LA MARCHA DE LA PANDEMIA

¿Por qué 32% de los adolescentes aún no se agendó para vacunarse contra el COVID-19?

Para el Ministerio de Salud Pública “no es un problema”; algunos creen que puede ser por mínimos efectos adversos de la dosis contra el nuevo coronavirus.

Jóvenes firmando los documentos previos a recibir una dosis de la vacuna contra el coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Jóvenes firmando los documentos previos a recibir una dosis de la vacuna contra el coronavirus. Foto: Leonardo Mainé

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En los primeros días de junio Uruguay se transformó en el primer país latinoamericano en vacunar a los menores de edad. Específicamente a la franja entre 12 y 17 años. Según los últimos datos que maneja el Ministerio de Salud Pública (MSP) hasta el momento aún hay un 32% de los adolescentes que no se han vacunado ni tampoco se agendaron para hacerlo.

Consultado al respecto, el subsecretario de Salud Pública, José Satdjian, dijo a El País que “no es un problema” tener a más del 30% de los habilitados para hacerlo sin agendarse y que “si los porcentajes fueran al revés sí lo sería”.

En este sentido, Satdjian llamó a detenerse en el 68% que sí se agendó para la vacunación. Además, advirtió que hay que tener en cuenta que la de estos jóvenes fue la última franja que se incorporó al esquema y que en cierta medida “es esperable” que demoren un poco en anotarse debido a su edad. El subsecretario también dijo que desde el MSP no hay una estrategia específica para captar a esa población.

“Lo que pasa con los menores de edad es lo que ha pasado con el resto de las franjas etarias en estos meses; cuando abrimos hay un gran empujón inicial, que es un porcentaje alto, pero luego, a medida que pasan los días, se siguen sumando adhesiones para vacunarse a un ritmo más lento. Nos sigue pasando eso con el resto de las franjas, todas las semanas se adhiere más gente”, explicó Satdjian.

El catedrático de pediatría Gustavo Giachetto dijo que el hecho de que aún muchos adolescentes no se hayan agendado podría residir en que la vacuna no es obligatoria, aunque aclaró desconoce los motivos específicos.

Giachetto también planteó que “hay discusión sobre posibles eventos adversos con la vacunación” en jóvenes de dichas edades, como puede ser casos de miocarditis y pericarditis, los que son pocos frecuentes pero se observaron en Israel y Estados Unidos.

Efectos adversos.

A pesar de que, hasta el momento, los menores de edad se estén comportando de forma similar al resto de las franjas etarias en cuanto a la agenda, un punto a tener en cuenta es que es la primera que en gran medida dependen de sus padres para decidir inmunizarse o no. En este sentido, la inmunóloga Lucía Vanrell sostuvo que muchas veces los adultos “no dimensionan la relación riesgo-beneficio que existe realmente” al vacunar a sus hijos.

“Si bien son bajos los riesgos que enfrentan los más chicos, igual pueden llegar a tener consecuencias graves por el COVID-19 comparándolos con los riesgos que ellos se imaginan que tienen las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna)”.

Los casos de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) se registraron mayormente en hombres jóvenes que habían recibido la vacuna de Pfizer, pero fueron apenas de 1 caso en 20.000 en Israel y 1 en 16.000 en Estados Unidos, según datos de la C.D.C.

En este sentido, Vanrell también señaló que en el prospecto cualquier medicamento, como ser Ibuprofeno o Aspirina, alertan de “los eventos raros y adversos”, los que “generalmente nadie lee y le suceden a 1 cada 10.000 personas”. Por lo tanto, tener temor a vacunar a menores por la posibilidad de que ocurra uno de estos casos no tiene, advierte, ningún sustento a nivel científico.

Los adolescentes también significan un porcentaje importante para la inmunidad de rebaño. En Uruguay, según datos del Instituto Nacional de Estadística, son más de 280.000 los que están en la franja etaria de 12 a 17 años. Satdjian dijo que de los mayores de 12 años, es decir, las personas habilitadas a agendarse para la vacunación, ya lo ha hecho cerca del 80%. Este porcentaje disminuye a casi el 70% si se incluye a los menores de 12 años que no pueden vacunarse hasta el momento. Esa cifra coincide con la determinada por la OMS para alcanzar la inmunidad de rebaño.

“Hoy no hay ningún indicador que sugiera dificultades para alcanzar la inmunidad de rebaño porque (los menores) se están comportando como el resto de las franjas que hoy están arriba del 80%”, explicó Satdjian.

Miedos sin evidencia por la fertilidad en el hombre

Uno de los rumores que más circulan entre los militantes antivacunas es que estas afectan la fertilidad de los hombres jóvenes. Sin embargo, según los últimos estudios científicos realizados en todo el mundo, se podría establecer un vínculo entre la capacidad reproductiva o fertilidad del hombre y el hecho de haber sido positivo de COVID-19. En este sentido, en realidad la enfermedad sería peor que la vacunación. Según informó a El País hace algunas semanas el endocrinólogo Raúl Pisabarro, “todo apunta a que haya” un vínculo entre fertilidad y el COVID-19.

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