CORONAVIRUS

COVID-19: ¿Cómo se puede tratar la pérdida del sentido del olfato en Uruguay?

Estudio publicado por el MSP mostró que 62% de pacientes con coronavirus presentó algún tipo de alteración del olfato y/o gusto; investigadores piden que se cree un centro de rehabilitación olfatoria.

Pérdida del olfato por COVID-19- Foto: Pixabay
Pérdida del olfato por COVID-19- Foto: Pixabay

La anosmia o pérdida total del sentido del olfato es uno de los síntomas más frecuente de la enfermedad provocada por el virus del COVID-19. Un reciente estudio realizado de forma honoraria por un grupo de investigadores especializados en otorrinolaringología para el Ministerio de Salud Pública demostró que el 62% de los 581 pacientes con COVID-19 encuestados presentó algún tipo de alteración del olfato y/o gusto.

De todos los que presentaron este síntoma, el 88,3% señaló la pérdida de olfato fue de manera brusca, mientras que el 11,7% restante lo sintió de forma progresiva, señala el estudio.

“Todavía no se ha determinado a nivel mundial a qué tiempo se hace referencia cuando se habla de secuelas post COVID-19”, dice el informe que dio a conocer este miércoles el Ministerio de Salud. El texto agrega que aún “no hay una manera clara de establecer los límites del 'Long COVID' como se denomina a la sintomatología que persiste tiempo después de haber tenido el alta de la enfermedad”.

Y teniendo esta última consideración como base, los resultados del estudio demuestran que a tres semanas del alta, un 27% de las personas tiene secuelas: permanece con hiposmia (pérdida parcial del olfato), anosmia (pérdida total) y/o disgeusia (alteración del sentido del gusto). Ese mismo porcentaje baja al 12,3% a las cuatro semanas del alta.

Por ese motivo, las especialistas en otorrinolaringología y expertas en olfato Carina Almirón y Rosario Eugui, quienes fueron parte de este estudio, se encuentran actualmente desarrollando un tratamiento de rehabilitación.  ¿En qué consiste este método?

En primer lugar, Eugui contó a El País que este test no tiene ningún riesgo para el paciente. La primera etapa se hace a través de un test diagnóstico llamado Barcelona Smell Test-24. La prueba se hace con 24 frascos con diferentes esencias o aromas que se dan a oler a la persona y se registran los resultados en un programa que indica cuál es el grado de pérdida.

El paciente huele cada frasco por unos segundos y luego se le realiza una serie de preguntas: qué aroma reconoce, qué aroma identifica (porque puede suceder que los detecte pero no los reconozca). Las respuestas de esas preguntas son las que serán cargadas al software que determinará diagnóstico y el tipo de tratamiento que se deberá realizar.

“De los casos de COVID-19 (que sufrieron pérdida de olfato) todos necesitan rehabilitación”, dijo Eugui. Eso dependerá de un montón de factores como sexo, edad, y el diagnóstico que la prueba arroje.

El proceso de rehabilitación puede requerir la utilización de diferentes tipos de fármacos (neurorregeneradores), vitaminas o minerales; o el procedimiento de una “gimnasia olfatoria”, lo que la doctora definió como una actividad “desarrollada en base a oler sustancias estimulantes reconocidas para la población”.

“Hemos rehabilitado al 100% los pacientes poscovid, en menos de 12 semanas (tres meses)”, reafirmó.

Actualmente, a través de la jefatura de Otorrinolaringología del Hospital Pasteur elevaron a la Dirección del hospital, una petición para que ASSE habilite la posibilidad de crear un centro de rehabilitación olfatoria dentro del hospital. Pero, según dice, “por ahora” no han tenido respuestas.

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