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Saquearon a vendedores de la Tribuna Ámsterdam

Hinchas de Peñarol entraron a los puestos de venta de comida y se robaron todo lo que encontraron.

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El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna

Un grupo de hinchas de Peñarol saqueó, robó y destrozó todo lo que estaba a su alcance en la tribuna Ámsterdam durante los minutos previos a que se decidiera no jugar el partido clásico.

Primero fueron 10 personas aproximadamente las que comenzaron a golpear las rejas que se encuentran separando a las cantinas de la tribuna aurinegra. Luego, otro grupo más grande se sumó a los que ya estaban y comenzaron los gritos: "¡Vamos a dársela, vamos a meternos!".

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En uno de los puestos de venta, estaba una mujer junto a su esposo. "Me puse nerviosa porque vi que se nos venían arriba, si bien tenemos todo cerrado con las rejas, los golpes contra los fierros eran fuertes", relató a El País una de las vendedoras.

Cuando los comerciantes vieron que el malón de gente era cada vez más grande, decidieron guardar el dinero de la recaudación que tenían en caja. Lo guardaron en sus bolsillos y pequeños bolsos que usualmente llevan apegados al cuerpo.

Los hinchas enardecidos con querer llevarse puesto todo lo que tenían a su paso, comenzaron a hacer palanca en una de las puertas de acceso al punto de ventas de comida. Finalmente lograron entrar.

"De un momento a otro nos encontramos rodeados por un montón de hinchas, a mi me agarraron de los brazos y me sacaron la riñonera donde llevaba la plata, me decían que me quedara quieta que no me iba a pasar nada", informó la mujer, mientras intentaba arreglar los destrozos del local.

Además del dinero que le robaron a los comerciantes, varios parciales de Peñarol aprovecharon el descontrol generalizado en la tribuna para robar mercadería: latas de refrescos, botellas de agua, cajas con hamburguesas, frankfurters, pan, y paquetes de mayonesa.

La vendedora que fue entrevistada por El País, aseguró que le robaron $ 12.000 de la recaudación, 600 latas de bebidas, y 20 fundas de botellas de agua. A su vez, aunque aún no está evaluado, los destrozos dentro de los habitáculos de venta que se encuentran en la Tribuna Ámsterdam, requerirán varios cientos de pesos para su posterior reparación.

En otro de los puestos de venta, las cocinas en donde se preparaban las hamburguesas y los panchos, quedaron deshechas. Todo fue destrozado "a patadas", según relataron quienes se encontraban trabajando en el lugar.

Desparramo.

La locura del grupo de hinchas peñarolenses no terminó allí. Luego de haber saqueado los puestos de venta de comida, comenzaron el desparramo de mercadería por todas partes. El piso de la Tribuna Ámsterdam quedó lleno de latas de bebidas que habían sido robadas anteriormente. Pues la orden que había era no vender las latas, sino que el contenido debía de ser vertido en un vaso de plástico.

En las escaleras de entrada a la tribuna de Peñarol, también se encontraron hamburguesas envasadas en cajas de cartón, así como panes para panchos.

"Mirá esto, ¿a vos te parece lo que hicieron?", preguntaba asombrado por lo sucedido un funcionario del Estadio Centenario. Es que según dice, en los años que tiene "trabajando en este lugar, nunca me había pasado algo así; me acuerdo cuando venía con mis hijos chicos y el clásico era una fiesta de alegría, ahora parece que para venir a ver un partido de fútbol prácticamente tenés que estar con 10 policías alrededor porque si no te pasa algo".

Agresiones.

Algunos de los delincuentes que robaron mercadería de los puestos de venta, optaron por arrojársela a la Policía. Desde arriba de las tribunas, los hinchas podían visualizar a los efectivos que se encontraban trabajando en las afueras del Centenario.

En determinado momento, las botellas y las latas de refresco comenzaron a ser lanzadas desde la altura de las tribunas, logrando golpear a efectivos de la Guardia Republicana que se encontraban custodiando las puertas de acceso.

Pero eso no fue todo. Uno de los peores momentos durante los disturbios, fue cuando algunos hinchas de Peñarol arrojaron, también desde la altura y al exterior del estadio, tres garrafas de gas. Las mismas que fueron robadas de los locales de comidas.

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De la caída de una de las garrafas, según informaron a El País, un policía resultó lesionado sin gravedad.

"Amo el fútbol, pero ya no vengo más"

No es nuevo que familias enteras han dejado de ir a las canchas de fútbol, en especial donde juegan los equipos que tienen mayor cantidad de hinchada. Ayer el ejemplo quedó reflejado en un hombre que estaba junto a sus dos hijos y su esposa. "El fútbol es un deporte hermoso, que realmente lo disfruto, amo el fútbol, pero ya no vengo más", sentenció el hombre, indignado por la suspensión del clásico, fruto de la violencia de un grupo de hinchas que estaban en la Tribuna Ámsterdam.

Sus hijos, de 8 y 9 años iban a ver por primera vez al equipo de sus amores; las caras de los menores al salir del Centenario lo decían todo. Se quedaron sin partido. En tanto, la esposa del hombre acotó que "la fiesta está destruida por unos pocos delincuentes".

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