INVESTIGACIÓN

Esta es la imagen bajo el microscopio del nuevo coronavirus que se originó en China

Estudio detalla los principales hallazgos en el tratamiento en los primeros tres pacientes de esta enfermedad denominado 2019-nCoV.

Muestra de sangre infectada con coronavirus. Foto: Archivo El País
Las enfermedades provocadas por el nuevo coronavirus y el SARS tienen síntomas comunes. Foto: Archivo El País

El equipo oficial chino de investigación sobre el nuevo coronavirus acaba de publicar en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine un estudio que detalla los principales hallazgos en el tratamiento en los primeros tres pacientes de este mal, denominado 2019-nCoV, el cual hasta este martes ha causado 106 muertos y más de 4.500 infectados. Un estudio que además incluye una imagen bajo el microscopio del virus.

Los investigadores documentan, en específico, el trabajo con tres pacientes adultos que presentaron neumonía grave y fueron ingresados en un hospital de Wuhan, ciudad china de once millones de habitantes, el 27 de diciembre del 2019.

La primera paciente era una mujer de 49 años, el segundo era un hombre de 61 años y el tercero tenía 32 años.

La primera paciente, quien trabajaba en un local del mercado de mariscos donde comenzó el brote, informó que no tenía afecciones médicas crónicas subyacentes, pero reportó fiebre (temperatura de 37 °C a 38 °C) y tos con molestias en el pecho el 23 de diciembre de 2019. Cuatro días después, estos síntomas empeoraron, pero la fiebre se redujo. El diagnóstico en ese momento fue neumonía.

El segundo paciente, quien dijo visitar con frecuencia el mercado mayorista de mariscos, dio cuenta de sentir fiebre y tos desde el 20 de diciembre y una dificultad respiratoria que se desarrolló siete días después y empeoró durante los siguientes dos días, momento cuando se inició la ventilación mecánica.

Los pacientes uno y tres se recuperaron y fueron dados de alta del hospital el 16 de enero pasado. Pero el paciente dos murió el 9 de enero, sin que se hayan logrado muestras de la biopsia, anotan los investigadores.

Sin embargo, el 30 de diciembre, cuando estaban todos hospitalizados en el Hospital Wuhan Jinyintan, se recogieron tres muestras clínicas de células epiteliales de las vías respiratorias que permitieron determinar por primera vez que se trataba del mismo patógeno, 85% similar al coronavirus del SARS.

Al observar bajo el microscopio electrónico se encontró que las partículas tenían características esféricas, con diámetros que variaban entre 60 y 140 nanómetros, en diferentes etapas de evolución y con picos distintivos (como radios o antenas) de aproximadamente 9 a 12 nanómetros que le daban la apariencia de una “corona solar”.

Dichas partículas se encontraron libres y dentro de las células en forma de vesículas unidas a las membranas de las células de las vías respiratorias humanas. Esta morfología observada “era consistente con la familia Coronaviridae”.

Imagen por microscopio del coronavirus 2019-nCoV. A la izquierda, aislado, con sus picos proteicos que le sirven para adherirse a las células. A la derecha, ya en el interior de las células. Foto: The New England Journal of Medicine
A la izquierda el coronavirus 2019-nCoV., aislado, con sus picos proteicos. A la derecha, en el interior de las células. Foto: The New England Journal of Medicine

Lo que se sabe del virus.

Según cifras difundidas el martes, 106 personas murieron de un total de 4.500 infectados en China. Ningún paciente falleció fuera del gigante asiático, con unos 50 enfermos registrados en una decena de países de Asia, Australia, Europa y América del Norte.

Por ahora no es posible determinar con exactitud la tasa de mortalidad del nuevo coronavirus, bautizado 2019-nCoV, porque se desconoce el número real de personas infectadas. Pero esa tasa “es hoy por hoy claramente inferior al 5%”, juzgó el martes la ministra francesa de Sanidad, Agnes Buzyn.

Solo dos epidemias mortales fueron causadas previamente por la vasta familia de los coronavirus: el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS). Según la OMS, la epidemia del SRAS dejó 774 muertos en el mundo de 8.096 casos en 2002/2003 antes de ser contenida, es decir, una tasa de mortalidad de 9,5 %. La epidemia MERS, todavía en curso, dejó 858 muertos de 2.494 casos desde setiembre de 2012 (tasa de mortalidad de 34,5 %).

El nuevo virus "es menos mortal que los del SARS y del MERS. Pero parece más contagioso", según Buzyn.

Nivel de contagio. 

El número de personas contagiadas por un paciente infectado, llamado "tasa de reproducción de base" o R0, es importante para determinar la dinámica de una epidemia. Las estimaciones científicas oscilan de 1,4 a 3,8, cifras moderadas, explica David Fisman, profesor de la Universidad de Toronto. Se desconoce por ahora la fase de infección en la que un paciente se vuelve contagioso.

China afirmó el domingo que es posible que eso se produzca durante el periodo de incubación, antes de que los síntomas aparezcan. Pero esta hipótesis se basa en la observación de unos pocos casos. "Es urgente investigar esta cuestión crucial", afirma el doctor Mark Woolhouse, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido).

Alemania y Japón anunciaron casos de contagio directo entre humanos en su territorio, sumándose a Vietnam, más allá de las fronteras de China. Pero en el extranjero este fenómeno se dará probablemente "a una escala muy inferior" que en China, origen de la epidemia, según Michael Head, de la Universidad de Southampton (Inglaterra).

Síntomas. 

Las enfermedades provocadas por el nuevo coronavirus y el SARS tienen síntomas comunes, según la observación de los 41 primeros casos detectados en China. Todos los pacientes sufrían neumonía, la casi totalidad tenía fiebre, tres de cada cuatro tosían y más de la mitad tenía dificultades respiratorias.

Pero "hay diferencias notables con el SARS, como la ausencia de síntomas que afectan las vías aéreas superiores (congestión nasal, dolor de garganta, estornudos)", afirma el doctor Bin Cao, autor de un trabajo sobre la materia en la revista The Lancet.

La edad media de los 41 pacientes era de 49 años y menos de un tercio sufría enfermedades crónicas (diabetes, problemas cardiovasculares). Casi un tercio presentaba una afección respiratoria aguda y seis murieron.

Si bien no se pueden sacar conclusiones generales debido a los pocos pacientes controlados, estas observaciones permiten elaborar un primer cuadro clínico de la enfermedad, muy útil habida cuenta de que el nuevo coronavirus presenta síntomas parecidos a la gripe invernal, dificultando su diagnóstico. No existe ni vacuna ni medicamento contra el coronavirus y la asistencia médica consiste en tratar los síntomas.

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