CERRO LARGO

Entre la bicicleta y el huevo de dinosaurio

El único museo de Río Branco está en una casa particular.

Juan Carlos tiene un museo y trabaja para una arrocera. Foto: Néstor Araújo
Juan Carlos tiene un museo y trabaja para una arrocera. Foto: Néstor Araújo

La historia de Juan Carlos Muniz es la de un trabajador rural que soñó con tener un museo. El BPS lo multó por la obra, que finalmente se transformó en la única sala de exposiciones de objetos históricos que hoy tiene la ciudad de Río Branco. No recibe ayuda del Estado ni del Municipio. Y científicos han coincidido que entre las cientos de piezas que atesora, hay un huevo de dinosaurio.

Muniz trabaja diariamente para una empresa arrocera de Cerro Largo, ubicada cerca de la ciudad de Río Branco, donde ha vivido siempre. Comenzó hace 20 años a recoger material, recibir donaciones y comprar en remates objetos con historias que expone en su casa, en lo que ha dado a llamar "Salón Histórico".

"Mi intención no era tener un local, pero de a poco fui reuniendo piezas y en determinado momento me sentí egoísta de tener todo guardado sin mostrárselo a la gente. Entonces, logré armar un salón al fondo de mi casa", explicó Muniz.

Debido a que su trabajo rural le implica estar más de ocho horas fuera de su casa, abre el museo al público en horario nocturno. "Lo abro de 18:00 a 22:00, debido a que más tarde implica un gasto en energía eléctrica por los reflectores, y lamentablemente no puedo habilitarlo todo el día porque tenemos que trabajar con mi esposa. Si hay una visita de escolares o liceales, en ese caso se hace una excepción", subrayó.

Objetos.

En los accesos ya hay una pieza que llama la atención: un tramo de las antiguas barandas del Puente Mauá. "Son pequeños pedazos que recuperé en casa. Son del año 1929, fueron colocados cuando se terminó la obra del puente", señaló.

En medio de un material de millones de años hay una esfera que a todo el mundo le llama la atención. "Es un canto rodado inmenso que un amigo me lo trajo de Río Negro sin saber lo que era. Hace pocos años llegaron arqueólogos al museo que presumen se trata de un huevo de dinosaurio. Estuvimos por partirlo, pero no lo hicimos", dijo. Esta semana, la doctora en paleontología Graciela Piñeiro se reunirá con la pieza para establecer de qué se trata. "Mantiene la forma del huevo, pero está petrificada", anotó.

También se exhibe el arco del año 1858 que estaba al ingreso del antiguo cementerio y que fue inaugurado cuando Río Branco se denominaba Pueblo Arredondo (hasta el año 1900), porque luego que pasó a llamarse Villa Artigas. "En ese momento el cementerio fue trasladado al lugar actual y alguien conservó este arco de hierro de entrada que me fue acercado por un vecino que lo tenía y lo conservamos. En el mismo patio, a la entrada pero bajo techo, se puede ver una de las barricas de madera que contenían el portland con el que se construyó el Puente Mauá", agregó.

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