Pagó $ 75 por un café, habló por teléfono y esperó a los móviles en la calle

El secuestrador prófugo se entregó a Policía en Carrasco

Uno de los líderes de la banda de secuestradores de Milvana Salomone, Pablo Leone Echart (56), se entregó ayer. Fuentes del caso indicaron a El País que Leone Echart "arregló" su entrega por teléfono con la Policía y aguardó a los móviles frente a un bar de Carrasco.

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Policía cree que la caída de esta banda desestimulará a los delincuentes a realizar secuestros.

El operativo de captura fue realizado por efectivos de la Dirección de Inteligencia Táctica, una unidad creada por el jefe de Montevideo, Mario Layera.

En tanto, fuentes del bar de Carrasco dijeron a El País que Leone Echart ingresó al local a las 17:00 horas. Pidió un café que costó $ 75. Habló por teléfono con un familiar directo. Un mozo le escuchó decir: "Perdoname, perdoname".

Es posible que el secuestrador hablara con su hermana, quien lo acogió en su casa de Punta Gorda. El cuñado de Leone Echart, Mariano F., un jubilado uruguayo de 72 años, también integró la banda de secuestradores y hoy se encuentra en Cárcel Central.

Tras cortar con su familiar, Leone Echart sabía que su suerte ya estaba echada. Dejó un billete de $ 100 encima de la mesa. Luego salió a la calle. Dos móviles con policías de particular se acercaron. Los efectivos lo subieron a uno de ellos y luego se dirigieron hacia la Jefatura de Montevideo.

"La culpa de todo esto lo tiene el sinvergüenza de mi hermano", dijo la esposa de Mariano F. a El País.

El secuestro se transformó en una desgracia para la anciana. Su esposo; Mariano F. y su hermano, Pedro Leone Echart, fueron apresados y pasarán varios años en una celda especial para los secuestradores.

"Serán alojados en el sector más duro del sistema penitenciario", dijo una fuente ministerial a El País.

El martes 16, horas después que Milvana Salomone fue liberada, la Policía detuvo a 12 personas, entre ellas se encontraba la hermana de Leone Echart. Horas después, la Justicia la liberó.

La familia de Mariano F. vive en una coqueta casa ubicada en Punta Gorda. Mariano es propietario de cuatro taxis.

Homicidio.

Leone Echart no tiene antecedentes penales en Uruguay. Sin embargo, por algún delito ocurrido en el extranjero, estuvo detenido en Cárcel Central.

Allí conoció al otro cabecilla de la banda, Gustavo Lepere Mederos, según el expediente judicial del caso al que tuvo acceso El País.

Lepere Mederos tiene un antecedente penal por cómplice de homicidio. A fines de los noventa, integró la "la banda del Tacoma". Se trataba de un grupo de delincuentes que operaban desde esa cárcel. Se les imputa varios homicidios sonados.

El secuestro.

En la tarde del domingo 17 de mayo, Leone Echart desenfundó un revólver y apuntó al pecho de la médica Milvana Salomone, quien recién había llegado a su casa en Parque Batlle. Luego la subieron a la camioneta Kía Sportage de la víctima y arrancaron rumbo a Sayago. La camioneta fue incendiada en el barrio Sayago.

Durante los 29 días que duró la reclusión de Milvana, Leone Echart cocinó para la víctima. "El es chef", declaró su cómplice en la sede penal.

Pocas horas después de su liberación, el martes 15, Milvana dijo a la jueza Sánchez que el menú era variado y rico. "Me daban comida muy elaborada: ensalada con aceite de oliva, carne de primer nivel, ensalada con palta muy preparada", dijo la médica.

Milvana no sabía que el chef era el "más duro" de sus carceleros. "Siempre fui respetuosa, nunca lloré, nunca les discutí, agradecía la comida, felicité al cocinero", expresó.

Salomone, en su cautiverio, identificó a dos tipos de secuestradores: dos que eran "blandos" (el changador en la construcción y el peón) y el "duro" en alusión a Leone Echart.

En un momento, Leone Echart advirtió a Milvana: "Ponete la venda, no nos mires o te tenemos que matar".

El delincuente no jugaba. Tiene un antecedente penal por homicidio en Italia y tenencia de armas. Leone Echart, siguiendo el ejemplo de 600 mafiosos a mediados de la década de los 90, se fue a España. Allí fue encarcelado. Luego lo extraditaron a Italia.

Una semana después supo de la muerte de su madre.

Salomone sabía que su madre estaba muy enferma, preguntaba a sus captores sobre ella pero no le respondían. Se enteró del deceso una semana después de ocurrido. Los delincuentes le dieron los obituarios de los diarios. Las condiciones de higiene fueron precarias durante los 29 días que Salomone pasó secuestrada. Para higienizarse, los captores le bajaban un balde con agua caliente cada cuatro días. Cada vez que se bañaba, le pedían que les devolviera la funda de la almohada y las sábanas y les bajaban otras nuevas.

Policía analiza posiblesrazones del secuestro.

La elección de Milvana Salomone como víctima potencial podría estar vinculada con actividades de su entorno familiar. Obras recientes realizadas en el haras de su hermano abren hipótesis de que la información pudo provenir de una persona que trabajó allí.

Una de las líneas de la investigación en curso presume que Lepere Mederos efectuó alguna tarea para la empresa contratada por la familia Salomone o recibió de algún trabajador información sobre el poder adquisitivo de los propietarios del haras.

El equipo especial de la Jefatura de Montevideo que trabaja en este caso —y que está compuesto por unos 60 efectivos— analiza desde días atrás otras hipótesis sobre las causas del secuestro de la médica y busca determinar si hubo o no una conexión entre los delincuentes y la familia de Salomone.

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