La conflictividad en la Educación Pública

Sindicato de Secundaria se partió como efecto del convenio salarial

Radicales critican que los “innombrables festejen una victoria pasajera”.

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La ministra de Educación Muñoz y Cabrera, presidente del Pit. Foto: F. Ponzetto.

Los innombrables hoy festejan una victoria pasajera. Corta vida tiene el Progresismo. Corta vida la Burocracia sindical. La lucha vale la pena, abajo los que entregan!", escribió Marcel Slamovitz, electo para integrar a partir del año próximo el secretariado de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes). Su carta se hizo viral ayer en las redes sociales.

En la asamblea en la que se decidió que se le iba decir que "sí" a la propuesta presupuestal, con todo lo que esta implica —que los salarios a 2020 sean de $ 25.000 y no de $ 30.000 como pretendían los gremios, y que se activase una cláusula de paz hasta 2017 que impide a los sindicatos hacer paros en reclamo de mejoras salariales— 118 fueron los que votaron a favor y 114 en contra.

"Perdimos una batalla, no puedo mentir, estoy triste. Ellos ganaron con todo el aparato del Estado, del gobierno y del Frente Amplio, ganaron 118 a 114: eso significa por media filial. Ganó el gobierno, perdieron los trabajadores. De todas formas el cambio en Fenapes significó un avance de los trabajadores. ¿Por qué? Pues sin aparatos partidarios, solo con las asambleas, con la democracia sindical, con la coherencia dimos un gran salto", sentenció Slamovitz en esa carta que se convirtió en viral para sindicalistas y profesores de Secundaria.

Fenapes, que antes era gobernada por el ala más moderada, ahora debe compartir el poder con los más radicales (seis de los 15 integrantes pueden ser considerados así). Los resultados de esta última elección pueden ser interpretados como una muestra de respaldo por los sectores más críticos de las autoridades de la educación.

La postura de Slamovitz, representante por San José que además fue el más votado en las pasadas elecciones de Fenapes a nivel nacional, es la misma que la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES-Montevideo) —el sindicato que más paró, por más de 30 días, en este año de negociación presupuestal—, en el sentido de que ambos están en desacuerdo con lo que decidió la mayoría, que es acatar el proyecto presupuestal del gobierno. Sin embargo, según supo El País, su escrito causó molestia tanto en la jerarquía actual de Fenapes, como en muchos de los miembros de la cúpula de ADES-Montevideo, que pese a pronunciarse en contra, luego acató lo que votó la mayoría.

Consultado por El País el lunes, cuando se firmó el convenio, el dirigente de ADES-Montevideo, Javier Iglesias, aclaró que la filial acatará lo decidido, pero añadió que no se descartan movilizaciones por otro tipo de causas que no están dentro de las cláusulas de paz.

Slamovitz, con otro tono, en su carta fue directo a los que sufragaron a favor del presupuesto, y advirtió que "por más convenios de este tipo que firmen, los trabajadores de la educación seguiremos luchando por nuestros derechos y resistiendo a la impunidad del Poder".

El País intentó comunicarse ayer con el presidente de Fenapes, José Olivera, para que diera su opinión sobre el tema, pero no obtuvo respuesta.

El convenio al que suscribió Fenapes, también fue aceptado por la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM). Los sindicatos tenían hasta el 31 de diciembre para tomar una decisión, y el gobierno advertía que o aceptaban o se quedaban sin aumentos, y la plata prevista para estos iba a ir para otros rubros de la educación.

Afutu también firmará aunque bajo protesta.

La Asociación de Funcionarios de UTU (Afutu) aceptó ayer firmar el convenio salarial con el gobierno. Era el único sindicato que aún no lo había hecho. Esto sucedió una día después que los gremios de Primaria y Secundaria decidieran estampar sus rúbricas en el acuerdo.

El presidente de Afutu, Daniel Devitta, contó a El País que la dirección decidió aceptar, pero "no por unanimidad".

"Nosotros tomamos lo que hay. Consideramos que es insuficiente. Esa posición sí es unánime. Esa es la valoración que hacemos a la oferta salarial que nos dan. No atiende nuestros reclamos. Queríamos 30.000 pesos dentro del convenio. Pero sabíamos que no firmarlo iba a generar una inequidad dentro de la ANEP, porque los sindicatos más grandes ya habían firmado", precisó Devitta.

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