TRAS LAS ELECCIONES EN EL CODICEN

El debate sobre la LUC "fue clave" en la victoria sindical en la ANEP

Las elecciones de este año estuvieron marcadas por una significativa caída de los votos en blanco y anulados: la suma pasó del 50% en 2015, al 25% actual.

Elecciones de docentes. Foto: Marcelo Bonjour
Elecciones de docentes. Foto: Marcelo Bonjour

Los sindicatos de maestros y profesores recuperaron la banca que habían perdido en la representación docente en el Codicen hace seis años. El lema sindical “En defensa de la educación pública” obtuvo el 72% de los votos de quienes participaron de la contienda electoral del pasado sábado. Y aunque resta por escrutarse los votos observados y por correspondencia -cuya verificación empieza mañana miércoles- la diferencia es tal que los “perdedores” ya reconocen y analizan el porqué de su derrota.

Las elecciones de la ANEP de este año estuvieron marcadas por una significativa caída de los votos en blanco y anulados: la suma pasó del 50% en 2015, al 25% actual. El consejero político Juan Gabito Zóboli admite que “sigue siendo interpelante que una cuarta parte de los docentes no se inclinen por ninguna de las opciones cuando había siete listas”. Tanto él como el resto de los consultados coinciden en que “había motivos” para que esta vez existiera una mayor fidelidad a los lemas. En ese sentido, la discusión por la ley de urgente consideración (LUC) “fue clave”.

La LUC cambió la gobernanza de la educación: eliminó la representación de los docentes en Primaria, UTU y Secundaria que, a la vez, dejaron de ser “consejos desconcentrados”. Eso hizo que, en la elección del sábado, “los esfuerzos de las agrupaciones sindicales, incluyendo los sindicatos de los subsistemas, hayan estado al servicio de conquistar esos dos cargos (en disputa) y que los sindicatos hicieran valer su estructura”, dijo Gabito.

La secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), Elbia Pereira, le da la razón: “El primer objetivo que nos propusimos desde la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU) fue lograr los dos cargos. En ese sentido, ¡objetivo cumplido!”. Pero, además, “hubo una plataforma única y clara en que la LUC estaba presente: no hay reforma educativa que pueda hacerse a espalda de los docentes”.

Más allá de la baja de cargos de representación docente, la discusión más filosófica sobre la LUC fue un eje medular de la campaña electoral. Según el exconsejero Óscar Pedrozo -quien perdió como candidato por la lista 4, la misma con la que el hoy presidente del Codicen, Robert Silva, había sido electo en 2015- “las propuestas de los sindicatos estaban muy basadas en su rechazo a la LUC. Las listas del otro lema, entre las que está la nuestra, no tomaron posición, aunque sí se reconoció que es significativa la participación docente. A eso se le sumó una estrategia de las listas sindicales de hacer énfasis en la alimentación escolar, en la pérdida de horas de docencia o de cargos, todos aspectos laborales que, a juzgar por los datos electorales, los docentes prefirieron sobre la propuesta de mejora educativa que planteábamos”.

El ministro de Educación, Pablo da Silveira, había dicho que la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria “no es parte de la solución, es parte del problema”. Sin aludir directamente a los dichos del jerarca, el exconsejero Pedrozo reconoció que “las decisiones que hayan tomado distintos actores, así como sus palabras, pueden haber incidido en la decisión de los docentes de acompañar a las listas gremiales”.

Gabito -quien es del mismo partido político que el ministro Da Silveira- coincidió en que “algunos dichos o manejos” pudieron incidir en los resultados, pero agregó otro motivo: en la pasada administración hubo consejeros políticos que venían del ámbito sindical; “ahora los sindicatos podían ver en los dos cargos en disputa un espacio para ser oposición”.

¿Cuán opositores son los sindicatos? A diferencia de las lógicas partidarias, en el Codicen los votos no siempre siguen una linealidad entre consejeros políticos versus consejeros electos por los docentes. Cuando se votaron las vacaciones de invierno en 2020, por ejemplo, un consejero político votó junto a los docentes. Lo mismo pasó en algunos llamados a concurso.

Más allá de los lemas, son tres personas de perfiles bien diferentes las que ocuparían los dos cargos que ganaron los sindicatos: Límber Santos, de la FUM con fuerte impronta en las escuelas rurales; Daysi Iglesias, de la filial de maestros de Montevideo; y Julián Mazzoni, de Fenapes.

Una vez que la Corte Electoral acabe los escrutinios y firme la proclamación, en la que se sabrán los nombres que ocuparán los puestos, el Codicen tiene que fijar una fecha para el relevo de cargos. Al respecto, Gabito dijo: “Espero que sea cuanto antes porque los interinatos nunca fueron buenos”.

Resultados “llaman al diálogo”

Si el escrutinio definitivo confirma la tendencia del conteo primario, las listas sindicales se quedarían con los dos cargos elegibles. Eso significa que de los cinco puestos que tienen voto en las sesiones del Codicen, tres serían de designación política y dos de representación docente (ocupados por los sindicatos). La normativa vigente establece que las resoluciones del Codicen se aprueban por mayoría simple. Eso significa que, si los consejeros políticos “cierran filas”, en la práctica podrían imponer sus políticas sin necesidad del apoyo sindical.

Sin embargo, “esa lectura sería demasiado simplista”, dice el consejero político Juan Gabito. Porque “el Codicen es un órgano colegiado: tenemos la obligación de más diálogo, de buscar acuerdos para que los cambios funcionen. La transformación curricular no consiste en entregar un documento y listo. No es una tesis que uno le entrega a un tribunal, se defiende y punto. Para que se implemente se requieren consensos amplios... escuchar a todos”.

En esa misma línea, la sindicalista Elbia Pereira acota: “Los expertos académicos son importantes, pero los docentes tenemos que también estar en la discusión. Se habla de que ‘seremos convocados’, pero seguimos sin estarlo. Se habla de ‘los docentes sindicalizados y los no sindicalizados’, como si fuéramos cosas diferentes. Las elecciones demostraron que todos somos docentes y punto”.

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