LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA

MSP lanza paquete de medidas ante posible saturación de los CTI por casos de COVID-19

El gobierno, las mutualistas y ASSE reconocen que el aumento exponencial de casos de COVID-19 puede convertirse en un gran problema, sobre todo por el incremento de pacientes en CTI.

Autoridades aceptan que hay aumento exponencial de casos; esperan que vacunación y cuidado personal revierta la situación. Foto: Reuters
Autoridades aceptan que hay aumento exponencial de casos; esperan que vacunación y cuidado personal revierta la situación. Foto: Reuters

Tanto la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), como las mutualistas e incluso el propio Ministerio de Salud Pública (MSP), coinciden en algo: la situación sanitaria, sobre todo en lo que respecta a los cupos en camas de cuidados intensivos, va rumbo a un lugar desconocido.

El crecimiento de contagios de COVID-19 es exponencial y, según lo que marcan los números, es difícil que esto cambio a no ser que la vacuna empiece a hacer su efecto y provoque la añorada inmunidad de rebaño, o que el comportamiento individual de las personas mejore. Y, es un secreto a voces que, si esto no sucede, el gobierno no tendrá más remedio que tomar más medidas.

Por lo pronto, las autoridades sanitarias ya se están preparando para lo peor, y junto con ASSE y las mutualistas toda esta semana pasada han estado buscando estrategias para que los CTI no estallen.

Parece una película repetida, porque de todo esto se habló hace exactamente un año, cuando la pandemia hacía poco más de una semana que había arribado al Uruguay, y las noticias que llegaban de Italia y España hablaban de un desborde del sistema de salud. En ese entonces, se adquirieron 150 respiradores y se empezó un recorrido por el cual se logró aumentar en un 40% las camas de cuidados intensivos e intermedios -y es preciso aclarar que cada noche, cuando el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) da a conocer la cantidad de personas que estén en CTI, se refiere, en realidad, a la suma de intensivo e intermedio.

“Estamos confirmando que ese esfuerzo que se hizo en su momento, aunque no lo necesitamos por mucho tiempo, fue acertado”, sostiene a El País el director del Sistema Nacional de Salud, José Luis González Machado. Los respiradores que el MSP adquirió hace un año, además de monitores especiales para CTI, fueron distribuidos entre los distintos prestadores públicos (ASSE, el Clínicas, Hospital Policial y Hospital Militar) de forma gratuita, mientras que las mutualistas aún los están pagando (hicieron un arreglo a 40 meses). Esto es lo que permite ir hacia el entorno de las 900 camas de CTI disponibles, según sostienen las autoridades, mientras que los intensivistas advierten que es difícil llegar a ese número debido a que el techo lo podrían poner los recursos humanos.

Pero más allá de esto, el MSP apelará en las próximas semanas a nuevas estrategias que permitan liberar camas de pacientes con otras patologías (politraumatizados, recién intervenidos quirúrgicamente, etc.) para poder dejar espacio a los enfermos de COVID-19. “Esto es una paradoja -continúa González Machado-, porque al mismo tiempo que estamos llegando a la recta final, porque la vacunación nos va a ayudar a controlar esto en unos dos meses, está creciendo muy rápido la ocupación de camas de CTI, con un aumento que va de 5% a 10% de las camas todos los días”.

Carlos Cardoso, presidente de la Coordinadora Nacional de Asistencia Médica Colectiva -es decir, representante de las mutualistas-, advierte en este sentido que hay que tener en cuenta que “el aumento de casos y de cantidad de camas que se necesitan es exponencial”. Y alerta: “La semana pasada esperábamos 150 casos para el viernes y ese número se dio el jueves. El cálculo que hacemos es que en siete días vamos a tener entre 1,4% y 1,6% de los pacientes que se notifican cada día en los CTI” -hay otros que advierten que esa cifra pueda llegar al 2%.

Las camas de CTI inauguradas en el hospital de Maldonado. Foto: Prensa ASSE
Las camas de CTI inauguradas en el hospital de Maldonado. Foto: Prensa ASSE

En tanto, Mario Torales, que es infectólogo, intensivista y adjunto de la presidencia de ASSE, dijo a El País que aunque la administración no se imagina “un país con bandera negra, desbordado, como pasó en Lombardía” -donde se vio declarar el toque de queda por la situación del sistema sanitario-, sí hay que prepararse para un “crecimiento exponencial” y se debe hacer sabiendo que “todo recurso es finito” y que “sí pueden darse episodios de saturación” en algunos departamentos. “Eso sí va a pasar”, insistió.

El plan del gobierno.

La estrategia del gobierno, entonces, está en llevar adelante un trabajo de diálogo continuo con la Mesa Nacional Coordinadora de Cuidados Críticos -que se generó por la pandemia-, la cual está integrada por ASSE, los prestadores privados de Montevideo y el interior, la Sociedad Uruguay de Medicina Intensiva (SUMI) y el Sinae. A través de este órgano ya se lleva adelante una “redistribución y reasignación de los pacientes”.

“Esto ya está pasando y por eso pudimos reubicar en los últimos días, pacientes de un departamento a otro”, señala González Machado, en referencia sobre todo a los traslados que se debieron hacer desde Rivera al CTI público de Tacuarembó, dada la falta de camas en el pasado fin de semana.

Por otra parte, el jueves hubo una reunión entre el MSP, las mutualistas de Montevideo y las del interior, en la que se acordaron nuevas medidas de complementación, que sirvan para “poder asumir la mayor demanda que”, según González Machado, “se espera para las próximas semanas”.

El MSP recibe cada vez más juicios y se ve obligado a pagar millones a pacientes que reclaman medicamentos. Foto: Fernando Ponzetto
Ministerio de Salud Pública. Foto: Fernando Ponzetto

Las mutualistas del interior, por su parte, se comprometieron a coordinar entre ellas traslados, en caso que esto sea necesario; y se apoyarán, si llegan a necesitar más cupos de los que tienen, en el Sanatorio Americano de la capital.

También aceptaron, igual que las mutualistas de Montevideo, empezar a usar los CTI especializados, que hasta ahora estaban reservados, por ejemplo, para pacientes neurológicos y cardiológicos, y que estaban subutilizados por la suspensión de intervenciones quirúrgicas. El plan es trasladar allí pacientes no Covid, como ser politraumatizados tras accidentes de tránsito, para liberar espacio a los Covid positivos.

El Americano, Médica Uruguaya y la Asociación Española, entre otros, tienen IMAE cardiológicos que se podrían usar para este propósito, mientras que sus CTI polivalentes pasarán a estar focalizados en los pacientes con COVID-19.

ASSE, en tanto, llevaría a cabo una estrategia similar a través de un acuerdo con el Banco de Seguros del Estado (BSE), que instalará un centro de rehabilitación de pacientes no Covid, lo que servirá a los distintos hospitales para liberar espacio en sus camas de cuidados intermedios, y así podrán convertir estas en nuevas camas de CTI. Con esta estrategia la administradora de centros públicos podría aumentar sus cupos en cuidados intensivos en 50 más.

Hasta ayer, ASSE tenía 206 camas de CTI operativas (93 en Montevideo), mientras que en las mutualistas, según Cardoso, son 680. Con los cambios previstos, estas cifras, que difieren a las de SUMI podrían aumentar.

Hoy la mayoría de cupos en el sector público están en el Hospital Español, con 35 camas, ya que allí se instaló apenas empezada la pandemia un CTI exclusivo para enfermos con COVID-19. El plan es que, dado el aumento de casos, se haga lo mismo en el Hospital Pasteur, que hoy tiene 29 camas de CTI (igual cantidad que el Maciel). Además, se está trabajando para aumentar la cantidad de camas en Tacuarembó. En cuanto a los privados, las dos mutualistas de Rivera también se comprometieron a incrementar los cupos.

Más allá de todo esto, González Machado advierte que ya se resolvió que, en una situación de saturación del sistema, el MSP será el que tenga la última palabra, en el sentido de que él decidirá, en caso de que haya un paciente al que su prestador de salud no le pueda brindar un CTI, dónde es que se lo trasladará. Y en este caso no se distinguirá entre privados y públicos. Ya se fijó un arancel que se le cobrará al prestador que no tenga más espacio, el que este le deberá pagar a quien brinde la cama.

En cuanto a si con esto alcanza para que el sistema no colapse, González Machado intenta ser optimista. “¿Todo esto va a ser suficiente? Y bueno, haremos lo posible. Confiamos en que la tendencia cambie por el cuidado de la gente y la vacunación”.

Contradicción sobre número de camas de CTI.

En el día de ayer hubo un nuevo récord de pacientes en CTI, 174. Según los números de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), que advierte que son 796 las camas disponibles en el país, hay 524 plazas ocupadas. Esto equivale al 65,8% de total, y 21,9% corresponden a personas que están cursando el COVID-19.

Si uno suma las camas que dice tener disponibles la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y las que sostienen tener los prestadores privados, la cuenta da 886 (más que las 796 que advierte el sindicato). Esta diferencia se viene dando desde hace semanas, y los intensivistas lo que advierten, entre otras cosas, es que no hay capacidad para operar tanta cantidad de camas como el gobierno y los prestadores han informado.

El MSP, en tanto, viene hablando desde hace un año de que se puede llegar a 900 camas, y el paquete de medidas acordado la semana pasada busca que este número, incluso, pueda ser mayor.

Enfermera en sala de CTI. Foto: AFP
Enfermera en sala de CTI. Foto: AFP

La normativa indica que para abrir una cama de CTI se necesita un licenciado y un auxiliar de enfermería, y que el primero no puede tener a su cargo más de cuatro pacientes y el segundo hasta dos. Cada intensivista, en tanto, puede atender hasta cinco pacientes de cuidados intensivos y tres de intermedio.

Son unos 400 los intensivistas que hay en Uruguay, pero si la situación se desborda se apelará a residentes en medicina intensiva y personas que estén cursando el posgrado, luego de ellos serán médicos cardiólogos los que primero tomen ese rol (muchos de los cuales en este momento se encuentran haciendo un curso por si esto llega a ser necesario).

Reclamo gremial.

Por otro lado, la Federación Médica del Interior (FEMI) -gremio de los trabajadores de la salud, no de los prestadores que están en Fepremi-, emitió ayer un comunicado en el que sostiene que el gobierno “desoyó” las recomendaciones del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) y que anunció “medidas restrictivas insuficientes”.

El GACH había previsto nueve medidas para lo que Uruguay vive hoy en cuanto a la pandemia, que el gobierno de Luis Lacalle Pou decidió, por ahora, no tomar. Estas van desde limitar el tiempo en bares de 60 a 90 minutos, el cierre de los gimnasios -se cerraron todos los vestuarios- y el teletrabajo en privados y públicos no esenciales.

“Los equipos de salud ya muestran características de capacidad de respuesta moderada a limitada y el escenario que ubicaría al país en el nivel más alto de transmisión es inminente”, dijeron los médicos tras un plenario convocado de forma “grave y urgente” ayer.

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