Un sector en problemas negocia salarios

Barracas de cereales sin acuerdo salarial y ante inminente conflicto

Terminó el 2018, pero casi 6.000 trabajadores aún no tienen su convenio.

Trabajadores de barracas y cooperativas de cereales buscan acuerdo salarial. Foto: G. Pérez
Trabajadores de barracas y cooperativas de cereales buscan acuerdo salarial. Foto: G. Pérez

Comenzó un nuevo año y, sin embargo, más de 6.000 trabajadores del sector de las barracas cereales siguen esperando por un acuerdo salarial. Luego de tres instancias de negociación, los empresarios de las barracas de cereales y los trabajadores no logran ponerse de acuerdo para suscribir un nuevo convenio.

La situación ocurre tras la peor cosecha de soja en la historia del Uruguay como consecuencia de la sequía y en medio de la caída de las exportaciones de grano de trigo por la reducción de la superficie de cultivo provocada por los cambios climáticos. También hubo una producción insuficiente de cebada para abastecer las necesidades de la industria nacional.

Según supo El País, los empresarios de las barracas y las cooperativas de cereales que negocian en el grupo 10 de los Consejos de Salarios plantearon a los trabajadores un convenio laboral a 30 meses (2 años y medio) y pautado solo por el Índice de Precios del Consumo (IPC) y una serie de correctivos por inflación.

El dirigente de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys), Héctor Castellanos, dijo a El País que se buscará "mantener lo que habíamos logrado hasta ahora y si el sector crece, nosotros queremos crecer". El sindicalista consideró que "la mano viene de cero crecimiento, solo mantenimiento por IPC y correctivo por 18 meses de la inflación proyectada".

El sindicato aspira a mantener el convenio salarial acordado hace dos años y que venció el 31 de diciembre de 2018. Ahora ya sin un convenio vigente, los trabajadores buscarán encontrar un indicador económico que permita que se concedan los respectivos incrementos salariales para no tener que llegar a adoptar ninguna medida. "Queríamos discutir primero con el sector empresarial el criterio que iba a tener la negociación, mantener lo que teníamos y encontrar un indicador económico que nos permitiera crecer. Los indicadores pueden ser sectoriales, vinculados a la producción cerealera del Uruguay o pueden estar también vinculado al PBI (Producto Interno Bruto), entonces, con ese criterio decíamos, que si el sector empresarial crece, porqué nosotros no ibamos a crecer", apuntó.

En el convenio vigente hasta el año pasado, había una cláusula que "obligaba" a las partes a reunirse 4 o 5 meses antes de la finalización del mismo. Lo cierto es que hubo tres reuniones y en ninguna hubo acuerdo. Ahora los empresarios y los trabajadores se sentarán a laudar el próximo 14 de febrero en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). En la Asociación de Comerciantes de Granos prefirieron no realizar comentarios.

De las negociaciones participan las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) y la Cámara de Barracas Cerealeras. "Estaban buscando la posibilidad de un convenio a 30 meses, nosotros no hacemos problemas por el lapso del convenio pero el tiempo va atado al contenido. Si solo tengo un convenio de inflación no me voy a atar", dijo el dirigente de Fuecys a El País.

Problemas.

El sector atraviesa serias dificultades. Según el anuario 2018 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), en el sector de oleaginosos y derivados, "la severa sequía del verano pasado delineó los rasgos principales de la dinámica de la cadena oleaginosa durante 2018, dado que impactó muy adversamente sobre la producción sojera del ciclo 2017-2018".

Esta situación "trajo consecuencias negativa a actores en todas las fases de la cadena de valor (cayeron sustantivamente las exportaciones, se afectaron los resultados de agricultores, se redujo la demanda de servicios logísticos, surgieron dificultades para atender compromisos financieros; etc.)".

Para 2019 la Opypa proyecta un "significativo incremento de la producción que permitiría recuperar los niveles de actividad en la cadena". A su vez, señala que "el contexto externo no es el más favorable, observándose presiones bajistas en el mercado de la soja, por la influencia de crecientes existencias globales y una acrecentada oferta exportable del Cono Sur". También indica que "la recuperación de la producción nacional permite proyectar mejoras en el desempeño de los principales indicadores de actividad de la cadena oleaginosa en 2019". El informe destaca que "el escenario de la cadena triguera en 2018 se vio influido en forma determinante por la muy reducida oferta de trigo consecuencia de la reducción de la superficie de cultivo y -especialmente- la severa caída de la productividad provocada por problemas climáticos. Esto determinó el derrumbe de las exportaciones de grano".

Hubo problemas en la industria de la cebada

La Opypa también informó sobre la situación de la cebada durante el año pasado en Uruguay. Según el informe al que accedió El País, el ciclo agrícola se caracterizó por una disminución en el área sembrada de cebada cervecera y condiciones climáticas que no resultaron favorables durante el desarrollo de los cultivos, afectando su productividad. La producción fue "insuficiente" para abastecer las necesidades de la industria maltera nacional, la cual requirió importar materia prima. El organismo prevé para 2019 un crecimiento de 20.000 hectáreas en el área sembrada y condiciones climáticas excepcionales durante el desarrollo de los cultivos que prometen un nuevo récord histórico de productividad. Proyectan una cosecha récord en el ciclo agrícola 2018-2019 superior a 680 mil toneladas. Esa producción permitiría no solo satisfacer la demanda del complejo agroindustrial maltero sino también dar lugar a un excedente de cebada que permitiría continuar con la corriente exportadora de cebada cruda registrada en años anteriores. La producción de cebada cervecera el pasado año agrícola 2017-2018 alcanzó a 385 mil toneladas, 43% por debajo de las 678 mil toneladas del ciclo previo que marcaron el mayor volumen histórico del cultivo en el país. Esta reducción se dio como consecuencia de una disminución en el área de siembra a la cual se sumó una fuerte caída de los rendimientos.

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