Conflicto en la lechería

Gremio de sector lácteo flexibiliza postura ante las empresas chicas

El convenio se firma hoy; reunión clave en Presidencia para salvar a Pili.

Sector lácteo: parece despejarse su horizonte tras la flexibilización de la postura sindical. Foto: archivo El País.
Sector lácteo: parece despejarse su horizonte tras la flexibilización de la postura sindical. Foto: archivo El País.

El sindicato de la rama de la industria láctea accedió a firmar un convenio salarial marco con las empresas para luego negociar condiciones particulares que contemplen la compleja situación de Calcar (Colonia), Coleme (Cerro Largo), Pili (Paysandú) y Claldy (Río Negro). Si bien resta definir algunos detalles, posiblemente hoy de mañana se firme en el Ministerio de Trabajo un convenio salarial a 24 meses con prórroga a priori automática por otro año, informó a El País el dirigente Heber Figuerola.

En los hechos, el sindicato aceptó que el sector no tenga incrementos salariales en términos reales (por encima de la inflación) ya que se adoptará un "mix" en la "autoclasificación" del sector entre la categoría "en problemas" e "intermedio". Si se toma en cuenta que la inflación en los últimos doce meses se ubica en 8,1% y dado que los ajustes anuales previstos para el sector en situación intermedia son de 7,5, 7 y 6% en cada uno de los años durante la vigencia del acuerdo y de 6,5%, 6 y 5% para las empresas "en problemas", parece probable que haya una caída en términos reales. La industria láctea, en la que trabajan unas 5.000 personas y que depende fuertemente de la exportación, ha planteado con insistencia que su situación es compleja y que no están dadas las condiciones para que los salarios sigan subiendo en términos reales. El acuerdo general incluirá a Conaprole, en la cual existe una tregua en un conflicto que lleva más de un mes. Un ámbito distinto de negociación para abordar la problemática específica de la cooperativa se reunirá hoy. Y las empresas más pequeñas deberán presentar información adicional para que se pueda concretar la negociación flexibilizada que pidieron esta semana, agregó Figuerola.

Gestión por Pili.

De todas formas, el panorama sigue siendo muy complicado para la empresa sanducera Pili. El lunes una delegación de sus productores, sus trabajadores y de la empresa vendrán a Montevideo, junto con el intendente departamental Guillermo Caraballo, a reunirse con el comité interministerial que busca soluciones para la firma y con el prosecretario de la Presidencia, Juan Roballo. Nuevamente está sobre la mesa la posibilidad de que Conaprole entregue leche a Pili para procesar para que esta pueda trabajar más días a la semana y retomar un mejor ritmo de producción. Hoy trabaja solamente cuatro días por semana y procesa solamente 80.000 litros diarios cuando tiene capacidad para 400.000. Hay 40 trabajadores de Pili en el seguro de paro a los que se le debe el salario de junio y el aguinaldo, en tanto a los productores se les adeudan al menos cinco meses de remisión. Estas obligaciones superan US$ 1 millón.

El productor Gerardo de Souza dijo a El País que se iba a hacer una asamblea urgente de productores que se dejó en suspenso para dar tiempo a una nueva gestión. Según el productor, "lo de Conaprole todavía no está avanzado" y advirtió que la reunión del lunes "es la última chance". La empresa necesita materia prima y el oxígeno financiero que implicaría la venta de su vieja fábrica en el centro de Paysandú que dejó de funcionar hace un par de años. El productor reconoció que el Banco República (Brou) no quiere ser parte de ese auxilio porque esta institución y otros bancos ya accedieron a comienzos de año a dar un año de gracia a Pili para su deuda que superaba los US$ 40 millones.

Una inversión complicó su situación económica

La empresa Pili fue fundada en 1962 y tiene unos 130 trabajadores, de los cuales alrededor de 40 están en el seguro de paro. Hace dos años inauguró una nueva planta fuera de la ciudad de Paysandú (la anterior estaba en el casco urbano) que le supuso una fuerte inversión. En esa etapa, al igual que otras empresas lácteas, se vio afectada por el cierre del mercado venezolano, en el que colocaba volúmenes importantes de quesos a buenos precios. Hoy su situación financiera es muy compleja y no puede pagarle a los 80 tamberos de Paysandú y Salto que le enviaban sus producción.

La empresa pertenece, desde su fundación, a la misma familia que también es propietaria de la fábrica de chacinados Industrial Paysandú, en la que trabaja una treintena de personas.

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