RECONSTRUCCIÓN DE MEMORIAS

Arqueólogos ingresan al Cementerio Central

A partir de hoy se recuperarán restos de cuerpos después del derrumbe del 11 de enero.

Foto: Fernando Ponzetto.
Foto: Fernando Ponzetto.

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En la mañana de hoy un equipo de arqueólogos forenses ingresará al Cementerio Central, cuando pasaron dos semanas y días desde el derrumbe de un muro que arrastró al suelo ataúdes y cofres mortuorios de varios sepulcros arcaicos.

Ahora buscarán rearmar los 64 nichos que se destruyeron el pasado 11 de enero, y contra rumores corridos la semana pasada, se afirma que los especialistas no tienen previsto hacer exámenes de ADN sino que buscarán elementos o piezas que estaban en las antiguas urnas desmoronadas junto a lápidas que también quedaron bajos escombros.

El arqueólogo José López Mazz está a cargo de los delicados trabajos.

Consultado por El País confirmó que en esta jornada comenzarán a “separar de los escombros los conjuntos óseos que están en cajas de reducción”.

Teniendo en cuenta que el Cementerio Central es Monumento Histórico Nacional, la tarea de los arqueólogos incluirá también la recuperación de las lápidas, que en su mayoría data de alrededores del año 1850, siglo XIX.

Hasta el viernes, funcionarios de la Intendencia hicieron una serie de trabajos en las construcciones linderas al tramo que se cayó, en donde hay muchos más nichos. El objetivo de estas tareas es evitar que se caigan las paredes de los costados o que haya desprendimientos mínimos pero peligrosos para los arqueólogos que harán la tarea. Como parte de esas obras, para lo cual fue necesario montar estructuras tubulares, algunos de los nichos fueron revocados.

López Mazz aseguró a El País que no está previsto hacer pruebas de ADN para identificar los restos.

“En los nichos había algunos ataúdes y muchas cajas de reducción; esas cajas están entre los escombros, algunas están rotas y otras están enteras”, afirmó. Una pieza fundamental para la recuperación de los cuerpos serán las chapas identificadoras que tiene cada urna, explicó López Mazz.

“Tenemos la expectativa de que se pueda retirar las cajas más o menos enteras. Hasta que no comencemos a trabajar no podemos adelantar mucha información porque no tenemos una idea sobre el grado de destrucción. No vamos a hacer exámenes de ADN, se trata de restos del año 1850 y lo que vamos a recuperar son conjuntos óseos de ataúdes y cofres mortuorios”, puntualizó.

La Intendencia de Montevideo conformó por su parte una comisión de trabajo con los técnicos propios y con expertos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, a la que pertenece López Mazz.

Antecedentes.

Foto: Fernando Ponzetto.
Foto: Fernando Ponzetto.

El nacionalista Daniel Graffigna, cuando era edil en la Junta Departamental de Montevideo se ocupó durante varios años de investigar el estado de los cementerios. El pasado viernes volvió al Central como un “ciudadano preocupado”, dijo a El País. “Había turistas tomando fotos de frente a los féretros, algo que no se puede. No vi funcionarios, todo el personal que pude ver eran dos guardias de seguridad privados que tomaban mate en una garita”. De acuerdo a su experiencia, destacó que los cementerios Central y de La Teja están en “estado ruinoso”, algo que provoca “indignación”.

Siendo legislador departamental, Graffigna presentó varias denuncias y, según recuerda, fruto de aquel trabajo tres escribanos fueron condenados por el entonces juez del crimen organizado y actual fiscal de Corte, Jorge Díaz. El caso dramático del que se ocupó fue el de una familia a la que le vendieron su panteón y sufrió la desaparición de los restos que allí estaban preservados. Los daminificados ganaron en la Justicia Civil pero nunca pudieron hacerse de los restos.

“Los representantes de la Intendencia dijeron que harían el ADN para reconocer los restos pero nunca se cumplió”, sustuvo Graffigna.

La gestión de los cementerios depende directamente del área de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia. Si bien en los últimos años hubo cambios en la conducción política, los cargos de supervisión directa siguen en manos de los mismos mandos medios.

“Lo más preocupante es que algunos de los jerarcas de necrópolis de aquella época siguen estando en esa repartición”, aseveró Graffigna.

“Se trata de servicios que la Intendencia de Montevideo cobra y no se ven obras”, agregó.

Con respecto al Cementerio Central, Graffigna aseguró que la falta de mantenimiento es tan importante que “todavía se puede observar a simple vista los daños que provocó un gran temporal que ocurrió en el año 2005”.

Para Graffigna hay una contradicción entre el exterior y el interior del Cementerio Central. “Acaban de pintar las paredes exteriores del frente del cementerio pero el interior está en estado ruinoso. No hay que olvidar que estamos hablando de un Monumento Histórico Nacional”, destacó.

Daniel Graffigna también relativiza los datos manejados hasta ahora y estima que en cada nicho podía haber más de un cofre, y entonces quizás el pasado 11 de enero fueron afectados restos de más de un centenar de cuerpos.

De parte de la Intendencia de Montevideo, se informó 48 horas después del desastre en el Cementerio Central, que se trataba de una construcción muy antigua, y que el muro de siete metros de altura se vio afectado por las lluvias de este verano.

Causas del derrumbe y obras de la Intendencia

La arquitecta Silvana Pissano, directora de Desarrollo Urbano de la Intendencia de Montevideo, aseguró dos días después del derrumbe del viernes 11 de enero acaecido en el Cementerio Central que las estructuras perdieron estabilidad debido a las lluvias abundantes que se dieron en este verano. Las construcciones del segundo cuerpo del sector de nichos, un total de 63, eran de entre 1835 y 1860.

En la conferencia de prensa del lunes 14 de enero, Pissano sostuvo que la administración está continuamente relevando el estado de sus edificaciones, con obras de mantenimiento. En concreto, en el Cementerio Central, se invirtieron más de 10 millones de pesos en 2018, mientras que 25 millones fue lo destinado a los cinco cementerios que están bajo jurisdicción de la Intendencia de Montevideo.

No obstante, Pissano dijo que varios factores pueden incidir en las patologías de la construcciones, originales o aparecidas con el paso de tantas décadas o más de un siglo, como es el caso. Y en ese sentido no descartó que puede haberse dado alguna filtración de agua que incrementó primero los riesgos de derrumbe y luego ocasionó la caída del muro de siete metros y medio de altura y de decenas nichos.

Denuncias de Adeom y una muerte recordada

“El Cementerio Central está cerrado porque es peligroso, en Adeom decíamos que la situación de estos sectores era realmente compleja. Tienen muy poco mantenimiento y son muy antiguos”, declaró a El País, Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom, al otro día del derrumbe.

“Por suerte ocurrió en un momento en que no había nadie. Lo que hace esto es evidenciar la situación de estos lugares”, agregó Ripoll.

El sindicato de trabajadores municipales de Montevideo (Adeom), recuerda que el 29 de noviembre del año 2015 el trabajador Oscar “Coco” Martínez murió en el Cementerio Central cuando le cayó encima la tapa de un nicho. En aquel accidente otro funcionario municipal asignado a Necrópolis resultó herido.

“Una tapa se desprendió por erosión y rotura de sus trabas, y el compañero murió en el acto. La inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo clausuró la zona hasta sus reparaciones”, recordó a El País el dirigente de Adeom Álvaro Soto.

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