LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Tercera dosis contra el COVID-19: expertos sin evidencias de su impacto en los contagios

Autoridades del MSP encomendaron a la comisión de vacunas que evalúe la necesidad de administrar dosis de refuerzo. Científicos entienden que la evidencia es insuficiente para una respuesta acabada.

Funcionaria de la salud aplica una vacuna contra el nuevo coronavirus. Foto: Fernando Ponzetto
Funcionaria de la salud aplica una vacuna contra el nuevo coronavirus. Foto: Fernando Ponzetto

Las autoridades sanitarias le encomendaron a la comisión asesora en vacunas que evalúe la necesidad de administrar una o dos dosis más contra el nuevo coronavirus a la población que ya fue inmunizada. Hasta el momento, los científicos solo han avalado el refuerzo de dosis a los trasplantados, hemodializados y otros inmunosuprimidos severos.

El secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, dijo ayer en radio Universal que “ya hay decisión mundial de que esto (el combate al COVID-19) va a tener por lo menos un refuerzo anual, más allá de que haya un refuerzo al primer año de la inmunización”.

La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, desaconseja el refuerzo de dosis previo a que las vacunas “lleguen a todo el mundo”. La postura del organismo se fundamenta en una razón ética: la pandemia es un problema de escala planetaria y solo se resolverá cuando todos los países estén librados del problema.

Según el repositorio de datos Our World in Data, Uruguay está entre los 10 países o economías con más dosis administradas en relación al tamaño de su población. Más del 70% de la población uruguaya recibió al menos una dosis contra el COVID-19, cuando el promedio mundial es 26,8%. Entre los países más pobres, sin embargo, apenas el 1,1% recibió el primer pinchazo.

El planteo ético de la OMS “compite” con la postura más economicista y emocional: la población reclama una vuelta a la normalidad, las economías necesitan un repunte de sus actividades y, en buena medida, la evidencia que justifica la administración de dosis de refuerzo tiene su génesis en estudios que realizaron los propios laboratorios (aunque los datos aún no se divulgaron en revistas científicas auditadas).

Delgado señaló ayer en la entrevista radial que “en el caso de Pfizer, por los estudios que hay, (la tercera dosis) debería ser recién al año de la inmunización”. Esas investigaciones son las que anunció el CEO del propio laboratorio.

En medio de este “ruido”, los científicos buscan dirimir la necesidad o no de una tercera dosis. María Moreno, inmunóloga e integrante de la comisión asesora de vacunas, considera que “no tiene sentido vacunar (con refuerzos) sin tener una evidencia clara de que una tercera dosis te va a proteger a nivel de transmisión”. “A mí me genera dudas porque volvés a reforzar el sistema a nivel inmune pero no necesariamente a nivel de mucosas”, explicó.

La especialista insiste en que una tercera dosis “no puede ser vista como la salvación”. Es decir: para el combate epidémico o hacer frente a las nuevas variantes “hay otras herramientas” no farmacológicas que “también deben considerarse”.

Vacuna coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Aplicación de una vacuna contra el COVID-19. Foto: Leonardo Mainé

Al menos otros tres integrantes de la comisión, que prefirieron el anonimato, coincidieron con Moreno y agregaron que, hasta el momento, no hay evidencia suficiente para la toma de una decisión responsable. No solo eso: el dato de caída de niveles de anticuerpos que reportó un estudio chileno y que El País dio a conocer el miércoles “no permite concluir, por sí solo, nada”.

Una de las fuentes dijo que el factor determinante para concluir si es necesaria una tercera dosis es la evidencia de un cambio de comportamiento o efectividad de las vacunas “en la cancha”. Eso, por ahora, para Uruguay no se evidencia.

En Israel, a toda la población vacunada se le han administrado las dosis de Pfizer. “La vacuna está dando menos protección desde la mitad de junio: sobre todo en contagios leves, cuya protección es de un 50%. Y luego ha bajado del 98% al 93% la protección contra una enfermedad grave. Todavía no sabemos si esto es por la variante Delta, si es que han pasado seis meses de la vacunación de las personas (la campaña se había iniciado en diciembre) o una combinación de ambos factores”, explicó a El País Jaim Rafalowski, uno de los integrantes de la Mesa de Crisis Coronavirus de Israel.

En ese país de Medio Oriente, de hecho, solo se autorizó la vacunación de refuerzo para los inmunosuprimidos, como hizo Uruguay. La diferencia es que muchos de los inmunosuprimidos uruguayos, así como el 69% de los lugareños, han sido vacunados con las dosis de Coronavac (del laboratorio chino Sinovac). A priori los datos de protección para los casos graves y muertes no varían, pero sí parecería haber diferencias en el corte de la transmisibilidad. ¿La tercera dosis lo resuelve? Eso es lo que no está claro.

Pfizer difundió el 8 de julio (en un comunicado de prensa, pero aún no en un documento académico) que “los datos iniciales del estudio (de laboratorio) demuestran que una dosis de refuerzo administrada seis meses después de la segunda dosis” aumentaría entre cinco y 10 veces los anticuerpos neutralizantes contra la cepa original y la variante Beta.

Pero ese aumento de la inmunogenicidad no responde del todo la pregunta porque, para un país como Uruguay, que vacuna a la mayoría de su población con Coronavac, es necesario saber si es segura la combinación de distintos tipos de vacunas.

En Tailandia quieren administrarles una tercera dosis a los médicos que están más expuestos. Allí, las autoridades sanitarias informaron que de los 677.348 miembros del personal médico que recibieron dos dosis de Sinovac, 618 se infectaron con el nuevo coronavirus. En Uruguay, en cambio, la mayoría del personal de salud recibió dosis de Pfizer.

Turismo de vacunas en la mira de autoridades
Germán Cardoso en Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo

El Ministerio de Turismo recibió esta semana distintas propuestas para que Uruguay se convierta en un país receptivo de turistas que quieren acceder a las vacunas contra el nuevo coronavirus. El intendente de Maldonado, Enrique Antía, algunos de los principales alojamientos hoteleros de ese departamento (Enjoy y el completo Solanas) y la diputada colorada Nibia Reisch son algunos de los promotores de la idea.

“Estamos planificando una reapertura de fronteras a extranjeros, ordenada para el próximo mes de setiembre. (Sería razonable) vacunarlos y que estén 21 días en el país; es una posibilidad a analizar cuando terminemos de vacunar a todos los uruguayos”, dijo el ministro de Turismo, Germán Cardoso, al ser consultado por las iniciativas.

La legisladora Reisch había señalado que, además del permiso de ingreso a los viajeros vacunados, habría que darles la posibilidad a los no vacunados de que puedan hacerlo dentro de fronteras uruguayas. Eso, argumentó, es una manera de “incentivar el turismo” en un momento en que Uruguay necesita de esa “industria sin chimenea” y cuenta con stock de dosis contra el SARS-CoV-2.

Remo Monzeglio, subsecretario de Turismo, coincide con la diputada y agrega otra justificación: “es un acto de solidaridad”. A su entender, Uruguay “debe darle la oportunidad de vacunarse aquí a aquellas personas que no pudieron hacerlo en su país”. Eso sí, aclaró: “Primero está el compromiso de vacunar a todos los habitantes del país y recién podrían pensarse estas iniciativas al término de ese proceso”.

Su compañero en el ministerio, Cardoso, estimó que en “45 o 60 días” habrá acabado la vacunación masiva de uruguayos y podría pensarse en la propuesta turística. “Contando julio, vamos a tener casi 1,8 millones de vacunas de Pfizer, más las que tenemos de Sinovac. Uruguay tiene una disponibilidad de vacunas que hace que pueda anticiparse a una cantidad de decisiones con respecto a otros países del mundo”, destacó el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado.

Opinan los que saben.

virólogo
Gonzalo Moratorio
Gonzalo Moratorio
“Las variantes van a hacer que las vacunas sean menos efectivas, por algo son variantes: lograron mutar para infectar. En ese sentido, una tercera dosis podría ser una alternativa interesante no solo por Delta. Pero falta evidencia. No todo lo vamos a arreglar con terceras dosis”.
Inmunóloga
María Moreno
María Moreno
“El énfasis tiene que estar primero en vacunar a los más jóvenes y a los que faltan vacunarse. No podés pedirle a la gente que se siga vacunando (con refuerzos de dosis), si no tomás medidas con otras herramientas (no farmacológicas) que tenés a la mano”.
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