Canelones

Barrio se llenó de camiones y basura en Solymar Norte

Varias familias enfrentadas a la comuna canaria por planta de residuos.

Vecinos de Solymar alegan sufrir trastornos del sueño por ruidos molestos. Foto: F. Ponzetto
Vecinos de Solymar alegan sufrir trastornos del sueño por ruidos molestos. Foto: F. Ponzetto

Hace más de tres años que 45 familias de Solymar Norte efectuaron una denuncia a la Intendencia de Canelones por ver alterada su rutina con ruidos de motor a toda hora, destrozos en veredas y calles, contaminación ambiental, aumento de roedores, moscas, y olor a putrefacción próximo a sus hogares.

Las autoridades municipales y varios ediles están al tanto del reclamo, pero nadie les brindó una solución en todo este tiempo. "Han hecho oídos sordos", se queja Juan Calvo, uno de los tantos vecinos indignados.

Dentro y fuera de un galpón ubicado en Paso Escobar y Williams funciona "un sistema de cooperativas que depende de la Dirección Ambiental de Canelones". Hay camiones de gran peso repletos de basura, otros que ingresan plástico para ser reciclado, y cantidad de contenedores apilados.

Hartos de soportar esta situación, presentaron un expediente con 45 firmas a la Comuna Canaria en febrero de 2015. Iba dirigido a la indententa interina, Gabriela Garrido, y al presidente de la Junta, Roberto Saravia.

El panorama se agravó tres años después. Al tránsito de camiones, se le sumó el estacionamiento durante el día entero, incluso los domingos. "Hay más de dos cuadras de vehículos en las entradas a las casas rompiendo la calle", apunta Calvo.

El 22 de octubre de este año se ampararon en la ley de Acceso a la Información Pública y enviaron una carta dirigida al actual intendente de Canelones, Yamandú Orsi. Pidieron "conocer las acciones adoptadas para evitar la situación planteada en el expediente N° 2015-81-1330-00388".

Insumos para el Sistema de Recolección de Residuos Domiciliarios. Foto: Fernando Ponzetto
Insumos para el Sistema de Recolección de Residuos Domiciliarios. Foto: F. Ponzetto

No hay tutía.

Calvo llamó a una inmobiliaria para que tasaran la casa donde vive hace 30 años y le dijeron que el depósito de camiones de basura que tiene enfrente desvalorizó un 30% su propiedad.

Entran y salen personas a toda hora. Circulan más de 100 camioneros que comen en las veredas porque no tienen otro lugar donde hacerlo. Los funcionarios se quejan de que el baño está siempre roto.

Los vecinos evalúan la posibilidad de denunciar este hecho a la Dinama y al Ministerio de Salud Pública.

Martín Franco, otro de los lugareños afectados, dice que habitan una zona olvidada de la Ciudad de la Costa. "No tenemos alumbrado público, es inseguro, la calle es de tierra y encima nos ponen un depósito de camiones de basura que trastoca a todo el barrio".

"Hemos sido muy buenos con la Intendencia, pero ya nos asesoramos con un abogado para saber cuáles son los caminos que podemos recorrer y vamos a hacer lo que sea necesario para que saquen todo esto; se adueñaron de un espacio público", amenaza Calvo.

Los vecinos califican como "decadente" la situación. Foto: Fernando Ponzetto
Los vecinos califican como "decadente" la situación. Foto: Fernando Ponzetto

Ignorados.

Loreley Rodríguez Cabrera, secretaria general de la Comuna canaria, envío un mail a Calvo el 16 de marzo de 2015 que decía, "acuso recibo de vuestro correo y documento adjunto (el expediente) el cual procesaremos de inmediato para dar una respuesta a vuestro planteo". La funcionaria municipal no volvió a comunicarse desde entonces.

Por esos días, Calvo recibió en su casa a Leonardo Herou, director de Gestión Ambiental de Canelones, y a Omar Rodríguez, exalcalde y actual director de Tránsito y Seguridad Vial.

Ambas autoridades manifestaron tener voluntad para resolver la problemática planteada, y se comprometieron a realizar un seguimiento, pero eso nunca ocurrió.

Hace tres años que esperan una respuesta de la Intendencia que no llega. Calvo pidió ser recibido por la Junta para averiguar qué había pasado con el expediente de 2015, y le dijeron que estaba archivado.

"Supimos que fue por iniciativa de Herou, pero no el argumento". Franco fue a la oficina de Contralor Sanitario y se enteró que el documento tampoco había pasado por ahí. "Es extrañísimo", dice.

Respuesta.

Un funcionario de la Intendencia se comunicó con Franco luego de presentado el expediente y le dijo que cuando hubiera ruidos molestos lo llamara.

"Los inspectores vinieron un viernes y justo esa noche se había bajado la música. Es extraño, pero les creímos porque fueron correctos".

Quedaron en que regresarían y Franco dice que volverá a llamarlos. "Tenés que estar dispuesto a que a las dos de la mañana venga personal de la Intendencia y entre a tu casa con aparatos; no todo el mundo lo hace", dice.

A DOS FRENTES

Los ruidos molestos les quitan el sueño

Una semana después de que los vecinos de Solymar Norte presentaran una carta a la Secretaría General de la Comuna Canaria para saber qué había sucedido con aquel expediente de 2015, Martín Franco se acercó a la Dirección de Contralor con 41 firmas de esos mismos vecinos preocupados también por los ruidos molestos "en días y horas inapropiadas" que provoca el salón de fiestas Marquís, ubicado en el kilómetro 25,200 de la Ruta Interbalnearia.

"No se respetan los niveles de sonido y esto causa distorsión en la vida de las familias porque impide el descanso", dice el expediente 2018-81 101002900.

"Llega el viernes y sabés que hasta las cinco de la mañana te van a vibrar los vidrios de tu casa y vas a vivir un calvario", se queja Franco, y agrega que ni siquiera hay un muro lindero.

Los fondos de su casa dan al local de fiestas, pero asegura que los sonidos son tan estridentes que se escuchan a tres cuadras. "Incluso a veces sacan un parlante para afuera, que no se puede".

Estos vecinos habitan el "área tipo II levemente ruidosa" y los valores de emisión en esa zona no deberían superar los 65 Db, según la Ordenanza de Prevención y Reducción de la Contaminación Acústica.

La resolución departamental se está violentando en partida doble: con el salón de fiestas y con los sonidos estridentes que generan los camiones del depósito desplazándose y realizando maniobras.

"Estos terrenos estuvieron aquí muchos años y de la noche a la mañana apareció todo esto". Nunca vieron al dueño pero sospechan que pueda ser el mismo que arrienda el galpón a la Intendencia de Canelones.

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