URUGUAY

Quema de leña es lo que más contamina el aire

Las estufas y el tradicional asado a la parrilla es lo que más preocupa a las autoridades ambientales de la IMM y del gobierno, quienes promueven "un cambio cultural". 

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

A unos pocos metros del faro de Punta Carretas está el búnker ambiental de la Intendencia de Montevideo (IMM). Al edificio, muy cerca del mar y casi frente a la parrillada La Estacada, se entra por un largo pasillo y allí aparecen varias oficinas: una se dedica al control de las aguas de las playas, otra de los arroyos, la tercera al control de los efectos de las industrias, la cuarta a la contaminación de los suelos, la quinta a los efluentes industriales y allá al fondo está la Unidad de Calidad del Aire con dos únicos funcionarios: los ingenieros Andrea de Nigris (la directora) y Pablo Franco.

Desde allí monitorean los datos que llegan de cinco estaciones de control del aire ubicadas en diferentes puntos de Montevideo, desde la Ciudad Vieja a La Teja. “¿Querés que te muestre cómo está la ciudad ahora?”, pregunta De Nigris y señala la pantalla de una computadora. Aparecen gráficas con los indicadores que llegan en vivo desde cada estación.

En este momento, un viernes a media mañana, las cifras son todas óptimas. Pero eso no pasa siempre: entre el 3% y el 5% de los días del año los parámetros superan lo tolerado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) en al menos una estación, en cuanto a lo que se llama material particulado. Y, si se toman en cuenta los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más exigentes, se superan más veces por año.

Eso casi siempre sucede en los meses de frío, entre mayo y octubre. Rara vez en verano. Y lo habitual es que el culpable de la suba sea un solo factor: la quema de leña es hoy el principal problema de contaminación del aire de las ciudades uruguayas. Las estufas y el tradicional asado a la parrilla, parte del folclore nacional, es lo que más preocupa a las autoridades ambientales de la Intendencia de Montevideo y del gobierno. Incluso más que las fábricas y emisiones de autos y ómnibus. “No es una situación de emergencia, pero sí que hay que atender”, dice De Nigris, y agrega que “hay que generar un cambio cultural”.

El 54% de los hogares se calefacciona con leña y la gran mayoría con estufas abiertas, según datos de la Dirección Nacional de Energía. La leña es el segundo energético más utilizado en el ámbito residencial, luego de la electricidad.

Prender el fuego

El 54% de los hogares se calefacciona con leña en Uruguay, según las estadísticas oficiales. Desde el gobierno y la Intendencia video alertan que esa quema es la principal fuente de contaminación y es la que provoca una suba en los indicadores tolerados en invierno. Por eso, plantean el uso de estufas de alto rendimiento y cuidar el tipo de leña.

Exceso de material particulado 

Los indicadores de la IMM muestran que la semana pasada hubo un día -el viernes 23- en el que los valores de material particulado superaron ampliamente lo permitido en dos estaciones: en Ciudad Vieja se llegó a un promedio de 185 microgramos por metro cúbico (ug/m3) si se toman en cuenta las partículas de 2,5 micras y en Curva de Maroñas a 151 ug/m3. Eso se considera inadecuado. El valor máximo que se tolera es de 50 ug/m3.
Aquel día la temperatura fue baja y las condiciones meteorológicas favorecieron la concentración de contaminantes, dice el informe de la unidad. Unos días después, el miércoles 28, todas las estaciones dieron niveles inadecuados, cuando llegó el humo de la Amazonia.

¿Qué es el material particulado? Partículas sólidas y también líquidas. “Puede ser cualquier cosa”, aclara De Nigris, y allí entra la arena, polvo, polen y hollín, por ejemplo. “Lo que importa, lo que los define, es el tamaño: 10 micras de diámetro, 2,5 micras o una micra de diámetro”. Para hacerse una idea: un pelo tiene 60 micras de diámetro.

Pero buena parte de esos materiales particulados “son pequeñísimos trozos de madera no quemados”, explica a El País el ingeniero José Cataldo, profesor del Instituto de Mecánica de Fluidos e Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería.

Un inventario de emisiones realizado en 2010 por la Dinama y la Facultad de Ingeniería mostró que las estufas a leña son la fuente principal del material particulado en Montevideo.

Cataldo confirma: “Yo me atrevo a decir que sí, es el principal problema”. En cambio, la doctora en Ciencias Geológicas Leda Sánchez no está de acuerdo con que la mayor incidencia en la contaminación sea la quema, porque eso “siempre es tirarle el fardo a los ciudadanos”. Entonces pregunta: “¿Y los buses? En las calles hay vehículos tirando un montón de porquerías”.

Pero en la IM mantienen su postura. “La quema residencial para calefacción se lleva todos los premios”, dice Franco. De Nigris sostiene que es la principal fuente de contaminación, pero aclara que es una sumatoria y no es que “los autos son inocentes y las estufas son las culpables”. No: todo contribuye, “hasta las calles de tierra”. Pero en invierno, cuando se agrega el encendido de estufas, se suele superar los valores tolerados. Eso ocurre cuando hay frío, muchas estufas encendidas al mismo tiempo en momentos con fuerte estabilidad atmosférica y poco viento.

¿Qué es la estabilidad atmosférica o inversión térmica? Es cuando la distribución de temperatura se invierte y la temperatura sube con la altura (lo cual no es habitual), “eso da lugar a que en la atmósfera no se mezclen los contaminantes”, explica Cataldo. Hay una zona que no se dispersa y entonces se concentra lo que se emite desde el suelo

Uno de los peligros de estas partículas microscópicas es que, cuanto más chicas, más posibilidades hay de que entren a las vías respiratorias. Pueden provocar ardor en los ojos, goteo nasal y problemas pulmonares, entre otros problemas.

Estufas de alto rendimiento. 

¿Acá se le pedirá a la gente que no usen más las estufas, como en Chile (ver nota aparte)? “Sería un poco desalmado”, ironiza Cataldo. De Nigris acota que la idea no es ir en contra del uso de leña porque significa “algo entrañable” para los uruguayos y además un recurso que existe en abundancia en el país. “Pero sí tenemos que concientizar que no es inocuo y genera perjuicios para todos”, dice la directora de la Unidad de Calidad del Aire. Eso sí, desde la IM recomiendan que se usen estufas de alto rendimiento y no las tradicionales, donde cerca del 80% se pierde como humo sin quemar.

Según informó Presidencia en abril pasado, una de las líneas de acción del Plan Nacional de Eficiencia Energética 2015-2024 establece que el 25% de los hogares con calefacción a estufa a leña usen estufas eficientes de alto rendimiento.

Un estudio realizado en Estados Unidos y manejado por los expertos de la IM dice que una estufa tradicional emite 60 veces más partículas que una de alto rendimiento.

En esa línea, en el Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería construyen por estos días un banco de pruebas de estufas domésticas, donde comparan las emisiones de las estufas tradicionales con las estufas de alto rendimiento, que producen un desempeño energético muy elevado.

Y ya está claro que las emisiones son significativamente menores. En la facultad esperan que los resultados del estudio sean tomados por la Dinama y la Dirección Nacional de Energía, para difundir en la población y promover que se introduzca una tecnología con menor impacto en el medio ambiente. Las estufas más recomendadas son las que usan pellet, una madera compactada que tiene menor emisión.

El otro consejo es tener cuidado con la leña, ya que la que tiene elevado contenido de humedad produce más humo y arrastre de partículas incluso en estufas de alto rendimiento.

¿Y qué pasa con los tradicionales asados? “Desde el punto de vista ambiental son nocivos y bastante agresivos pero es complicado ir contra esa costumbre”, dice Cataldo, el profesor de la Facultad de Ingeniería, y se ríe fuerte. En su casa, él también pone de tanto en tanto unas carnes a la parrilla.

De azufre a materia fecal: lo que se detecta en el aire capitalino

Los expertos coinciden en que el aire uruguayo no tiene problemas de gran significación y lo habitual es que presente concentración de los contaminantes de referencia por debajo de los valores manejados por la Organización Mundial de la Salud, salvo en ocasiones específicas donde el material particulado provoca una suba, debido a la quema de leña y algunas condiciones meteorológicas específicas.

¿Que hay en el aire de Montevideo y otras ciudades uruguayas? De todo, pero los indicadores que mide la Intendencia de Montevideo (IM) es el material particulado, monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y ozono.

Además, en los meses con poca lluvia y más calor aumentan los casos de gastroenterocolitis “y eso es porque hay un incremento de materia fecal, flota en el aire la materia”, afirma la doctora en ciencias geológicas Leda Sánchez.

El Laboratorio de Geofísica y Geotécnica de la Facultad de Ciencias detectó materia en el aire en estudios realizados hace unos cinco años, sobre en todo en 18 de Julio y menos en Avenida Italia.

En tanto, el cambio en la composición de los combustibles realizado en 2014 provocó una baja notoria del dióxido de azufre en el aire. “Eso fue maravilloso, hizo desaparecer el dióxido del aire de Montevideo. Pasamos de valores de 50 o 60 microgramos por metro cúbico a menos de 10”, cuenta Andrea De Nigris, directora de la Unidad de Calidad del Aire de la IM.

El ejemplo de Santiago: prohíben las estufas

El uso de la leña como método masivo de calefacción es una particularidad de algunos lugares del mundo y Uruguay es uno de esos países. En Argentina, por ejemplo, está más extendida la calefacción con gas, por ejemplo.

Un caso similar al de Uruguay es el sur de Chile, donde la calefacción con leña se usa casi todo el año por el frío y eso deriva en problemas serios de contaminación.

Por eso, desde 2018 los responsables del tema en la Dinama y en la Intendencia de Montevideo iniciaron un intercambio con Chile, que en 2016 lanzó su política de uso de leña y sus derivados para calefacción en el sector residencial.

En Santiago de Chile, una ciudad rodeada de montañas sin posibilidad de dispersión, están prohibidas las estufas a leña entre mayo y agosto. En Uruguay no se maneja una medida de ese tenor.

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