METALÚRGICOS SE PLANTAN FIRMES

Reclamo de reducción de jornada augura un choque

El sindicato metalúrgico insiste y las empresas lo ven como “inasumible”

Argumento. El sector metalúrgico pierde empleo y el sindicato entiende que hay que repartir del trabajo que hay; evaluarán movilizaciones. Foto: archivo El País.
Sector metalúrgico pierde empleo; sindicato entiende que hay que repartir el trabajo que hay. Foto: archivo El País.

Hay un sindicato, el metalúrgico, que está volviendo a traer a Uruguay un debate que hace tiempo se instaló en el mundo desarrollado: la reducción de la jornada laboral. El planteo lo hace con una novedad: pretende que la medida se produzca sin una caída en los ingresos de los trabajadores. La propuesta se ha encontrado con una negativa tajante del sector empresarial a su implementación y la semana próxima será clave para determinar si los nubarrones que se insinúan sobre el horizonte del clima laboral en el sector se transforman en conflictividad.

La Cámara Metalúrgica del Uruguay ya hizo sus números: el cambio supondría un incremento del salario nominal del 10% y del “costo” unitario por trabajador del 15%, cifra que para las empresas es “inasumible”, dijeron a El País fuentes empresariales.

Por su parte, Danilo Dárdano, dirigente del sindicato metalúrgico, (la poderosa Untmra, controlada por el Partido Comunista) sostiene que el cálculo del gremio es que habría un incremento del 8,3% en la remuneración nominal. La Untmra, en realidad representa a más trabajadores que los estrictamente metalúrgicos: también incluye a los de las ramas de la electrónica, el vidrio hueco, las autopartes, el plástico, las estaciones de servicio, la minería, la industria naval, las ensambladoras automotrices y de carrocerías, los talleres mecánicos y las empresas de auxilio automotor.

Dárdano señala que la reducción de la jornada laboral de 48 a 44 horas semanales que reclaman los más de 8.000 trabajadores sindicalizados en la Untmra puede ser gradual y analizarse “fábrica a fábrica”, pero que es una bandera que no va a ser arriada. El sindicato, dice, ofrece al mismo tiempo discutir la “organización del trabajo” de forma que la productividad no solo no se resienta sino que se incremente.

“No queremos que esto sea perjudicial para el empleo y que cierren empresas. El problema es que nos enfrentamos a un problema político que es la negativa de la Cámara Metalúrgica a analizar el tema y no tenemos avances”, señaló. La Untmra impulsa la reducción de la jornada con el argumento de que el trabajo que existe se debe repartir y que se tiene que apuntar a mejorar la calidad de vida de los trabajadores. “Hay que seguir bajando. Es una discusión que debería estar dándose en todo el mundo”, considera Dárdano. La reducción de la jornada ya la había planteado la Untmra en 2015, en la anterior ronda salarial.

Pero fuentes del sector empresarial dijeron a El País que dada la situación del sector, que perdió 3.000 empleos en la última década, la negociación en curso en el Consejo de Salarios debería centrarse en una mejora de la productividad “para ver si de milagro conservamos lo que queda”.

“La productividad es espantosa y podemos ir en el mismo camino que la vestimenta o el calzado”, sectores industriales que se contrajeron mucho en los últimos años, advirtieron las fuentes, que insisten en la necesidad de contar con cláusulas de paz que no solo se firmen sino que se cumplan. “No somos competitivos con nadie. Se sigue deteriorando el empleo”, resumieron.

Las empresas están preocupadas por el fuerte incremento de las importaciones (que la Untmra admite que se ha producido). Dárdano reconoce que “es cierto que han cerrado algunas empresas y no es todo pum para arriba” pero, señala que “también ha subido el volumen físico en muchos subsectores con menos horas trabajadas en los que no bajó la ganancia empresarial”.

Muy lejos.

Pero las lecturas muy divergentes de la coyuntura se extienden a otros temas. El gobierno sugirió en las conversaciones del Consejo de Salarios que el sector se autoclasificara como sector en “situación intermedio”.

Esto implicaría ajustes anuales de 8,5% en el primer año de vigencia del convenio, de 7,5% en el segundo y de 7% en el tercero. La inflación en los últimos doce meses se ubicó en 8,26%, por lo que en caso de que el rubro se ubicase en esta categoría, los trabajadores “empatarían” con el incremento de los precios al consumo.

Pero la Untmra sigue reclamando que el aumento anual supere en tres puntos la inflación que se verifique en el año y no se quiere guiar por los lineamientos oficiales, aclara Dárdano. El sector empresarial, por su parte, presentó un trabajo realizado por el Departamento de Estudios Económicos de la Cáma-ra de Industrias, según supo El País. “Nosotros no dijimos en qué sector nos debíamos autoclasificar pero presentamos un trabajo serio mostrando la situación”, dijeron las fuentes empresariales, dejando entrever que entienden que no hay condiciones para incrementos salariales en términos reales. Las empresas metalúrgicas entienden que el gobierno diseñó un escenario para el sector dando demasiada importancia a las exportaciones del rubro que son poco relevantes y sin sopesar debidamente las importaciones.

De acuerdo con el último comunicado del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera, la producción en la división Metálicas Básicas cayó 8% en agosto frente al mismo mes del año pasado y 9,04% en el rubro Productos Metálicos, Maquinarias y Equipos. En cuanto a las horas trabajadas declinaron en el mismo lapso 4,86% en el primer caso y 19,18% en el segundo. Y el personal ocupado en el rubro declinó 6,35% y 17,03%, respectivamente, de acuerdo con el INE.

Para la Cámara de Industrias equivale a un fuerte aumento

El presidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara, considera que la discusión sobre la jornada laboral debe darse de manera bipartita, dentro de cada empresa, y no en los Consejos de Salarios que son tripartitos (están conformados por el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y las empresas). Hay empresas que hace años que redujeron la jornada en el sector pero “muchísimas” que no lo hicieron dijo a El País. “La ley no dice que la reducción deba ser tratada en los consejos. Hay empresas con grandes problemas para sostenerse y que haya más trabajo dependerá de la productividad y la eficiencia. Estamos pensando lo mismo que cuando empezaron a hacer el planteo por lo que evidentemente estamos ante un problema. En ese momento se contestó que no se puede hacer. La conflictividad preocupa pero más preocupa firmar un cheque en blanco con algo que después no se puede pagar”, señaló. Si a la recuperación en términos reales que pretende el sindicato se le sumara el impacto de la eventual reducción horaria habría un incremento difícil de asumir, entiende.

Con este contexto, el grupo “madre” del sector metalúrgico (número 8) “está comenzando cuando otros están terminando”, dijo una fuente empresarial. Y esto, como suele pasar, es un dolor de cabeza para las empresas. Temen que si el acuerdo se demora se deban pagar retroactividades acumuladas y aportes previsionales “y el BPS no suele tener mucha flexibilidad”, dijeron las fuentes del sector privado. Aun así, las fuentes empresariales valoraron positivamente el ritmo que el Ministerio de Trabajo le está imprimiendo ahora a las tratativas convocando a reuniones semanales.

Danilo Dárdano, de la Untmra, advierte que la semana que viene el sindicato hará una evaluación. “En los grupos que haya avances, habrá un afloje pero donde no, habrá un incremento de las medidas. En la mayoría de los grupos estamos estancados”, dijo.

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