Libros en sociedad

Biblioteca atenta a la salud mental

En Bibliobarriose le da oportunidades laborales a personas con problemas psíquicos.

El Centro de Obreros de Alpargatas ofreció su espacio en 2016 para que Bibliobarrio pueda desarrollar sus actividades allí. Foto: F. Ponzetto
El Centro de Obreros de Alpargatas ofreció su espacio en 2016 para que Bibliobarrio pueda desarrollar sus actividades allí. Foto: F. Ponzetto

Una donación de la Cámara Uruguaya del Libro al Centro Comunal Zonal 16 en 2004 motivó que nueve vecinos de Reducto decidieran abrir una biblioteca popular que oficiara de espacio cultural para fomentar encuentros, charlas e intercambios en el barrio.

El Club del Banco de Crédito les prestó una salita y allí se instalaron con esos primeros 600 libros donados. Elba Rodríguez, concejala del Municipio C y fundadora de este proyecto, recuerda que el administrador del club era "tan amable y generoso" que les prestaba la computadora.

Esta iniciativa cultural que al inicio bautizaron Vecinos del Zonal 16 abría sus puertas lunes, miércoles y viernes a la tarde, y solía recibir muchos ancianos de las casas de salud que se arrimaban a jugar a las cartas, conversar y leer.

Un grupo de estudiantes de bibliotecología, psicología y economía se les acercó allá por 2007 con el propósito de realizar un proyecto de extensión universitaria que pretendía reinsertar en el mercado laboral a personas con problemas psiquiátricos. Este programa de la Udelar venía con el nombre Bibliobarrio incluido, y los vecinos del espacio cultural de Reducto decidieron adoptarlo.

Bibliobarrio funcionó como una extensión universitaria durante un año, y luego continuó como un emprendimiento auto gestionado que abarca tres áreas: la biblioteca (con más de 6.500 libros donados o comprados gracias al dinero de los presupuestos participativos ganados), la editorial artesanal y las actividades culturales que se realizan una o dos veces al mes en el Centro de Obreros de Alpargatas (Enriqueta Compte y Riqué 1275). Ahí están desde 2016 y para María Zino, coordinadora del proyecto, ha sido "un despegue", ya que las instalaciones del Club Reducto les habían quedado chicas.

Diferencial.

Hay tres colaboradoras honorarias que sacan adelante Bibliobarrio, un grupo de vecinos que da una mano, y tres trabajadores con patologías psiquiátricas que reciben una remuneración.

Uno de los pilares de lucha de este proyecto auto gestionado es la desmanicomialización, e incluso en el inventario de la biblioteca hay un catálogo de salud mental. Para Sebastián Spinelli es muy valioso integrar este staff: "el estigma que hay respecto a las personas con problemas de salud mental es muy grande a la hora de encontrar trabajo, y la oportunidad que nos dan acá de poder desarrollarnos es muy importante".

Bibliobarrio abre los lunes de 12:30 a 17:30, los jueves de 15:00 a 20:00, y los sábados entre las 14:00 y las 19:00. Hay vecinos que se acercan a leer y conversar, y otros que prefieren la modalidad del delivery literario, es decir, que les envíen el ejemplar a domicilio. A quienes están en el barrio se les cobra $180 este servicio por trimestre, y los que viven un poco más lejos deben abonar $350. Hoy hay 100 socios al día con la cuota, que es uno de los mecanismo para mantener el centro cultural abierto.

También sobreviven gracias a donaciones y presentándose a fondos. En 2011 ganaron el Presupuesto Participativo que les permitió adquirir libros nuevos de política, ciencias sociales y novelas, y un cañón de vídeo para proyectar películas.

Todas las actividades son gratuitas para propiciar un espacio de encuentro. Hay teatro, café literario, circo, peñas, coro y cine. La última película que proyectaron fue Coco y hubo bizcochos y chocolate caliente para los gurises del barrio.

Concurso para sensibilizar

Los mayores de 14 años pueden presentarse al certamen literario Marimbondo hasta el 28 de agosto a través de [email protected] Los textos deben ser inéditos y abordar la temática afrodescendiente. Solo tres de las 10 obras premiadas podrán ser de autores no afrodescendientes. Se publicarán en el libro Diversas Palabras editado por Bibliobarrio.

Un proyecto independiente

Cómo hacer visible lo artesanal

Ganar el Presupuesto Participativo en 2011 resultó clave para que la editorial artesanal Bibliobarrio pudiera funcionar, ya que les permitió comprar una fotocopiadora y armar libros fotocopiados con tapas de cartón ecológico pintadas a mano. Aquí no existe la producción en serie, son tirajes pequeños, y cada libro es único porque se apela a la creatividad. La editorial nació en 2012 y el primer proyecto fue una colección de dramaturgia uruguaya contemporánea. También hacen libretas, marcadores y pegotines. Esta semana saldrá a la venta el tercer libro de la colección Escritores del Barrio, que tiene un "carácter más investigativo sobre los distintos barrios de la capital", cuenta María Zino, miembro del equipo de coordinación de Bibliobarrio. Integran, además, un colectivo de editores independientes llamado Sancocho, y el año pasado hicieron ferias para difundir y comercializar su material. El miércoles pasado dijeron presente en la cuarta Feria Nocturna de Editoriales Independientes en Tundra Bar. También estarán en la segunda Feria del Libro del Oeste hoy domingo en Foica (Holanda esquina Grecia).

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