LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Bajan las consultas por secuelas de COVID-19 y las que quedan son “de la gran ola”

Ante la caída de los contagios, el hospital del Banco de Seguros del Estado dejó de atender personas con efectos del coronavirus; llegó a haber 93,

Funcionario de la salud atiende a un paciente con COVID en una sala de CTI. Foto: AFP
Funcionario de la salud atiende a un paciente con COVID en una sala de CTI. Foto: AFP

Dificultad para respirar, pérdida de movilidad muscular, cansancio y tos. Estas son las principales secuelas que padecen los pacientes que transitaron el COVID-19. En Uruguay, las personas con poscovid llegaron a las consultas médicas en una “avalancha” durante los primeros seis meses del año, según dijo a El País la neumóloga Jimena Núñez.

En total, son 378.612 los que se recuperaron de la enfermedad desde el 13 de marzo de 2020 y se desconoce cuántos de estos requirieron una atención adicional después de haber cursado el coronavirus.

Con el descenso de casos que se dio a partir de junio, gracias al avance de la campaña de vacunación, la cantidad de personas infectadas dejó de crecer de forma exponencial y, al tiempo, los neumólogos especialistas en poscovid también empezaron a recibir menos pacientes. “La demanda por pacientes nuevos cayó drásticamente. Hoy por hoy son las personas que se infectaron durante la gran ola las que todavía vemos con secuelas del virus. No estamos teniendo la avalancha de pacientes nuevos que tuvimos en otro momento, y los que todavía quedan es porque están incluidos en un seguimiento periódico que dura varios meses”, explicó Núñez.

Lo “esperable”, según los médicos consultados, es que una persona que transitó la enfermedad de forma grave se recupere en lo respiratorio a los seis meses, aunque eso depende de cada paciente. “Quienes tuvieron una neumonitis a causa del Covid y quedan con secuelas pulmonares, muchas veces tienen que seguir con tratamientos por varios meses, ya sea inhalatorio o por vía oral con corticoides”.

Los hospitales públicos que recibieron a la mayor cantidad de pacientes positivos, en donde las camas de CTI estuvieron al borde de la saturación entre marzo y junio, hoy se dedican a atender el poscovid. Esa es la situación actual en el Hospital Español y en el INOT, los dos centros de referencia para COVID-19 de ASSE.

“Evidentemente ahora ya casi no hay pacientes con Covid internados, por eso los transformamos en unidades que faciliten o que mejoren la asistencia de efectos de la pandemia y el principal es el tratamiento de secuelas”, dijo a El País el gerente general de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), Eduardo Henderson.

Por un convenio firmado en abril entre ASSE, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Banco de Seguros del Estado (BSE), se acordó que el hospital del BSE, utilizado normalmente para personas que sufren accidentes de trabajo, pasaría a ser un centro de “descongestión” de los hospitales dedicados al Covid. En este sentido, los pacientes del Hospital Español y el INOT que no necesitaban cuidados intensivos, pero sí un cuidado hospitalario, fueron internados allí. En total, hubo 93 pacientes que pasaron por las instalaciones del BSE. De estos, muchos continuaron yendo al centro de forma ambulatoria a hacer fisioterapia y ejercicios respiratorios para paliar las secuelas del virus.

“El último paciente se fue hace unos pocos días. En lo que va de setiembre no tuvimos ningún ingreso y ahora tampoco ningún internado”, dijo a El País el subgerente general del hospital, Fernando Repetto. Explicó que gracias a la situación sanitaria, el centro del BSE volvió a su “razón principal” de existencia, que son los accidentes laborales. Además, subrayó que tampoco hay pacientes yendo “de forma ambulatoria” a tratar el poscovid, como sí ocurría hasta agosto.

Repetto indicó que entre los pacientes con COVID-19 que pasaron por el BSE hubo un promedio de 22 días de internación y una edad media de 51 años, “aunque también se vieron pacientes muy jóvenes”, dijo.

“Lo más frecuente que se trató fueron trastornos en lo respiratorio, la pérdida de masa muscular o dificultades en la movilidad, sobre todo en lo que son las tareas diarias como poder vestirse, comer o ir al baño”, contó el jerarca del BSE.

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