LA OVALADA TRAS LAS REJAS

El rugby comienza a cambiar la conducta de los reclusos

El programa “Pelota al medio” ampliará los cupos para llegar a 1.000 presos.

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Cuatro de los mejores jugadores de rugby entrenan a unos 200 reclusos. Foto: F. Ponzetto

Al mediodía de ayer cuatro rugbiers atravesaron el portón del Comcar. Adelante iba Matías Benítez, del club Champagnat, lo seguían Ignacio Secco, Danilo Botta y Álvaro Crovetto, del Trébol. Llevaban ropa deportiva y unas botellas con agua. Tras los barrotes unos 200 privados de libertad los esperaban ansiosos. En las próximas cuatro horas habría rugby en la prisión.

Se trata de una experiencia innovadora que ya está teniendo resultados. Desde el mes de marzo el rugby está en el Comcar en el marco de un convenio entre el Ministerio del Interior y la Unión de Rugby del Uruguay (URU).

Dos veces a la semana los deportistas destinan cuatro horas a trabajar con los reclusos.

El primer grupo de 40 presos llega a la cancha. Lo primero es un calentamiento particularmente exigente. Es la forma de dejar atrás la celda y sus tensiones cotidianas. Después vendrá la parte técnica. Los instructores indican los ejercicios de ese día, después habrá varios partidos cortos de tres minutos.

Esta primera experiencia alcanza a los reclusos del Módulo XI del Comcar. Allí están detenidos los primarios. De todos modos, se estima que en un futuro "todos los privados de libertad" podrían incorporarse.

"El rugby es un deporte en que todos pueden jugar, es el más inclusivo. Si todo sale como hasta ahora vamos a abarcar más internos, otras prisiones, algunos clubes de otros departamentos nos podrían dar una mano", dijo Secco.

Durante las cuatro de práctica los rugbiers y los privados de libertad quedan "mano a mano en la cancha. No hay guardias en la cancha mientras se juega al rugby. En ese sitio los instructores y los presos son iguales, los "tacles" van y vienen para unos y para otros.

Foto: Ministerio del Interior
Foto: Ministerio del Interior

Valores.

"Estamos tratando de dar una mano a la parte más débil de la sociedad. Falta mucho compromiso social, hay muy poco y estamos tratando de contagiarlo un poco", dijo a El País Ignacio Secco, jugador de Trébol y de Los Teros, la selección uruguaya.

El objetivo del proyecto supera ampliamente los aspectos deportivos. "El rugby es una herramienta, no es el fin. Tratamos de trasmitir los valores que nosotros tenemos mediante el rugby: compromiso, respeto a los compañeros y al árbitro, solidaridad. El rival nunca es un enemigo", afirmó.

Secco aseguró que hay una "evolución" en los reclusos que se puede observar desde la segunda semana en que se comenzó a practicar el deporte.

"Desde que se está aplicando el programa varios de sus participantes han mejorado su comportamiento, eso llevó a que fueran trasladados a módulos mejores o que empiecen a trabajar o estudiar. De alguna forma les despertamos cierto cariño por el día a día", indicó.

Secco cree que el rugby puede ayudar a la "rehabilitación" o directamente a la "habilitación". "Hay muchos casos en que hay valores que no los conocen, nunca se los enseñaron, como por ejemplo el respeto hacia el juez o el compañero, por eso en muchos casos hablamos de habilitación", dijo.

"Para nosotros es importante que cambien el chip de por qué vinieron acá y que hay una oportunidad más", aseguró Benítez que es el coordinador de la actividad de rugby.

El procesado Jonathan Acosta, participante del programa de rugby, aceptó hacer declaraciones para la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior (Unicom).

Interno del módulo XI, aseguró que sumarse a esta actividad "fue bueno porque conocí a varios compañeros, no tenía oportunidad".

"Por lo menos te abrís un poco las puertas porque estar encerrado ahí te hace mal, mucho", indicó el recluso.

En cuanto a los cambios que ha notado luego de realizar esta actividad deportiva, Acosta destacó que "aprendí a valorar más, a aprovechar las oportunidades y a tener mayor compañerismo, cosa que no era mucho de hacer yo, mayormente estaba solo y ahora trato de buscar a los compañeros".

Desarrollo.

Las primeras evaluaciones son positivas y la URU y el Ministerio del Interior están planificando ampliar la presencia del rugby en las cárceles mediante el programa "Pelota al medio a la esperanza" desde donde se coordina y desarrolla toda la actividad.

Desde el mes de septiembre se ampliará el número de reclusos del Comcar, llegando a los 1.000, para lo que se van a incorporar los rugbiers Alejandro Nieto, del Champagnat y Rodolfo de Mula del PSG.

Un grupo de reclusos, que no hace deportes, presentó una carta a las autoridades carcelarias para sumarse al programa.

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