23 años en la Ciudad Vieja

Adiós al Bacacay, punto de encuentro de artistas

Para la propietaria, Regina Rebmann, “se cumplió un ciclo”.

Icono: el restorán, ubicado en una esquina estratégica de la Ciudad Vieja, era un referente en la zona. Foto: Gerardo Pérez.
Icono: el restorán, ubicado en una esquina estratégica de la Ciudad Vieja, era un referente en la zona. Foto: Gerardo Pérez.

Tras 23 años de actividad hoy cierra sus puertas el reconocido Café Bacacay, ubicado en la Ciudad Vieja, frente al emblemático Teatro Solís. "¡Nos vamos! ¡Seremos leyenda! ¡Bye bye Bacacay! Últimos 2 días (...) ¡Gracias por tanto a todos ustedes!", fueron las palabras de despedida que se podían leer ayer en la página de Facebook del local.

La decisión, según dijo a El País la propietaria del lugar, Regina Rebmann, se debió a que "se cumplió un ciclo".

"Hace tres años que lo venía pensado. Yo siempre dije que cuando cumpliera 60 años iba a retirarme. Acabo de cumplir 63 por lo que decidí cerrar y alquilar el local", contó. Luego de varias negociaciones (ya que Rebmann es la propietaria también de la marca), los nuevos inquilinos decidieron no conservar el nombre del local, a pesar de que mantendrán el rubro: también será gastronómico.

"Había que aggiornarse y yo ya estaba muy cansada para ello", dijo.

Los orígenes.

Su dueña, de origen alemán, vive hace más de 30 años en el país. Llegó como mochilera y se enamoró del lugar por lo que decidió instalarse definitivamente. En 1985 adquirió el edificio de tres pisos que por esos años, según cuenta, "era una ruina". "Lo restauré y pasé a vivir allí. Siempre tuve el plan de hacer un restorán en el local de abajo pero durante mucho tiempo funcionó El Vasco, un boliche muy conocido. Cuando cerró decidí abrir Bacacay", contó.

En ese entonces, dice, la Ciudad Vieja estaba lejos de ser lo que es hoy: "Era prácticamente el único local que había. Y lo novedoso era que la cocina estaba abierta todo el día (algo que mantenían hasta hoy), desde las 9:30 hasta las 00:30 horas y cualquier persona que llegara, fuera la hora que fuese, podía pedir lo que quisiera de la carta", explicó.

Su ubicación estratégica a pocos metros de la Plaza Independencia, frente al Teatro Solís y en el seno de todo el movimiento de bancos y oficinas que hay en esa zona, le permitió subsistir aún en la época de crisis del 2002 y durante los cinco años que permaneció cerrado el Teatro. "Incluso en esa época trabajábamos mucho y muy bien. El lugar se llenaba", dijo.

Retiro: la propietaria de Bacacay, la alemana Regina Rebmann. Foto: Gerardo Pérez.
Retiro: la propietaria de Bacacay, la alemana Regina Rebmann. Foto: Gerardo Pérez

La especialidad.

El plato más clásico, según Rebmann, eran los canelones de verdura que se hacían todos los jueves. La gente reservaba especialmente para ese día porque no querían perderse esa especialidad.

Rebmann recuerda también que fueron los primeros que introdujeron en Montevideo la opción de la copa de champán entre sus bebidas.

El lugar fue recomendado en varios portales y revistas tanto locales como internacionales. El portal español El Diario lo colocaba entre los lugares infaltables para visitar en Montevideo, y recomendaba el postre Masinni que hacían allí.

La revista argentina RSVP, en tanto, describió al Café Bacacay como "un espacio con buena cocina internacional, blues y jazz. Un acogedor café design de la Ciudad Vieja".

Los famosos.

Son varias las personalidades de la cultura que se han sentado en las mesas de Bacacay:directores de la Filarmónica, destacados actores de la Comedia Nacional como Levón o Estela Medina, quien, según la propietaria, "era clienta prácticamente de todos los días". También pasó por allí el actor argentino Ricardo Darín, el músico estadounidense Lou Reed o los cantantes uruguayos Jaime Roos y Fernando Cabrera, diversos escritores y poetas, así como el caricaturista y dibujante uruguayo Fermín Hontú (Ombú) o los fotógrafos Óscar Bonilla y Magela Ferrés. "Han pasado personas de todas las artes. Algunos venían prácticamente todas las noches", dijo Rebmann.

Despedida.

El anuncio generó una decena de comentarios nostálgicos por parte de los clientes, que manifestaron su tristeza a través de las redes sociales.

"Montevideo pierde un lugar emblemático, pero son etapas... A todos los del Café Bacacay muchas gracias por tantos lindos momentos y a todos los mejores deseos", escribió Editha Sadewasser en el perfil de Facebook de Bacacay.

"¿Van a cerrar? No lo puedo creer", dijo otra usuaria de la red social. "Qué pena, uno de los lugares más lindos de Montevideo", agregó otra clienta.

Varios son los clientes que no quisieron perderse la oportunidad de almorzar o cenar en el icónico lugar, por lo que desde ayer ya habían sido reservadas varias mesas para el último día que abrirá Café Bacacay.

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