TESTIMONIO DEL TURISMO EN PANDEMIA

“Te fuiste a disfrutar, ahora pagá las consecuencias”: el periplo de volver al país con covid

La historia de una familia que tuvo que lidiar con varios días de mails, llamadas sin ninguna respuesta y tratos inadecuados para regresar a Uruguay.

Playa de Florianópolis. Foto: O'Globo (GDA).
Playa de Florianópolis. Foto: O'Globo (GDA).

Meses esperando con ansias el viaje en familia a Florianópolis. Meses atentos a si la frontera terrestre se abría. Al final, el 2021 trajo todo lo anhelado y pudieron celebrar los cuatro el 31 de diciembre en la playa brasileña.

Todo iba bien para Marcos, Ana y sus dos hijos chicos. El 4 de enero fueron a Canasvieiras a un rodizio de pizza (una especie de buffet característico de Brasil). En la calle había bastante gente y recuerdan que una mujer les tosió muy cerca. Ahora que miran para atrás, piensan que no fue tan buena idea cenar en un lugar con mozos llevando constantemente comida por las mesas.

Los Reyes Magos trajeron los primeros síntomas, sobre todo resfrío. Al día siguiente, Marcos y Ana tuvieron un poco de fiebre en la tardecita. Y más nada.

En el estado de Santa Catarina el 1 de enero comenzó un aumento de casos vertiginoso, del estilo del que se está viendo en Uruguay. El día del presunto contagio en el rodizio la cantidad de contagios reportados prácticamente se cuadriplicó. Ahora rondan los 9 mil nuevos casos diarios.

El 7 de enero intentaron hisoparse en Canasvieiras y no había test disponibles. El 8 volvieron a probar en el centro de la isla pero había tal saturación que no los atendieron. Su sensación es que se privilegiaba a los brasileños. Ya con la idea de empezar a rumbear a Uruguay, fueron en su auto particular hasta Porto Alegre y allí, pese a la saturación y la dificultad de carecer de documento brasileño, pudieron agendarse para el 10 de enero.

Cuando llegaron a la ciudad de Pelotas, a las 19 horas de ese mismo día, cayó la confirmación indeseada: positivos.

“Ahí, entre la desazón y la tristeza, fuimos a un hotel”, cuenta Marcos. “Literalmente, cuando ibas por los corredores se escuchaba toser a todo el mundo”.

Test PCR. Foto: Estefanía Leal.
Test PCR. Foto: Estefanía Leal.

Martes 11, seis de la mañana, fueron a la frontera de Río Branco con cierta esperanza de que los dejaran cruzar. “Pedimos por favor que nos dejaran volver; que éramos cuatro en un auto e íbamos derecho a nuestra casa”. Lejos de conceder el pedido, en Migraciones les leyeron el decreto entonces vigente del gobierno uruguayo, que establecía para quienes quisieran entrar al país la obligación de hacerlo 20 días después de un PCR positivo.

Su panorama, entonces, era quedarse en Pelotas hasta el 30 de enero, por fuera de su licencia reglamentaria. Para completar, la funcionaria de Migraciones les dijo: “Se fueron a disfrutar, ahora paguen las consecuencias”. Luego agregó: “Esto que está pasando (el repunte de contagios) es por los que vienen de Brasil infectados”.

En un intento desesperado fueron a Jaguarão. Como estaban sin síntomas, pensaron en testearse otra vez en un laboratorio de esa localidad. Les dijeron que el resultado estaría en 24 horas. Pese a la tentación, al final desistieron: era probable que les volviera a dar positivo.

Fueron a Pelotas y alquilaron un apartamento que habían visto en Airbnb. El seguro de salud que habían contratado era un “seguro covid”, pero no habían adquirido la opción superior, que incluía hotelería en caso de dar positivo.

De todas formas escribieron un mail al servicio de asistencia al viajero de su seguro. Dos días después les llegó la respuesta: si tenían un alta médica que dijera que no tenían síntomas, podrían dejarlos pasar de forma excepcional a los 10 días del hisopado: ¡una buena!

Pero no. Hicieron una videollamada con un médico que les dijo que si no tenían síntomas, no tenía nada para ofrecerles. El alta médica, según explicó, es un pedido migratorio que el seguro no cubre. Le sugirió buscar en un sitio web una lista de médicos para conseguir ese documento. La web no funcionaba.

Volvieron a llamar. “Y solo dimos con una grabación, por alta demanda, que decía (palabras más, palabras menos): si sos positivo y no tenés síntomas, qudate quieto y esperá”.

Y no les quedó otra que obedecer, con el plan de volver a hisoparse el viernes y la esperanza de un negativo.

Mientras tanto, Marcos hizo una nueva llamada al seguro y logró hablar con alguien que al escuchar la situación, y considerando que se trasladaban en auto, redujo las exigencias. Le pidió cédulas, hisopados y vacunas “para evaluar”.

Aguardando esa evaluación estaban cuando este viernes, a las 9:30, unos amigos les avisaron de la noticia de que el gobierno había emitido un decreto contemplando exactamente casos como el de ellos.

En ese momento Marcos llamó a Migraciones, pero no sabían nada. Le contestaron que cuando llegara el jefe le dirían. “Pregunté a qué hora llegaba y me dijeron ‘es jefe, no tiene horario’”. En ese momento, a pesar de la certeza de que estaban cerca de resolver la situación, Marcos y Ana sintieron que lo que les estaba pasando, justo en la ciudad de Pelotas, era “un guiño del guionista de Dios”.

Lo cierto es que faltaba poco para concluir el periplo, pero aún quedaba una conversación con el funcionario de Migraciones. Allí le exigieron sí o sí un hisopado negativo con menos de 72 horas (lo cual rige para la generalidad de los viajeros, y que justamente pasó a exceptuarse para casos como el de ellos). Al final el asunto se destrabó con una llamada.

Cruzaron la frontera y ayer llegaron a su casa, donde seguirán en aislamiento. Ya más tranquilos, Ana y Marcos dijeron a El País: “Es un sentimiento muy angustiante el intentar entrar a tu país y no poder hacerlo, y que en el transcurso no se te trate de la manera más apropiada. Cuando uno está en esta situación quiere poder hablar con alguien del otro lado y tratar de resolver la situación. Pero no es fácil comunicarse, solo hay direcciones de correo y el trato humano no es directo. Pero al final, las cosas se van poniendo en su lugar, se dejan pasar los días y se logra volver a casa”.

Qué dice el nuevo decreto 

El Ejecutivo habilitó este viernes el “ingreso excepcional” de ciudadanos uruguayos o extranjeros residentes en el país que cursen covid-19 en el extranjero y requieran retornar al país, “siempre que lo hagan a través de medios de transporte particulares y no colectivos, en los que se garantice su permanencia aislada o, en su defecto, en conjunto con su núcleo familiar o convivientes durante el viaje”.

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