamente a evitar la aglomeración de gente en la calle ya que dispone de dos salas para hacer las entrevistas antes de derivar a cada solicitante a tal o cual refugio.

Entre otras comodidades cuenta además con un hall, cocina, un pequeño patio externo y un jardín interno, además del baño. Pero eso no parece ahora suficiente para reducir a cero la presencia de indigentes en el entorno inmediato, algunos de los cuales ni siquiera parecen tener intención de pedir la entrevista con los técnicos del Mides ni la cama del refugio.

Varios vecinos consultados por El País aseguraron que el Mides nunca consultó ni comunicó a los habitantes de la cuadra sobre la llegada de este servicio. "Fue un shock. Y viene generando un grave problema de convivencia", aseguró uno de los residentes en la zona que prefirió no ser identificado.

Robos a autos, individuos que observan los movimientos de los vecinos, personas que duermen en los ingresos a las propiedades y otros que defecan frente a los garajes son algunas de las escenas reiteradas día a día.

"A algunos les pregunto de manera sutil si necesitan alguna cosa (…). Estábamos armando algo para valorizar la zona y esto complica", contó Andrés Seris, uno de los dueños del hostel que está frente a las oficinas del Mides.

En promedio, unas 40 personas acuden a este lugar por día buscando un refugio en alguno de los 50 centros con capacidad para 1.500 cupos. Al principio las colas excedían la locación. "Ahora no tanto", señalaron los vecinos que ya presuponen que si esto es así en verano, les espera un invierno de pesadilla.

Norma vive con su marido en una casa de la cuadra. Aseguró que algunos indigentes le tiran residuos por la ventana de su garaje. Mario, otro damnificado por la situación, dijo que ha tenido que pedir permiso para salir de su hogar. El 11 de enero llegaron tres patrulleros que se llevaron a una mujer.

"El problema es la conducta. Manejan otros códigos (...).Alguna vez se escuchan gritos estridentes", indicó Mario.

El miércoles pasado una de las mujeres no quiso ir a un refugio que le asignaban y tiró todo lo que tenía en su mochila a lo largo de la vereda, cuenta otro residente en la cuadra. Para enfrentar esa realidad, los vecinos armaron un grupo en WhatsApp para enviar fotografías y filmaciones que reportan desajustes de conducta o faltas. Ya lo integran 60 personas.

Contactos.

El tenso clima reinante ha llegado a los oídos de los jerarcas del Mides. El martes pasado hubo una reunión entre los vecinos, la subsecretaria de esa cartera, Ana Olivera, y la directora de Protección Integral a Situaciones de Vulnerabilidad, Eleonora Bianchi. También participó el alcalde del Municipio B, Carlos Varela.

En esa reunión, que se dio de manera cordial" los vecinos manifestaron las situaciones que viven. Bianchi reconoció a El País que en ese lugar existen "algunas dificultades" reportadas por los habitantes de la cuadra. Por ello, anunció que incorporarán policías en el ingreso tras un acuerdo hecho en los últimos días con el Ministerio del Interior. La idea es que "no generen interferencias en el desarrollo de la vida barrial", aseguró. Pero los vecinos no parecen conformes con estos anuncios. "Nosotros le manifestamos y exigimos que se vayan. Todo lo que digan son aspirinas para curar el dolor de cabeza, pero no van al origen del asunto", dijo otro vecino que participó de la reunión y ha hecho numerosos reportes de personas en situación de calle. Una aplicación del Municipio CH y CityCop son algunos de los canales a través de los cuales también comerciantes del barrio hacen sus reportes, dijo a El País el concejal Luis Bascou,

En Montevideo hay unas 600 personas en situación de calle, según datos oficiales.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados