Comerciantes reclaman por seguridad; la Policía alega no tener recursos

Robos, picadas y copamientos inquietan a vecinos de El Pinar

Sobre las 18:00 horas del pasado sábado, el teléfono de Susana sonó en su comercio. Del otro lado una voz firme pero educada saludó y sin identificarse preguntó si había ido a reconocer a tres sospechosos de un robo que cometieron en su local de la avenida Pérez Butler, en El Pinar.

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Ancap de El Pinar. Foto: L.Carreño.

"No fui porque la verdad no me acuerdo de las caras", contestó Susana. "Y más te vale que no vayas porque si no te quemamos", contestaron.

El nombre de la protagonista no es real, porque pidió anonimato. La amenaza sí.

El robo al comercio de Susana, es uno mas en una serie de asaltos, de al menos tres bandas que los vecinos identifican y tienen en jaque a la zona norte de El Pinar.

"Ni bien uno cruza Giannattasio al norte empiezan a verse banditas en moto", comentó Ana, una vecina de la zona.

Los propios vecinos enumeran uno a uno los hechos delictivos que ocurrieron en los últimos tiempos.

Esos mismo hechos delictivos llevaron a la estación de servicio de Giannattasio y Pérez Butler a advertir con un cartel en la entrada a los clientes que "debido a tanto robo, de 22 a 06, carga justa o con tarjeta".

Uno de los pisteros dijo que han sido varios los robos y "todos con mucha violencia".

Susana, propietaria de uno de esos comercios, fue asaltada tres veces entre el 19 de marzo y el viernes 10 de abril. Además, en medio pretendieron robarle el auto, que estaciona diariamente en la puerta.

Dos de los tres robos le dejaron alguna herida a esta mujer. En una de las rapiñas le dejaron la marca de un cuchillo en el mentón y en el otro un golpe en la cabeza.

Uno de los supermercados ubicados a una cuadra de Giannattasio, además de ser asaltado fue robado por la noche luego que los delincuentes rompieron las chapas del techo.

Estos hurtos también se dieron en una peluquería y un consultorio odontológico, que están en locales contiguos. "A los dos comercios los vaciaron", aseguran varios vecinos que hablaron con El País.

Carla, una joven que vive en El Pinar afirma haber sido robada una tarde, cuando volvía del supermercado en bicicleta con las compras. Fue seguida desde varias cuadras por una moto negra. "Cuando me percaté que la moto me venía siguiendo, ya me había metido la mano y me había sacado las compras", comentó.

Respuesta policial.

Tanto en el caso de Carla, como en otros tantos, los vecinos identifican una moto negra, que está tras varios de los asaltos.

"Fuimos a hablar con la Policía y les dijimos que esa moto negra era un factor común en la mayoría de los robos pero nos contestaron que no podían ponerse a parar a cada moto negra que vieran", señaló Luisa, vecina de 40 años en la zona.

Desde tiendas policiales se admitió que hay falta de patrulleros y personal. "Estamos muy cortos de recursos humanos y materiales. Estamos en una zona con una jurisdicción muy amplia para lo que tenemos", indico una fuente policial consultada para esta nota.

El mismo agente, reconoció que en la zona abundan arrebatos, hurtos, rapiñas y hasta copamientos y que los autores de estos delitos, no van solo contra los comerciantes sino también contra los habitantes del lugar. A si mismo volvió a reconocer que "no dan abasto" para atender todos los requerimientos del lugar.

Otro tema que deben atender los efectivos pero queda en el debe, son las picadas que se realizan todos los viernes después de la medianoche.

"Si se queda hasta eso de las 12 y media va a ver que no hay quien duerma", afirmó una de las vecinas a este cronista.

"Todos los viernes arrancan con las picadas hasta las seis y media de la mañana. Y el problema no es solo que la gente no pueda dormir. Destrozan todo a su paso y cada tanto hay algún herido", señaló.

Además, la preocupación radica en la cantidad de alcohol y drogas que se venden en la zona, a la hora que se realizan las picadas. Los vecinos muestran desesperación por lo sucedido y planean reunirse a buscar soluciones para la inseguridad de la zona.

Prevención.

La estación Ancap de Giannattasio y Pérez Butler no da cambio después de las 22:00 y antes de las 6:00 de la madrugada. “Es una manera de no andar con mucho efectivo encima”, dijeron desde el local. Los vecinos se quejan de la abundancia de hechos delictivos, tanto en comercios , casas particulares y en la vía pública. La Policía dice que “poco puede hacer” porque falta personal y móviles para recorrer la zona y hacer los procedimientos necesarios. Hay, también, quejas por destrozos y ruidos tras las picadas los viernes a medianoche.

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