Sacramento al borde del olvido

Semana Santa. La confesión es una práctica a la que los católicos acuden cada vez menos El obispo de Salto, Pablo Galimberti, lo atribuye a una "privatización" de la experiencia religiosa

2008-03-22 00:00:00 300x300

Renzo Rossello

Aunque la Iglesia Católica advierte un momento de gran religiosidad, algunos sacramentos son cada vez menos atendidos por los fieles. Tal es el caso de la confesión. En Semana Santa muchos creyentes se "ponen al día".

La confesión es un sacramento al borde del olvido para muchos fieles católicos. Además de la crisis de valores, aspecto en que la Iglesia Católica ha centrado su prédica, los propios sacerdotes parecen sentirse cada vez menos proclives a esta práctica. El obispo de Salto, monseñor Pablo Galimberti, reconoce que "no hay conciencia" entre los sacerdotes de este problema que ha separado a la Iglesia de los fieles.

Galimberti atribuye esta tendencia a una suerte de "privatización" de la fe, que hace que muchos creyentes prescindan de la figura del sacerdote y sigan los ritos religiosos con arreglo a conveniencias personales. Pero también dice que hay un cierto "abandono" de esta práctica por parte de los curas, "cada vez con las agendas más llenas" y por ende con menos tiempo para el encuentro personal con los fieles.

Semana Santa ha sido una ocasión para que muchos católicos volvieran a aliviar sus conciencias y buscaran "el perdón de Dios" dentro de un recinto religioso.

Un aliciente para la "crisis de identidad y de valores" a la que hizo referencia en su sermón de Jueves Santo, Monseñor Nicolás Cotugno, durante la misa en la Catedral Metropolitana.

Sin embargo, en épocas de turbulencias como la actual el camino para los creyentes hacia la Iglesia parece jalonado de dificultades.

CRISIS DE FE. El diario de la Santa Sede, L`Osservatore Romano, publicó hace pocos días un informe en el que se señalaba la crisis por la que atraviesa el sacramento de la confesión. "Si bien se ha manifestado ya desde hace algunos decenios, se agudiza cada vez más", afirmaba el periódico. Una investigación de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Italia, que data de 1998, establecía que un 30% de los católicos italianos ya había dejado de acudir a un confesionario.

"En términos generales, adecuándolo a cada país y a cada tradición, yo creo que esto es un fenómeno mundial que está en todos los países con distintos acentos, obviamente. El asunto es que hoy asistimos también a una tendencia hacia la `privatización` de la experiencia religiosa", señala el obispo salteño.

El término puede parecer al menos llamativo, referido a cuestiones religiosas. "Una privatización, o sea: yo me arreglo con Dios y yo uso los ritos religiosos de mi Iglesia según mis necesidades y mi urgencia", aclara el obispo salteño.

Desde el punto de vista de los creyentes, en opinión de Galimberti, la sociedad de consumo lleva buena parte de la culpa en el alejamiento de los fieles. Los domingos son días atractivos para las compras, para paseos, para el fútbol y una agenda cada vez más extensa. "Y también la misa que se va corriendo, que queda un poco subordinada a otros intereses que también presionan familiarmente", apunta.

Pero mirando hacia adentro, Galimberti también hace una suerte de autocrítica en torno al papel del sacerdote. ¿Sigue siendo el referente?

EL MEDIADOR. Monseñor Galimberti prefiere describir al sacerdote como un "mediador", un "facilitador del diálogo". Figuras a las que crisis políticas recientes han acostumbrado y que, incluso, han ubicado en ese mismo papel a representantes de la Iglesia Católica. En Uruguay, particularmente, la presencia de representantes de la Iglesia en el tema de derechos humanos, vinculado con la dictadura, es ejemplo de ello.

"La figura del mediador es muy importante, es quien media, no quien sustituye a Dios, pero que de alguna manera está puesto por el mismo Jesús cuando dice: `el que a ustedes los oye, a mí me oye. Lo que ustedes perdonen, yo perdono`. De modo que, en buena manera, Jesús liga, conecta el gesto humano con la garantía de su presencia", dice.

No obstante, el cura ha perdido visibilidad para los jóvenes, reconoce el religioso. La posibilidad de acceder al conocimiento a través de medios cada vez más extendidos como Internet crea, a juicio de Galimberti, una falsa noción de omnipotencia.

"Es necesaria la figura del mediador que dosifique, que enseñe, que esté cercano en el momento oportuno o en el momento crítico, entonces por ese fenómeno de autogestión el joven se cree solo y omnipotente, no reconoce límites y no ve que el límite o la mediación humana es necesaria", explica Pablo Galimberti.

¿Y EL PECADO? Galimberti recordaba, de su experiencia sacerdotal, algunos casos por demás reveladores. En particular el de un joven estudiante que, luego de hacer un análisis "casi sociológico" de sus problemas, no advertía errores propios o ajenos. "¿Y este joven no tiene cuerpo, no ha pecado, es un ángel?", se preguntaba. Sin embargo, su mayor disgusto fue que cuando comunicó sus inquietudes a la dirección del colegio, a cargo de un sacerdote, no obtuvo ninguna respuesta.

En todo caso, la falta de discernimiento tiene para el religioso una explicación clave en el papel que le toca al sacerdote. Galimberti sostiene que muchos curas se han alejado del sacramento de la confesión para evitar "los enredos", una suerte de "mejor no me meto" con problemas personales que pueden llegar a ser extremadamente complejos.

"Creo que eso requiere tiempo y algunas nociones básicas de psicología, porque la confesión es también a veces ocasión de enredos, de enredos transferenciales, como le llaman los psicólogos. Entonces hay que estar preparados para que la confesión no sea ocasión para decir: `no me quiero enredar con la gente, ya tengo bastante, que la gente se confiese con Dios`", sostiene.

Como ejemplo de esa actitud, recuerda el caso de un antiguo cura párroco de Salto -actualmente retirado- que solía decirle a sus fieles cuando venían a confesarse: "¿No mataste, no robaste, entonces para qué viniste?".

En Semana Santa muchos creyentes volvieron a reconciliarse y buscaron el perdón con renovada fe.

Encuesta sobre valores realizada por equipos mori

¿Qué tan importante es Dios en su vida?

La encuesta compara la evolución en 10 años de la opinión de los uruguayos. El 40% definió como "muy importante", seguido de un 18% de consultados que calificaron de "importante", un 16% dice es "poco importante, y un 10% "nada importante".

¿Qué tan importante es la religión en su vida?

Las opiniones están más divididas en este tema. Entre "muy importante" y "bastante importante" sumaron un 46% de los consultados. En cambio, un 28% lo calificó de "no muy importante", y un 26% de "nada importante".

¿Es una persona religiosa o no, o es un ateo?

Una amplia mayoría de los uruguayos se definió como una "persona religiosa", un 56% respondió de esta manera. En tanto un 36% de los encuestados dijo no considerarse una persona religiosa, y sólo un 8% dijo considerarse un "ateo".

¿Recibió educación religiosa en su casa?

También ante esta pregunta, un alto porcentaje aseguró haber recibido educación religiosa, aunque un 10% menos que hace diez años. El 56% contestó que sí, en tanto un 42% dijo que no, unos ocho puntos más que hace diez años.

¿En qué cree usted si tiene alguna creencia?

La respuesta es contundente: el 83% dijo creer en Dios, contra un 15% que dijo no creer en nada. En cambio, el 68% no cree en el diablo, contra un 25% que sí cree. En el alma cree un 57% y un 38% no, y un 51% en la vida después de la muerte.

¿Cree en el cielo, el infierno y el pecado?

El 71% de los consultados no cree en el infierno, aunque un 23% sí. El cielo tiene más adeptos, el 51% sí cree, contra el 47% que no. En cuanto al pecado, las opiniones están más divididas: un 50% sí cree, y un 45% no cree.

Sábado y domingo de pascua

Hoy, Sábado Santo, o de Vigilia Pascual, se celebra la resurrección de Jesucristo. Éste es uno de los milagros más controvertidos de la historia del cristianismo. Hay quienes dicen que existe una tumba de Jesús - e incluso de toda su familia - con lo cual, de ser cierto, se derribaría uno de los pilares fundamentales de la religión cristiana: si hay cuerpo, no hay resurrección.

Los cristianos consideran como pruebas el sepulcro vacío y las apariciones de Jesús ante los apóstoles luego de este día.

La Semana Santa culmina con el Domingo de Resurrección o Celebración de la Pascua, que en Montevideo se conmemorará a la hora 11:00 en la Catedral Metropolitana. El Domingo de Resurrección evoca el momento en el que Jesucristo resucita, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube a los cielos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar