LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¿Qué séra?

El sondeo revela que los mismos (pobres) porcentajes de adhesión se dieron en el anterior paro general dispuesto por el Pit-Cnt contra el gobierno de Luis Lacalle Pou.

Paro general del Pit-Cnt. Foto: Francisco Flores
Paro general del Pit-Cnt. Foto: Francisco Flores - Archivo El País

Una encuesta de la consultora Equipos difundida por El País reveló que en el último paro general convocado por el Pit-Cnt siete de cada diez uruguayos concurrieron a trabajar como todos los días. Del resto, un 16% hubiera querido hacerlo pero no pudo, ya fuera por falta de transporte público o porque el paro en la educación los obligó a quedarse en casa al cuidado de hijos o nietos. Sólo un 12% adhirió a la medida de fuerza de la central sindical.

El sondeo revela que los mismos (pobres) porcentajes de adhesión se dieron en el anterior paro general dispuesto por el Pit-Cnt contra el gobierno de Luis Lacalle Pou.

¿Qué habrá detrás de este escaso acatamiento a los paros?

¿Por qué la enorme mayoría de los trabajadores no para cuando la central sindical, que dice representar a todos los asalariados, convoca a hacerlo para darle un mensaje al gobierno?

¿Es que siete de cada diez trabajadores están de acuerdo con el gobierno? Indudablemente, no. ¿Y entonces? ¿Por qué un paro general no detiene al país como solía suceder hace ya algunos años?

¿Será que hay gente que, coincidiendo parcial o totalmente con la plataforma del paro y queriendo adherir, no está en condiciones de perder un jornal?

¿Será que la mayoría de los trabajadores uruguayos no se sienten representados por este Pit-Cnt, devenido en el brazo sindical del Frente Amplio?

¿Será que los uruguayos, o una parte importante de ellos, empezaron a pasar factura a una dirigencia sindical que se ha abrazado con Maduro, marchado por Lula y hasta aplaudido (y piropeado) a la mismísima Cristina Fernández de Kirchner?

¿Será que los uruguayos le han empezado a perder el respeto a una casta sindical que goza de toda clase de privilegios, con dirigentes que hablan del trabajo, pero no trabajan?

¿Será que alguna gente, o mucha, se cansó de ver cómo los sindicatos son capaces de defender lo indefendible, y de parar cualquier empresa, y hasta de ocuparla, para amparar a un afiliado que ha robado, o ha agredido a alguien, o ha sido denunciado por acoso?

¿Será que hay alguna forma de hastío de esa actitud constante de “lucha” y “resistencia” que muestra un movimiento sindical refractario a cualquier cambio, por pequeño que sea?

¿O será que el paro general comienza a verse como una herramienta de lucha obsoleta en una sociedad en permanente cambio, donde cada vez son más los que teletrabajan y menos los que están dispuestos a destinar tiempo a la militancia sindical o político-partidaria?

¿Qué va a hacer el Pit-Cnt? ¿Va a seguir actuando como si viviéramos en los años sesenta u ochenta, o va a modernizarse, a cambiar discursos y en especial procedimientos, para poder sintonizar de nuevo con una sociedad de la parece cada día más divorciado?

El país, y particularmente los trabajadores, necesitan otro Pit-Cnt. ¿Será posible?

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