Ronda desvela a gremios "pequeños"

Acusan problemas para conformar las mesas salariales

DIEGO FERREIRA

Los pequeños sindicatos están inmersos en los grandes problemas de los consejos de salarios. Con menos peso histórico y gente en sus filas, afrontan la dificultad de dispersarse para atender una negociación a varios frentes.

De entrada, los sindicalistas de los pequeños gremios repiten las quejas de aquellos que representan a los sectores más populosos o más tradicionales. Así, las quejas van dirigidas contra la obstinación de los empresarios de no aceptar los planteos de los trabajadores, como el de un salario mínimo por rama de $ 8.500.

La tensión ha llegado a tal punto que la negociación en esas mesas casi no ha salido del cascarón de las reuniones a nivel de grupo y sin que se haya dado paso a la instalación de los subgrupos. Por ejemplo, la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (Foemya, 800 afiliados) que participa en varios subgrupos de la mesa uno (Procesamiento y conservación de alimentos, bebidas y tabaco) y el Sindicato Único de la Aguja (SUA-V, 700 afiliados) sólo han intervenido en reuniones del grupo madre.

Ante esas realidades, el caso de las trabajadoras domésticas parece paradigmático. En sus dos reuniones con la Liga de Amas de Casa ha avanzado considerablemente en materia de condiciones de trabajo, aunque el planteo de un piso salarial de $ 8.500 fue rechazado de plano por la patronal. Quedaron en seguir puliendo los números, como harán todos los grupos de negociación. Lo claro es que "si se va a laudar por poco, no firmamos", dice el dirigente de Foemya, Roberto Curci.

complejo. Pero los temas salariales no son los únicos que preocupan a los dirigentes de estos gremios.

Muchas veces deben atender varias mesas con realidades muy complejas y diferentes entre sí, pese a estar dentro del mismo rubro. El Sindicato de Trabajadores de la Industria Química (STIQ, 1500 afiliados) se divide en cinco subgrupos (química, pintura, perfumería, veterinaria y caucho) y si hay algo que los une es la lejanía respecto a la firma de los acuerdos. Incluso, "es tan complejo (representarlos) que no se puede llevar una idea común de piso salarial", dice Pablo Silvera, coordinador general del STIQ.

En el caso del SUA-V también demanda formalizar un rubro ganado por la informalidad, lo que hace más difícil la viabilidad de los gremios y de la propia negociación.

Una de las excepciones, es el Centro de Maquinistas Navales (CMN). Este gremio participa en el subgrupo del transporte marítimo y de la pesca y en ambos los acuerdos están cercanos, confiaron las fuentes gremiales. Eso se debe a que parte del trabajo viene del exterior y los patrones locales están más abiertos a los planteos de los trabajadores para no perder una mano de obra escasa.

En este escenario, estos sindicatos se juegan a la flexibilidad del plazo oficial (31 de octubre) a la espera de destrabar una ronda que, como dicen, recién está empezando.

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