Compañía láctea

Pili pedirá su liquidación y buscará inversor que compre la empresa

Se podrá pagar a los tamberos y obreros al menos dos meses.

Pili: la más complicada en cuanto a deudas impagas: US$ 42,2 millones solo a bancos; además su concurso fue rechazado a nivel judicial. Foto: Daniel Rojas
Pili: no revirtió su situación y aparece cada vez más complicada. Foto: Daniel Rojas

La empresa láctea Pili de Paysandú no logró revertir sustancialmente su complicada situación en el último mes y pedirá la liquidación que sugirió su sindicatura.

Seguirá funcionando y se acelerará la búsqueda de un inversor pero el síndico Bernardo Quesada reconoció a El País que no hay un interesado firme. La decisión fue anunciada hoy en una reunión que el sindicato de la industria láctea, los remitentes, el Instituto Nacional de la Leche y la sindicatura mantuvieron con el ministro de Trabajo, Ernesto Murro.

La empresa está trabajando solamente tres días por semana y está aplicando un seguro de paro rotativo. Trabajaban en ella 130 personas procesando 60.000 litros diarios de leche

La sindicatura aseguró a los remitentes que se podrá pagar, al menos, la remisión de leche correspondiente a setiembre y octubre, dijo a El País el productor Gerardo de Souza.

El gobierno hizo votar aceleradamente un proyecto de ley que permitió destinar fondos para cubrir las deudas con trabajadores y remitentes. Quesada señaló que los actuales propietarios de la empresa (la familia Nolla) entienden que no cuentan con el capital requerido para revertir la situación.

Las deudas con los bancos de Pili superan los US$40 millones, fundamentalmente con el Banco República.

Quesada señaló que la empresa seguirá funcionando y se buscará mantenerla como unidad productiva. No hay plazo legal para que el juzgado se pronuncie. La sindicatura ya adelantó que no se opone a la liquidación lo cual debería acelerar el proceso de aceptación del pedido.

Si bien aún podría aparecer un inversión, hasta ahora los indicios apuntan a que la industria láctea uruguaya sufrirá un nuevo duro golpe que se produce luego del cierre de Ecolat de Nueva Helvecia y Schreiber Foods.

“Vamos a tratar de seguir funcionando lo más que podamos si no implica aumentar el endeudamiento. Sugerimos el paso de la liquidación porque los números no son buenos”, dijo Quesada.

El síndico reconoció que habrá acreedores, probablemente la mayoría, que no podrán cobrar.

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