OBRAS A PASOS DEL ESTADIO CENTENARIO

Azabache dejará paso a un complejo comercial

Topadoras de la IMM demolieron boliche del Parque Batlle.

La IMM terminó ayer de demoler el clásico local cedido al boliche Azabache. Foto: F. Flores
La IMM terminó ayer de demoler el clásico local cedido al boliche Azabache. Foto: F. Flores

Terminó en la tarde de ayer la demolición de las principales instalaciones del boliche Azabache, que funcionó durante años en el Parque Batlle. Entre hoy y mañana se completarán los trabajos, levantamiento de escombros y limpieza del predio público.

La Intendencia de Montevideo aspira a que allí se concrete una sustitución edilicia con habilitación de comercios y servicios diversos. El alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, indicó a El País que, después de un llamado a licitación realizado a mediados de 2017 para un local bailable o gastronómico, no hubo ninguna propuesta con respaldo y al culminar la concesión a Azabache, que se mudó a la calle Pedro Campbell, quedó definida la demolición.

Lo que pase ahora en el lugar es de exclusiva competencia del gobierno departamental y no participa el municipio, aunque les llegó la idea de una propuesta que incluía desde un shopping hasta un centro comercial con restoranes.

El director de Promoción Económica de la Intendencia, Ricardo Posada, dijo a El País que la semana próxima se informará en detalle cuál es el proyecto. Por ahora se sabe que pretende establecerse un espacio recreativo pero no para expandir la zona de juegos dedicados a los niños sino para emplazar un emprendimiento comercial.

"Nosotros hicimos un llamado a licitación para continuar con la explotación del local nocturno. Los dos proyectos que se presentaron, que eran importantes, no pudieron acreditar la capacidad financiera para llevarlos adelante, documentarla, lo cual en general es a través de avales bancarios. Por lo tanto quedó desierto, y entonces era una oportunidad para analizar algo diferente", explicó Posada.

El anterior permisario había solicitado una prórroga hasta el pasado mes de enero, se lo autorizó y después que cumpliera con lo fijado retiró pertenencias de la empresa y la IMM resolvió la demolición porque la construcción existente, a pesar de varias mejoras, no estaba en buenas condiciones.

Azabache surgió como local bailable, con shows de música y fiestas, hace 21 años. En sus inicios estuvo en la plaza Williman, en Punta Carretas. Y después de años en el Parque Batlle, no bien caducó la cesión municipal, se trasladó a la calle Pedro Campbell y Rivera, en donde estaba la Casona de Campbell.

Desde 2003, el permisario había invertido US$ 150.000 entre una edificación nueva y la restauración y mantenimiento del monumento a La Carreta, además de ocuparse de la vigilancia diaria de los baños públicos situados en el parque junto a los juegos infantiles.

Pelota al medio.

En la licitación de 2017, la IMM exigía que el inversor debería retirar agregados que se le hicieron al edificio original y erigir una nueva construcción de 25 x 12 metros, que podría conectarse a la existente con un pasaje que debería tener todas sus fachadas transparentes. También se exigía construir tres servicios higiénicos independientes para uso público, uno de los cuales debería contar con accesibilidad para personas discapacitadas y cambiador para bebés. Los otros dos, según el pliego de la licitación, podría ser unisex, si se compartimentaba en cada uno el sector del inodoro independientemente del lavatorio.

Ya famoso por la asistencia de muchos jugadores de fútbol, el nombre del boliche Azabache había pasado a la primera plana de la prensa a fines de 2012 por el ataque que recibiera de parte de cuatro mujeres la joven de 27 años, afrodescendiente, Tania Ramírez, quien salía del lugar a tomar un taxi.

La Intendencia de Montevideo emitió por entonces un comunicado en el que expresaba su rotundo rechazo a toda forma de racismo, discriminación y xenofobia.

En enero de 2013, el juez Penal de primer turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, procesó con prisión a las agresoras por un delito de lesiones graves, tal como había solicitado el fiscal del caso, Carlos Negro.

Este sin embargo descartó en su pedido de procesamiento cualquier posible hipótesis de racismo.

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