Saul Nassé y Mercedes Muratorio

"Salvar no puede ser la meta final"

Más de 600 personas participaron semanas atrás del mayor encuentro de la cultura inglesa en Uruguay. Se trató de la 15a. edición de la conferencia de Latin American British Cultural Institutes (LABCI) que organizó el Instituto Cultural Anglo-Uruguayo en el Radisson Montevideo Victoria Plaza.

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"Creo que si aprendes mandarín no quiere decir que no aprendas inglés". Foto: L .Carreño

El encuentro contó con la presencia de profesionales de Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Paraguay y Reino Unido. En su marco El País dialogó con dos referentes de Cambridge English, institución detrás de los exámenes internacionales.

Cada 200 uruguayos hay uno que se ha presentado en un examen de Cambridge English, brazo de la Universidad de Cambridge responsable de los exámenes internacionales de la inglés británico. A su paso por Uruguay, Saul Nassé, director ejecutivo de Cambridge English y Mercedes Muratorio, directora regional, dialogaron con El País.

—En Uruguay muchos cursan inglés desde que son niños pero una vez que aprueban los exámenes más altos abandonan la formación. ¿Qué opinión les merece esta situación?

—Saul Nassé: Eso no es un tema del inglés, eso pasa con cualquier cosa que uno aprende. Podrías olvidarte de Matemáticas si aprendes y después abandonas.

—Pero, ¿no tienen la percepción de que hay quienes cursan con la meta de un examen?

—Mercedes Muratorio: No debería ser así, por lo menos no es nuestra intención. Nosotros no ofrecemos exámenes para que uno estudie solo para prepararse para darlos. Uno debe aprender inglés porque lo necesita, porque lo quiere disfrutar para comunicarse con otros. Yo la metáfora que usaría sería la de la maratón.

—¿En qué sentido?

—M.M: ¿Corro para estar más saludable, para tener más energía y estar mejor de corazón o corro para ganar la maratón y cuando termine me compro cinco hamburguesas y me tiro en el sillón? Puede ser que haya algunos que solo quieran correr la maratón y que en algunas instituciones los orientan demasiado hacia el examen. Pero nosotros desde Cambridge tratamos de evitarlo y cuando damos capacitaciones a los profesores les insistimos en que no preparen para el examen. Enseñen inglés y si el alumno sabe inglés va a aprobar el examen, es una consecuencia del aprendizaje.

—En los últimos años el castellano y el chino han cobrado relevancia a nivel internacional. ¿El mundo de hoy presenta nuevos desafíos hacia la enseñanza del inglés?

—S.N: Creo que si aprendes mandarín no quiere decir que no aprendas inglés, más bien que hay un multilingüisimo. No hay evidencia de que esté bajando el aprendizaje de inglés, más bien diría que está subiendo, que hay más personas estudiando.

—M.M: Es verdad que está creciendo el aprendizaje del mandarín y el español como idiomas nativos, pero el inglés como segunda lengua es el idioma más aprendido, indiscutiblemente. Cuando era chica se hablaba del esperanto y se decía que iba a ser la lengua común para todos los idiomas. Finalmente no avanzó porque lo que avanzó fue el inglés como idioma universal.

—S.N: Y yo creo que así como ha sido el idioma de los negocios durante años, se ha convertido en el idioma de la comunicación digital y se está convirtiendo en el idioma del aprendizaje.

—¿El idioma del aprendizaje?

—S.N: Ha habido un gran crecimiento en su utilización en la enseñanza; hay muchísimas universidades que dictan decenas o todas sus asignaturas en inglés. Todo eso impulsa el deseo de aprender el idioma.

—¿El protagonismo de Estados Unidos a nivel mundial ha hecho que más estudiantes se vuelquen al inglés norteamericano por sobre el de Londres?

—M.M: Hace unos años era muy marcada la diferencia entre el inglés británico o inglés americano y las instituciones lo presentaban como una opción: enseñaban inglés americano o británico. Incluso podíamos verlo por país.

—¿Unos enseñaban una versión y otros la otra?

—M.M: Claro. Argentina y Uruguay tradicionalmente han enseñado inglés británico; en Chile siempre fue 50-50; en Perú gana el inglés americano; en Colombia predomina el americano y en México indiscutiblemente también por su cercanía con Estados Unidos. Pero en los últimos 10 años, se disolvió esa separación.

—¿En qué lo han visto?

—M.M: En muchas cosas. Antes la diferencia no solo era enseñar Do you have o have you got, sino que las metodologías eran diferentes. Si mirabas un libro de inglés británico el texto aparecía comprimido, (a doble columna) y si mirabas un libro de inglés americano el texto estaba en un solo párrafo y una sola columna, con un diseño más espacioso.

—¿Los centros de estudio integraron las metodologías?

—M.M: Hoy la diferencia ya no está. Para los colegios que preparan exámenes internacionales el have you got o el do you have son ambos válidos y ninguno representa un error o una forma incorrecta de inglés. El idioma se estableció como lingua franca y eso ha desdibujado el adjetivo de británico o americano. Es inglés y se entiende, no importa qué versión estés usando.

—S.N: Lo vemos con el IELTS; tiempo atrás era un examen que se solicitaba como prueba para entrar a una universidad inglesa o australiana. Ahora hay universidades americanas que lo reconocen para ingresar a sus instituciones. Es un examen organizado por Cambridge que tiene enorme aceptación en Estados Unidos.

—Quisiera preguntarle sobre las nuevas tecnologías; ¿cómo las integran los profesores que vienen del libro de texto?

—S.N: Estamos en una gran transformación para ser una organización que se destaque por el aprendizaje digital; para lograrlo estamos innovando e incorporando tecnología. Al día de hoy la mayoría de nuestros exámenes están disponibles en formato digital y hay websites a punto de ser lanzadas con actividades prácticas para los estudiantes.

—¿Son un desafío las demandas de los estudiantes?

—M.M: Es importante no subestimar a los docentes. Hay una preocupación sobre cómo van a hacer con lo digital pero son como cualquiera de nosotros. Todos los adultos, de cualquier profesión, nos estamos adaptando a lo digital.

—S.N: Nuestra estrategia es ofrecer opciones. Un curso en libro, en versión digital y en libro con versión digital. La profesora decide qué le puede servir más, y escoge según lo que a los alumnos les hace mejor. En la medida en que cada vez más los estudiantes piden materiales digitales, son ellos los que van a convertir a la clase en una clase digital. inglés británico, enseñanza de inglés, idimas en Uruguay, cambrisge, anglo

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