LLOVERÁ SOBRE MOJADO AL SUR

Lo que Santa Rosa trajo y llevó

Las aguas volvieron y taparon las playas del sur; las del Río Negro está descendiendo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Así quedó la Playa Carrasco luego de la marea alta. Foto: F. Ponzetto

Se comparta o no la tesis del cambio climático, en los últimos días nadie dejó de exclamar a viva voz o en un murmullo: ¡qué tiempo loco! Una vez más la bajante de las aguas en la costa de Montevideo depositó toneladas de basura sobre las arenas, como pasó de modo extremo en Carrasco. Después cambió la dirección del viento, que dejó de ser norte-sur para invertirse, y entonces, como se vio ayer, desaparecieron las playas.

Y esto no solo en la capital; en Punta del Este, por ejemplo, el agua salada invadió la rambla y la espuma oceánica cayó como nieve sobre los vehículos que por allí circulaban.

Debido a la inusitada cantidad de agua acumulada en la tierra en pocos días, varios árboles se desplomaron o quedaron jaqueados, y hasta una de esas palmeras que suelen plantarse en zonas ventosas, debido a su capacidad de resistencia a los temporales, se desmoronó cerca del lago Cachón, en las canteras del Parque Rodó.

Litoral inundado.

La reaparición del sol trajo ayer buenas noticias para los evacuados y autoridades de los distintos departamentos afectados por las inundaciones. En la ciudad de Mercedes, el Río Negro comenzó a retroceder y si bien el descenso será lento no habrá más evacuaciones, según informó Andrés Magnone, coordinador del Comité de Emergencias de Soriano. "Afortunadamente nos equivocamos para bien. El río no llegará a los 7 metros como habíamos previsto originalmente", explicó Magnone.

A las 3 de la madrugada de ayer, Prefectura registró el pico máximo de creciente en 6,51 metros. Luego se estacionó y en las primeras horas de la mañana comenzó a bajar a razón de un centímetro por hora. El número de evacuados se mantiene en 57 personas, la mayoría niños y mujeres, 11 de los cuales están alojados en el Velódromo municipal "Leonel Rocca".

La represa de Palmar está erogando 4.924 metros cúbicos por segundo y el nivel del lago es de 41,80 metros, casi 2 metros por encima de lo recomendado. "En Palmar hicieron movimientos de compuertas para retener agua y que nosotros no tuviéramos un nivel que nos perjudicara tanto, pero ahora tienen que hacer descender el lago que está 1,80 metros por encima del máximo del protocolo", indicó el coordinador.

Magnone recordó que en la inundación de 2007 "se supo estar más arriba" y aclaró que para la represa la prioridad es la energía, y no dominar el río.

"El río no se domina, se convive con él y en este caso ellos tuvieron unas movidas de compuertas para darnos una mano a nosotros y ahora hay que desagotar toda esa agua, por eso el descenso va a ser bastante lento y va a llevar varios días", auguró el funcionario.

Afectaciones.

Gonzalo Nogué, titular del parador Martiniano que funciona a orillas del río desde hace 7 años, ya sufrió 3 inundaciones.

"Nos acostumbramos a vivir con este tipo de fenómenos. Siempre te parece que es la última, que no va a venir más, pero lamentablemente no es así" reflexionó el comerciante.

Con este tipo de situaciones el perjuicio económico se extiende varios días después de que baje el río. "El personal se queda sin trabajo casi un mes, como vamos a estar ahora. Después de que se va el agua, tenés diez días para recuperar la parte edilicia, y en lo comercial para recuperarte financieramente tenés cuatro meses por lo menos", expresó Nogué.

Muy cerca de allí, Alejandro Hounié toma mate en la vereda de su casa familiar frente a la rambla. Vino desde Montevideo a ayudar a su madre que es quien vive en una finca de dos plantas. El agua no alcanzó a ingresar más que en la zona del garaje. Pero estuvo a 10 centímetros de que le afectara la vivienda.

"Sin lugar a dudas es un lugar privilegiado, la rambla mercedaria debe ser de las más lindas del país y básicamente es uno de los riesgos que corrés frente a las inclemencias del tiempo", dijo Hounié.

Represas.

"Lo que nos interesaría saber es lo que pasa más arriba con el manejo de la represa porque generalmente cuando sucede este tipo de cosas, según la información que se recibe, siempre la represa está prácticamente al límite de uso y creemos que eso perjudica porque en definitiva debería funcionar como retén", reclamó Alejandro Hounié.

"Uno puede atender y solucionar el costo de la inundación, pero hay gente muy humilde más hacia Aparicio Saravia, en la zona este, que es lamentable lo que tienen que pasar. A esa gente vaya si les cuesta recuperar todo el daño que provoca el agua, que han equipado sus casas con mucho sacrificio y de pronto ven como en una semana pierden absolutamente todo lo que lograron juntar en años de trabajo" reflexionó el vecino de Mercedes.

Más que pensar en mudar a su familia, él ambiciona soluciones aplicadas en otros países. "Pienso en un sistema especial. De hecho ya hice alguna prueba por 18 de julio que es por donde ingresa el agua en primer término. Hay una solución que funcionan como una represa, se ponen tabiques siliconados que retienen el ingreso del agua. Claro, el gran tema está en las cloacas, hay que solucionar el saneamiento porque el agua también ingresa por allí. Estoy haciendo algunas consultas en el exterior para tratar de minimizar el efecto", comentó Alejandro Hounié, quien a esta alturas ya despertó el interés de varios vecinos. Producción: Daniel Rojas.

Tiempo loco.

Un anticiclón en el Río de la Plata y el Atlántico llegó primero con vientos en sentido antihorario, es decir desde el norte, que provocaron la bajante de las aguas y la invasión de basura sobre las arenas. En la tardecita del martes rotó el viento y el mar retornó a la costa y cubrió las playas de Montevideo y el este del país. En Maldonado el pavimento de la rambla fue baldeado por las olas de agua salada y la espuma cayó como nieve. En el Parque Rodó, por tanta lluvia, perdió pie una de las palmeritas clásicas del Lago Cachón.

Aún hay 711 evacuados en el país.

La cantidad de personas desplazadas disminuyó después del cese de las lluvias, situándose en 711 hasta la noche de ayer. La mayoría de ellos —497— continúan estando en Canelones, el departamento que fue más afectado por las inundaciones. Le sigue Florida, con 135 (72 evacuadas y 63 autoevacuadas), Maldonado, con 22 personas desplazadas (todas ellas en Pan de Azúcar) y Soriano, con 57 (11 evacuadas y 46 autoevacuadas).

Cinco rutas permanecen cortadas.

La crecida de ríos y arroyos dejó muchas rutas cortadas. De acuerdo al último reporte de la Dirección Nacional de Tránsito, hasta ayer permanecía inaccesible la Ruta 46 en el kilómetro 56,500 (en Canelones); la Ruta 39 en el kilómetro 7 (en Maldonado); la Ruta 42 en el kilómetro 42 (en Florida); la Ruta 20 en el kilómetro 31 (en Río Negro); y la Ruta 14 en el kilómetro 265, en Treinta Bocas (departamento de Rocha).

Más lluvias y tormentas el domingo.

Las lluvias y tormentas eléctricas dan una tregua hasta el próximo domingo 3 de septiembre. El grueso de las precipitaciones caería desde la hora 9:00 y hasta las 17:00 de ese día, según dijo a El País el ex jefe de predictores de Meteorología, Luis Zunino. En la noche del domingo y hasta el mediodía del lunes, los vientos de componente sur se darán en la costa, incluido Montevideo, con rachas de 75 km/h en Colonia y Punta del Este.

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