Fuertes diferencias en posibilidades de los más pobres y los más ricos

Sectores más vulnerables con menos acceso a la educación

Hay agujas que no se mueven. A partir de los 13 años los adolescentes, cuanto más pobres, menos nivel educativo alcanzan. Solo 9,4% de los jóvenes que pertenecen a familias dentro del primer quintil de ingreso, continúan estudiando cuando llegan a los 22 años. En el quintil mayor, son el 61,8%.

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A medida que se avanzan en el ciclo educativo más cantidad se desvincula. Foto: Archivo

El Anuario Estadístico de Educación 2013 revela que después de terminar la escuela son muchos los jóvenes que se alejan del sistema educativo. El documento, diseñado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), incluso reconoce que "en materia de estructura social, siguen observándose diferencias de asistencia entre los niños hasta los 4 años, y jóvenes, a partir de los 13 años de edad".

Las cifras se empiezan a emparejar recién a los 5 años, en preescolares. Pues pese a los programas llevados a cabo por el gobierno, embanderados por el Plan CAIF para los niños de menos edad, solo el 44,1% de los que pertenecen al primer quintil de ingreso y tienen 3 años asisten a algún centro educativo, en los que están en el quintil mayor la cifra crece sustancialmente al 95%.

De los de 4 años, en el quintil menor asisten 84,6% y en el mayor el 90,2%. Y de los de 5 años, 97,7% y 99,2%, respectivamente. Aquí ya se empieza a sentir el fuerte trabajo que se realiza desde la escuela pública. Y las gráficas ya no muestran diferencias entre las posibilidades de los niños de familias más pobres con los de las familias más ricas.

El punto más alto se da con los que tienen 8 años, que el 100% de ellos, sean de familias ricas o familias pobres, asisten a estudiar.

Pero una vez que los jóvenes pasan al liceo, los datos comienzan a cambiar de manera estrepitosa. Mientras el 100% de los adolescentes de 13 años de los hogares más ricos asisten a algún centro educativo, entre los que menos recursos tienen la cifra baja al 92,1%.

La brecha sigue creciendo al pasar los años. Pasa a 96,2% y 64,5%, entre los de 16 años, y 95,8% y 54,0% entre los de 17, respectivamente.

Ya después el escalón que se baja es mucho más grande. Solo 35,7% de los jóvenes de 18 años, que pertenecen al primer quintil de ingreso, van a estudiar, contra 83,6% en las familias más ricas.

En los de 19 la diferencia es de 22,7% y 77,9%. Y así va creciendo cada vez más.

Inclusión.

Cuando las cifras de repetición en secundaria llevaron a que una lluvia de críticas recayera sobre las autoridades de la Educación, el ministro Ricardo Ehrlich justificaba los malos resultados advirtiendo que la incorporación de más estudiantes al sistema es una de las razones de que no se registren cambios en este sentido.

"La repetición se logró detener en los últimos años con ligeros ascensos a nivel nacional. No es una situación satisfactoria, pero esto hay que relacionarlo con el aumento de la matrícula en enseñanza media en todos estos años. Se incorporó al sistema a los adolescentes o jóvenes que vienen de hogares del primer quintil (...) Que vienen de familias y contextos de alta vulnerabilidad, con historias de vida difíciles. El sistema educativo no tiene la robustez para solucionar a fondo esas situaciones…", dijo el ministro en una entrevista con El País a fines de 2013, cuando terminaba el año en el que se desarrollaban las cifras destacadas en este anuario.

Es verdad, los números demuestran que más jóvenes de los quintiles más bajos estudian, pero tampoco el incremento es tanto. Entre los jóvenes de 16 años del primer quintil hoy estudia el 64,5% y en 2006 era el 61%. Entre los de 17, hoy lo hace el 54% y antes era el 47,8%.

Pero en los años en que los índices de repetición impactan más, en el Ciclo Básico, con jóvenes que deberían tener entre 13 y 15 años, las diferencias son menos notorias, incluso, entre los que tienen 13 el dato es un poco peor. Antes, según los datos del anuario del año 2006, estudiaba el 93% y ahora lo hace el 92,1% —siempre refiriéndonos a los que pertenecen al quintil más bajo.

Entre los de 14 años, en tanto, pasó de 83,7% a 86,6% y en los de 15 de 70,4% a 78,8%.

Computadoras y repetición

La aprobación de los alumnos del primer quintil de ingreso que tienen en sus hogares computadoras, llegó en 2013 a los niveles de los estudiantes que pertenecen a familias en el segundo, tercero y hasta cuarto quintil (o sea, 74,7%, 72% y 74,4%, respectivamente), según el anuario estadístico del MEC. Debido a la injerencia del Plan Ceibal, solo en los hogares con mayor nivel de ingreso el porcentaje de acceso a computadoras fue mayor que en los del primer quintil, que alcanzó al 83,5%. En 2013 el Plan Ceibal llegó a 2.546 centros en todo el país, equivalentes a 559.836 alumnos y 47.623 docentes, es decir a un total de 607.459 personas, a los que dotó de computadoras y conexión a internet.

Algunas cifras de la educación

Declaran tener falta de interés

El 64,1% de los jóvenes entre 12 y 17 años declaran haberse alejado del sistema educativo por falta de interés, según el anuario de 2013. En tanto, 8,8% aduce dificultades económicas, 8,5% reconoce que le resultaba difícil, 5,8% advierte que quedó ella o su pareja embarazada, 5,7% dice que empezó a trabajar, 3,8% da "otras razones" (que el documento del Ministerio de Educación y Cultura no especifica) y 3,2% señala que debió atender asuntos familiares.

Ni-Ni: 12,5% no estudia ni trabaja

El 12,5% de los jóvenes entre 15 y 20 años no estudia y tampoco busca trabajo, según los datos del anuario del Ministerio de Educación y Cultura del año 2013. La cifra se mantiene. En 2012 era el 13%, pero en 2011 también era el 12,5%. Otro 24,8% no estudia pero trabaja o busca trabajo. El 13,1% va a estudiar y al mismo tiempo trabaja o busca trabajo. Y el restante 49,6% se dedica a estudiar, no trabaja y tampoco busca un trabajo.

Mujeres estudian más años

A medida que van creciendo, las mujeres son las que más se mantienen adentro del sistema educativo. Se empiezan a despegar de los varones ya en el liceo. Por ejemplo, a los 16 años, el 84% de ellas estudia, contra 73,4% de ellos. La cifra se va incrementando año a año, hasta llegar a los 22, cuando el 40,1% de las mujeres se mantiene adentro de algún centro educativo, contra el 28,4% de los varones, según los datos del año 2013.

9 de cada 10 perciben asignación

De todo Iberoamérica, según el anuario del Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay es el país que más prestaciones económicas da a las familias que pertenecen al primer nivel de ingreso y que mandan a los más jóvenes a estudiar. Según advierte el documento, 9 de cada 10 familias del primer quintil perciben asignaciones familiares. Además, Uruguay está a la cabeza de la región en cuanto a escuelas públicas con horario ampliado.

Bolsillo incide también en la aprobación

En 2013 las escuelas urbanas del primer quintil de ingreso registraron un nivel de no aprobación 6,3% superior a los valores del quintil mayor, según los datos del Anuario Estadístico de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Esta brecha en el ámbito rural cae abruptamente a apenas un 0,3%.

El nivel de no aprobación, en tanto, es el más bajo de la historia. En los últimos 13 años pasó de 20,4% en primero y 10,3% en sexto en el año 2000, a 13,4% y 5,4% en 2013, respectivamente.

Esto, siempre según el anuario del MEC, se debe "al incremento en la eficiencia del sistema escolar" y a una serie de programas para evitar el rezago.

El anuario también destaca que en las escuelas "al comparar Montevideo con el resto del país, se observan problemas de asistencia mayores en la capital, mientras que el abandono intermitente, levemente superior en Montevideo, resultó bastante parejo y bajo en todo el país (8,7% y 0,7%; en 2012: 9% y 1,3%, respectivamente)".

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