BALNEARIOS DE CANELONES Y LOS SERVICIOS BÁSICOS

Siete balnearios sin servicio de OSE exigen más obras

Dependen de cooperativas o empresas que se surten de perforaciones.

Cuchilla Alta: el centro del tradicional balneario canario recibió las primeras  tuberías de OSE, la obra se detuvo apenas comenzó. Foto: Archivo
Cuchilla Alta: el centro del tradicional balneario canario recibió las primeras tuberías de OSE, la obra se detuvo apenas comenzó. Foto: Archivo

A unos 70 kilómetros de Montevideo hay siete balnearios de la costa de Canelones que no tienen agua de OSE. Se trata de Biarritz, Cuchilla Alta, Sierras del Mar, Santa Ana, Balneario Argentino, Acapulco y Jaureguiberry.

Es un reclamo histórico. Allí nunca llegaron los servicios de OSE, el problema es que desde hace algunos años la zona vive un repunte turístico y hay un número importante de personas que residen todo el año, según dicen los vecinos.

Hasta el momento, el suministro está a cargo de pequeñas empresas o cooperativas que cubren parcialmente la demanda. Pero el agua nunca alcanza. Durante el verano, cuando la población llega a las 15.000 personas, los pozos principales se secan y la angustia se desata en el peor momento.

De vez en cuando, OSE envía camiones cisterna para abastecer los tanques de los vecinos de Santa Ana y Cuchilla Alta.

Daniel Gandolfo es un industrial metalúrgico retirado. Compró un predio en Cuchilla Alta en el año 2000 y lo loteó. Cuando se disponía a vender los terrenos, se encontró que iba a faltar agua y que el servicio de OSE demoraría mucho tiempo en llegar. Hizo un primer pozo de 50 metros, instaló cañerías y comenzó a abastecer a sus vecinos y clientes.

"Todo el trabajo se hace al costo, no hay ganancia. Por eso, tampoco tenemos contadores, se paga apenas $ 250 por mes, algunos pagan todo el año", contó. Durante un tiempo dejó la tarea en manos de otros vecinos. Hace tres años que volvió.

Asegura que su mayor problema es el despilfarro de agua y que sus principales enemigos son los Reyes Magos. "Todo el mundo regala piletas inflables, parece que no se dan cuenta que están frente al mar", dijo.

Logró conectar 100 viviendas y ya secó el primer pozo. Tuvo que hacer otros dos pozos para intentar dar algo de satisfacción a la demanda.

Curiosamente, algunos de sus "clientes" no entienden cómo funciona su servicio.

"La gente se pone muy nerviosa cuando falta el agua, yo vivo en el balneario y han venido a insultarme en horas de la madrugada. Generalmente, son personas que alquilan y los propietarios no les informan debidamente cómo es la situación del agua", señaló.

Gandolfo advirtió que este año el faltante de agua "ya se está registrando". "No empezó la temporada y se nota la falta de agua y la gente que vive todo el año se está quejando", dijo.

En otra zona del balneario opera una empresa que cuenta con más de 200 conexiones. De acuerdo a la versión de los vecinos consultados, la pequeña compañía tiene los mismos problemas que el servicio ofrecido por Gandolfo.

Ayer El País intentó localizar a sus responsables pero no fue posible. En los números telefónicos de contacto respondió un estudio contable.

Gestiones.

Hace tres años las comisiones fomento de estos siete balnearios de Canelones formaron una comisión para denunciar la situación y, llegado el caso, negociar con OSE.

Néstor Montaño es vecino permanente de la zona desde hace cuatro años. Es miembro activo de la comisión y contó a El País que en los primeros días de marzo una empresa constructora se instaló en la zona céntrica de Cuchilla Alta para instalar una tubería de OSE. El plan original era culminar la obra en la mitad del año 2018. Sin embargo, a los pocos meses de comenzar la empresa se retiró sin culminar la obra.

"Se supone que en marzo del año próximo otra empresa retomará los trabajos. Ellos dicen que se van a abastecer desde dos perforaciones, una que estará en Sierra del Mar y otra ubicada en Santa Ana. Dicen que en el futuro se podría unir a una red que vendría desde Montevideo", afirmó.

Montaño contó que hace un año la comisión de vecinos de los balnearios fue recibida por el directorio de OSE. Luego de esa instancia apareció la financiación para las primeras obras. Un total de $ 32.500.000 fue destinado a los trabajos para el centro de Cuchilla Alta.

Los jerarcas de OSE confirmaron a la comisión que no tenían disponibilidad económica para conectar a los siete balnearios en los próximos años y que la obra se realizaría en el correr del tiempo y en etapas, señaló Montaño.

Mientras tanto, los problemas se mantienen y en algunos casos se agudizan. El vecino destacó que inmobiliarias que operan en la zona han tenido que devolver las señas de alquileres porque las fincas que ofrecían en arrendamiento se han quedado sin agua luego que algunos pozos se han secado debido a la sobre explotación.

Durante el mes de septiembre del año 2016 los vecinos resolvieron hacer sentir sus reclamos. Una tarde decidieron cortar la Ruta Interbalnearia. "Cuando entregábamos los volantes la gente no podía creer que nuestro reclamo fuera en serio", aseveró Montaño.

Control.

El director nacional de Aguas, Daniel Greif, confirmó a El País que los vecinos han golpeado varias las puertas de la repartición que dirige. Admitió que Dinagua ha evaluado la situación de la zona y remitido los antecedentes a OSE.

"Cuando nos llegó una nota se la trasladamos a OSE. Se les respondió que se está tirando una línea troncal y que se venía avanzando con las obras", indicó el jerarca a El País.

Greif destacó que las aguas que se ofrecen en la zona han sido analizadas y mantienen la calidad adecuada. "OSE realiza controles sobre las aguas que ellos distribuyen y la Ursea ha realizado ensayos sobre la calidad de las aguas", indicó.

Colaboran con una escuelita.

En el balneario Santa Lucía del Este, situado al lado de Biarritz, los vecinos propietarios resolvieron conformar una cooperativa para asegurarse el suministro de agua potable todo el año. Compraron un terreno, hicieron las perforaciones y desarrollaron un método para garantizar la calidad del servicio con estudios químicos recurrentes. Todos pusieron algo de dinero para las primeras obras y en la actualidad cubren los gastos con un aporte de unos $ 3.000 por año y por vivienda. Con el agua que surge de esa perforación se abastece de manera gratuita a una escuela y al pequeño destacamento policial del balneario, según explicó uno de los socios de la cooperativa. En los meses de verano baja la cantidad de agua que llega a las casas, por eso prohiben regar los jardines.

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