CIENCIA

Los robots salen a jugar su pulseada

Este 2018 será clave para conocer cómo la humanidad se adapta a la automatización.

Bill Gates quiere fijarle impuestos a los robos, Grompone dice que es un disparate. Foto: Reuters
Gates quiere fijarle impuestos a robos, Grompone dice que es un disparate. Foto: Reuters

Aquella tarde de otoño un hecho extraño ocurrió en la Universidad. Lola, quien ya superaba los cuatro años, comenzó a caminar. Lo hizo un poco encorvada y con la insensibilidad de quien no le corre sangre por las venas —o por los cables para ser más exactos. Todos observaban atentos ese despliegue, ese movimiento de las articulaciones, esa planta del pie levantándose y volviéndose a apoyar. Parafraseando al astronauta Neil Armstrong, aquel fue un pequeño paso para un robot, pero un gran paso para la humanidad.

Lola, que tiene entre sus mentores a un uruguayo, es uno de los diez robots con forma humana más avanzados del mundo. Vale más de un millón de dólares y, si la ciencia sigue acompañando su crecimiento, en unos años podrá ir a rescatar gente al medio de un desastre nuclear.

Cuando ello suceda, y no sea necesario mandar al muere a unos pobres hombres como en Chernóbil, ya estará disponible la carne sintética, la que habrá llegado a los supermercados (en los que no existirán los cajeros) gracias a camiones sin choferes.

Si usted es chofer, tranquilo. Antes de que vaya a romper todas las máquinas, como en la época del ludismo, vale aclarar que "recién dentro de dos años saldrán a la calle los primeros camiones de mercadería autónomos y a Uruguay, donde no está la infraestructura adecuada de carreteras, tardará aún más", explicó Daniel Wahrmann, uno de los pocos uruguayos doctorados en Robótica y uno de los desarrolladores de Lola, en la Universidad Técnica de Múnich (Alemania). "Manejar tantas horas un camión, con lo monótono e inseguro que puede ser, no es una tarea a la que deba exponerse un humano", agregó.

Si usted es un productor ganadero, también tranquilo. Según los cálculos del ingeniero Juan Grompone, recién en 2030 el kilo de carne sintética estará a US$ 5 —el precio actual. Todo esto si su desarrollo avanza al ritmo que lo ha hecho la electrónica en el último medio siglo.

Quienes más sufren el im-pacto de la robótica, según Wahrmann, son aquellos que están en la transición. El problema, en medio de la vorágine de los inventos en robótica e inteligencia artificial, es que "cada vez más gente padece la transición, no se prepara a las personas para esos impactos ni se busca que los beneficios sean más equitativos".

Son los humanos los que gobiernan a las máquinas y no al revés, insistió el ingeniero. Y eso que la ciencia ficción se ha encargado de suponer lo contrario. La premisa fundamental de la robótica, explicó, es aquella que fundamentó el ruso Isaac Asimov: "Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que sufra daño".

Para minimizar el impacto que los robots puedan tener sobre los puestos de trabajo, el multimillonario Bill Gates es partidario de que los gobiernos cobren impuestos a las máquinas. Sin embargo, para Wahrmann esta postura "incrementaría aún más la inequidad: en todo caso es mejor redistribuir las ganancias que deja la tecnología". De esta forma, dijo, se evita que se deje de apostar al desarrollo y, a la vez, se limita a que un país saque ventajas competitivas sobre otro.

Grompone, por su parte, es más enfático: "Bill Gates jamás va a decir que hay que ponerle impuestos a las ganancias de las empresas, pero esa es la base del capitalismo". En todo caso, agregó, el resultado inmediato de la automatización "será la reducción de las horas de trabajo: a seis o cinco y con dos días libres a la semana".

Una de las primeras medidas que tomó Tabaré Vázquez como intendente había ido en esa línea, redujo el horario de los municipales. Según Grompone, "es una medida populista que, a diferencia de elevar la edad jubilatoria, queda bien con la gente".

El debate, al menos en Uruguay, no se ha iniciado. Apenas hay una foto de la OPP: el 65% de los puestos de trabajo del país corren riesgo de "automatización".

LO QUE SE VIENE DENTRO DE TODO

El peso de la industria militar

La industria militar es una de las que más está captando el desarrollo de la robótica. "Ofrece buenos trabajos, con muy buenos salarios, y termina contratando a algunas de las mentes más brillantes", explicó el ingeniero uruguayo Daniel Wahrmann. "Es un problema como sociedad: destinamos más a la guerra que a la educación o la salud". En este sentido, el especialista dijo que buena parte de los avances tiene que ver con lo armamentístico: drones que sustituyen a los pilotos y exoesqueletos para que los soldados puedan cargar más sin sentir la diferencia. Aun así, se vienen otros cambios:

MEDICINA. Cada vez serán más comunes los sensores para monitorear la salud al instante. Crecerán las operaciones a distancia. Este año vence la patente del famoso robot Da Vinci y hay nuevos competidores que salen al mercado. Además, aumentarán los robots dedicados al cuidado de personas mayores; al menos para recordar cuándo hay que tomar o no un fármaco.

TRANSPORTE. En una generación, quizás, no se necesitará manejar.

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