PANDEMIA

Atención pospandemia y secuelas por el COVID-19: las recomendaciones del GACH

Se presentó un informe con las secuelas que generó el COVID-19 en diferentes áreas de la salud y grupos. Además, se elaboraron sugerencias para la atención. 

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Vacunatorio del Hospital de Clínicas. Foto: Estefanía Leal

El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) elaboró un nuevo informe respecto a la pandemia del COVID-19 en nuestro país. Este documento, por un lado, reporta el impacto que el coronavirus generó en algunas áreas
de la asistencia médica, así como recomendaciones para una asistencia híbrida entre la telemedicina y las consultas presenciales. 

Adultos mayores vacunados e inmunizados: ¿qué cuidados hay que tener?

El GACH establece en su informe que pese a que un alto porcentaje de adultos mayores ya tiene las dos dosis de la vacuna contra el coronavirus, la "alta circulación del virus a nivel comunitario y la falta de certeza de la protección de las vacunas en cuanto al riesgo de contagiar" hace se sugiera tomar recaudos.

Por ese motivo se recomienda "continuar con las mismas medidas de protección personal hasta tanto mejore la situación epidemiológica del país". Esto refiere a tapabocas y distanciamiento además de higiene de manos.

En los casos de los adultos mayores que ya hayan pasado los 15 días desde la segunda dosis, podrán mantener el "contacto físico por períodos cortos, preferentemente en lugares abiertos o bien ventilados" con otras personas también vacunadas, dicen.

También se menciona la importancia de seguir contando con "servicios comunitarios domiciliarios". Esto refiere a distintos servicios (entrega de comida a domicilio o trámites) que le permitan al adulto mayor reducir la movilidad.

Asimismo, el GACH hace hincapié en la importancia de retomar la atención presencial "la cual no debe ser sustituida sino complementada por la virtual, siguiendo las recomendaciones elevadas por este grupo oportunamente".

En cuanto a los residenciales, se sugiere "conformar un grupo de trabajo que permita reordenar el sistema sanitario" para que estos "se integren a una red de servicios médicos escalonados por complejidad, para definir qué tipo de objetivo tienen, qué nivel de personal requieren y qué equipos necesitan".

El GACH destaca que, según el último censo de 2011, el 14% de la población tenía más de 65 años y de ellos 500, más de 100 años.

De acuerdo a ese censo, 457.662 de los de más de 65 años residían en sus
domicilios. Además, 402.000 tenían entre 65 y 84 años y 54.962 más de 85. Un 87% vivía en zonas urbanas y 7% en zonas rurales. Un 20% de personas entre 65 y 74 años continuaban trabajando en tareas formales.

El 3% de los adultos mayores vive en residenciales, el 97% lo hace en sudomicilio, de los cuales el 34% vive solo (principalmente mujeres), un 24% en pareja y 42% en núcleos familiares.

El 85% de los adultos mayores se desempeña apropiadamente en lasactividades de la vida diaria. Un 10% tiene una dependencia moderada y el 5% severa.

Pediatría: atención híbrida

De acuerdo al informe del GACH, las medidas no farmacológicas (como la distancia social o la reducción de la movilidad) implicaron un cambio profundo en las rutinas familiares y eso repercutió en la salud física, mental y social de los niños y niñas.

Por un lado, de acuerdo a la OMS, disminuyó la cobertura de vacunas. En Uruguay si bien no hay datos específicos se constató que el número de dosis de vacunas “regulares administradas” fue menor a otros años. Por lo que se convierte en una “amenaza” sobre todo para lactantes.

También hubo una reducción de controles pediátricos, de consultas por subespecialidades y de procedimientos quirúrgicos no urgentes.

Por otro lado, se observó una mala calidad alimentaria. Por una mayor ingesta de alimentos, pero también por un menor gasto energético. En tanto, la excesiva exposición a pantallas se asoció a un mayor riesgo de obesidad, trastorno atencional, menor desarrollo de la comunicación verbal-social, entre otros.

El informe agregó que se debe “resaltar que estos factores impactan en forma no equitativa, siendo aquellos niños en situación de discapacidad, trauma, con problemas de salud mental o pertenecientes a familias disfuncionales o en situación de pobreza, los más vulnerables”.

A su vez, el GACH hizo referencia a un estudio cualitativo reciente realizado a través de grupos focales en Montevideo y Canelones por la Comunidad Consultora Nómade, “se señala que los niños constituyen uno de los grupos más afectados por el encierro y que son los blancos más fáciles de los estallidos emocionales de los adultos. Los autores presumen que también se han incrementado los maltratos físicos y los abusos”. En el Pereira Rossell, se observó “con alarma”, que “la frecuencia de consulta por sospecha de abuso sexual fue el único motivo que se incrementó”, si se compara con el año anterior a la pandemia.

Por eso, el grupo recomienda avanzar “en la asistencia híbrida” que priorice la presencialidad en controles pediátricos sobre todo en la primera infancia o en niños con patologías y trastornos crónicos.

La presencialidad en la atención a la salud, agrega el informe, “permitirá gradualmente reiniciar tratamientos de rehabilitación suspendidos total o parcialmente y apoyar a las familias en situación de vulnerabilidad económica y social para prevenir un daño mayor en esta generación de niños/as y adolescentes”.

Salud materna y perinatal: cómo seguir

En epidemias previas como el brote del Ébola, de acuerdo al informe del GACH, se pudo constatar efectos “indirectos” y más graves que los asociados con la propia infección.

En Uruguay se incorporó la telemedicina como sustituto de las atenciones presenciales ante la interrupción del COVID-19 en marzo de 2020. Pero, según el informe, “una limitante en la incorporación de la telemedicina realizada en forma drástica como respuesta a la pandemia, fue la transformación de la mayoría de las visitas agendadas como presenciales a consultas de telemedicina, mayormente telefónicas”.

Ese cambio, agregaron, “se produjo sin la adecuada evaluación individual por parte de integrantes del equipo de salud encargado de proveer la evaluación de riesgo durante la visita antenatal”.

Para el GACH, en busca de lograr “los mejores resultados maternos y perinatales” durante la pandemia –o al menos hasta que se logre controlarla- se debe “rediseñar un control antenatal que ofrezca una asistencia sanitaria similar a la etapa prepandemia”.

“Las instituciones deberán considerar cambios en sus modelos de gestión que permitan a la usuaria combinar, en la medida de lo posible, las consultas presenciales con la realización de paraclínica (laboratorio y ecografía), así como recibir las intervenciones de prevención recomendadas (vacunación, inmunoprofilaxis, etc.)”, publicaron como solución hasta finalizada la pandemia del COVID-19.

Además, el informe recomienda la vacunación contra el COVID-19 por parte de las mujeres embarazadas. El informe explica que si bien todavía no hay tanta información disponible sobre vacunación en este grupo, “no existen razones específicas para considerar que los potenciales riesgos de las vacunas contra COVID-19 utilizadas durante el embarazo puedan ser superiores a los efectos graves provocados por la infección”.

Cómo volver a una atención en salud mental

De acuerdo al GACH es necesario “entrenar en los recursos de la telemedicina” además de ser necesario una combinación con la asistencia presencial.

Los equipos de salud deben vigilar los “efectos a largo plazo en la salud mental” por lassecuelas generadas no solo por el COVID-19, sino por otras áreas vinculadas como pérdidas devida, pérdidas laborales, entre otras. El informe explica que “Es probable que los efectos que se deben a la de factores traumáticos se vayan manifestando a lo largo del tiempo a través de diversas patologías”.

Estas recomendaciones se enmarcan en una situación delicada en psiquiatría, debido al COVID-19. El informe explica que hubo un impacto en la asistencia en esta área y, entre otros problemas, se detectó un “probable abandono de la medicación de muchos pacientes”, además de una “ausencia de evaluación y monitoreo de los efectos del cambio asistencial”, así como también dificultad para el seguimiento de los pacientes.

Cirugías: preocupación por atrasos y formación

El GACH indica que de acuerdo a número manejado por el Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ), desde el comienzo de la pandemia se postergaron entre 30.000 y 40.000 cirugías de coordinación.

Para los científicos, el confinamiento y el "miedo al contagio hospitalario" por parte de los pacientes "parecen conllevar un retraso diagnóstico grave que hará que los cirujanos enfrenten urgencias quirúrgicas más complejas".​

"A ello se suma la asistencia no presencial en todas las especialidades quirúrgicas lo que ha llevado indefectiblemente a una evolución de la patología maligna y a complicaciones de la patología benigna, con un mayor ingreso hospitalario por complicaciones agudas que deben ser resueltas en forma urgente, con el consabido aumento de la morbimortalidad, debido sobre todo a la entidad de los cuadros evolucionados", detalla el GACH.

Por otra parte, pone énfasis en la repercusión que tiene esta situación sobre la formación de recursos humanos. "¿Cómo haremos a nivel institucional para lograr la recuperación del tiempo perdido en la formación quirúrgica?", pregunta el GACH.

Además de la reducción de la actividad quirúrgica, alerta por la falta de"cursos, congresos e instancias de formación presencial de capital importancia para su formación dentro de las que se cuentan, por hacer mención a una, los cursos de simulación en cirugía y adquisición de
habilidades".

Por ese motivo, el GACH sostiene que "los gobiernos tendrán que financiar aumentos sustanciales en el volumen quirúrgico de referencia para eliminar los atrasos, pero es probable que esto sea costoso".

Sobre la formación de recursos humanos se plantean "soluciones transitorias" como: mayor oferta de cursos on line, webinars, cursos presenciales, cuando la situación sanitaria lo permita.

Nefrología: descenso de ingresos y necesidad de asistencia

Desde la llegada de la pandemia a Uruguay se notó un descenso en el ingreso de nuevos pacientes al Programa de Salud Renal en un 60% (de 2019 a 2020), además de un descenso en los controles clínicos (19%) de quienes ya estaban en el programa.

Además se constató una disminución del 20% en los trasplantes renales de 2020, en comparación con el 2019.

Por estos motivos, el GACH sugiere “retornar a la consulta” con el nefrólogo.
Además, informaron que “la pérdida de donantes potenciales para trasplante renal es irreparable. Se está trabajando para que el estudio de los pacientes para ingresar a lista de espera pueda ser acelerado por la cobertura de un módulo pre-trasplante para acortar el periodo de estudio previo al ingreso a lista de espera”.

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