ENSEÑANZA

Uno de cada seis liceales estudia porque lo obligan

Los estudiantes reclaman ser más escuchados por los profes.

La mitad de los profesores eligió en 2015 los mismos liceos que un año antes. Foto: Archivo
Aunque haya una selección indirecta, alumnos ven que existe inclusión. Foto: Archivo 

El liceo parece uno de esos reality televisivos en que a medida que avanzan los capítulos los participantes van quedando en el camino. Desde la ley de 2008 la enseñanza obligatoria llega hasta el fin del bachillerato, pero sigue habiendo una selección como si fuera un "efecto embudo". Los números no mienten; y los estudiantes, tampoco.

Uno de cada seis liceales de tercero y sexto año va a estudiar porque los "obligan", un 7% lo hace "para no estar en la calle" y un 4% porque si no lo "mandan a trabajar". Las razones positivas tampoco faltan: la mayoría acude al centro educativo "para ser alguien en la vida" o simplemente "para aprender". Pero por la propia "selección" del sistema, las opiniones ya tienen cierto sesgo.

Cuando la magíster en Estudios de Población Ángela Ríos realizó encuestas a los alumnos, entre octubre y noviembre, manejó la hipótesis de que en el correr del año había abandonado el 15% de los alumnos que estaban matriculados en marzo. Por tanto, la voz de los "más rezagados", aquellos que fueron quedando por el camino, ni siquiera es parte de las respuestas.

Haciendo esa salvedad, dos de cada tres liceales piensan seguir estudiando cuando terminen la educación media. Esa es una buena noticia si se tiene en cuenta que solo cuatro de cada diez jóvenes finaliza el liceo.

"Hay un porcentaje de chiquilines (el 8%) que pone a tercer año como terminal", contó Ríos. "La finalización del ciclo básico era un objetivo de los año 70, pero no coincide con las metas posteriores a aprobada la ley de educación".

En problemas.

A la gran mayoría de los alumnos "les gusta" lo que estudian. Gran parte explicó que en el último año lo que los desalentó a estudiar fueron factores externos: a uno de cada tres le resultó difícil congeniar estudio y trabajo, y una cifra similar opinó que el transporte para ir la centro educativo es "malo" o "muy caro". Aún así, existe una desmotivación interna: el 34% se siente "poco preparado para aprender" lo que le enseñan.

La discriminación es una de las razones menos mencionadas como dificultad para estudiar. Esto coincide con que más del 77% del estudiantado considera que en su institución no hay exclusión por si alguien es pobre, mujer u homosexual.

Sea por bullying o por otras causas aún no analizadas, el 18% de los encuestados manifestó sentirse "mal" o "más o menos a gusto" en el liceo. Pero los temas personales no son, por lo general, los que más se conversa con adultos referentes de la institución.

La voz de los estudiantes

Casi todas las charlas informales con los profesores u otros adultos del liceo versan sobre lo académico. El 68% suele hablar sobre la materia que enseña ese docente, un alto porcentaje conversa sobre qué piensa estudiar en un futuro o sobre el futuro en sí mismo.

Los temas más "humanos" parecen quedar relegados a un segundo plano. Al menos eso revela esta encuesta que se hizo a pedido de Unicef y el Consejo de Educación Secundaria para darle voz a los alumnos. Menos del 10% habla de sus problemas y solo el 5% charla sobre la violencia (que sufre dentro o fuera de la institución). "En el discurso de los estudiantes aparecen más claras las dificultades de vínculos, los problemas con otros estudiantes o bien en su vida cotidiana", dijo la demógrafa Ríos.

Cuando a mitad de año se discutió sobre cómo sería la elección de horas docentes —si por un año o más de uno—, uno de los argumento a favor de la continuidad del profesor en un mismo centro educativo era que podía generar un compromiso y vínculo mayor con la comunidad educativa. De hecho la directora de Secundaria, Celsa Puente, había dicho que "en un momento de rebeldía, como lo es la adolescencia, muchos jóvenes necesitan a alguien que los escuche".

Uno de los estudiantes llegó a decir que le gustaría "aprender más de las diferencias de cada uno y que se enseñe y valore más el respeto". Otros apuntan a cuestiones más prácticas y, sobre todo, a taller: de meditación, ecología, cocina, primeros auxilios y arquitectura.

Claro que eso les gustaría a quienes no se sienten obligados de ir al liceo.

Un empujón para ganarse el pan

La casi totalidad de los estudiantes de tercero y sexto de liceo consideran que terminar la UTU o el liceo les permitirá conseguir un empleo para vivir mejor. De hecho sostienen que el estudio es clave para que ese trabajo sea de calidad, con acceso a la seguridad social y para desempeñarse en lo que les gusta.

Solo el 8% de los encuestados sostuvo que tiene pocas o ningunas chances de conseguir ese trabajo que desean. Aunque por deseo laboral ingresen a oficios poco frecuentes, como "youtuber conocido". Un 46%, en cambio, piensa que tiene "muchas posibilidades".

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