PANDEMIA 

Para la creadora de la vacuna de Astrazeneca el COVID terminará siendo un resfriado

La científica británica pidió a los gobiernos más inversión y compromiso con la ciencia para trabajar en la próxima pandemia. “Invertir hoy puede ahorra millones en el futuro”, dijo. 

La científica británica Sarah Gilbert junto a la Barbie en su honor. Foto: AFP
La científica británica Sarah Gilbert junto a la Barbie en su honor. Foto: AFP

Es probable que el COVID-19 se convierta en un resfriado común. Así lo afirmó, Sarah Gilbert, una de las científicas detrás del desarrollo de la vacuna de Astrazeneca en un seminario web de la Sociedad Real de Medicina en Inglaterra. 

Según publica el diario británico The Times, para la experta el virus se debilitará con el tiempo y será similar a los otros coronavirus que ya circulan en las sociedades.  "Es solo una cuestión de cuánto tiempo nos llevará llegar allí y qué medidas tendremos que tomar para administrarlo mientras esto no sucede", afirmó Gilbert en la charla. 

Además, advirtió que los gobiernos y las comunidades científicas deben trabajar para estar cada vez más preparados para futuras pandemias.  Gilbert criticó la falta de inversión para la investigación científica. “Invertir ahora podría ahorrar millones de libras a largo plazo”, explicó. La experta recordó que ella y su equipo continúan trabajando en desarrollar vacunas para tres enfermedades: el virus de Nipah,  el virus de la fiebre de Lassa y síndrome respiratorio de Oriente Medio. Sin embargo, aún no tienen fondos suficientes para avanzar rápidamente en la investigación.  

Sarah Gilbert y Catherine Green fueron las dos mujeres responsables en el desarrollo de una de las primeras vacunas contra el coronavirus, la de Astrazeneca y la Universidad de Oxford. Las dos científicas son docentes de esa universidad. Según publicó El País de Madrid, Gilbert comenzó a trabajar en la vacuna en enero. Su equipo en la universidad estaba ya utilizando el adenovirus  del resfriado del chimpancé como vehículo para introducir en el cuerpo humano material genético de otros virus y generar defensas contra alguna enfermedad. La información genética llegó por correo electrónico el 11 de enero y ahí comenzó el trabajo para secuenciar el virus y desarrollar la vacuna contra el COVID-19. Junto a Gilbert y Green trabajó otra mujer, Teresa Lambe.  

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