UN ROBO QUE MARCÓ UN PUEBLO

El "Robin Hood" de Los Cerrillos

El robo a la sucursal del Banco República sigue vivo en la memoria, después de 20 años.

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Por lo menos dos meses demoró en cavar el tunel desde su casa al banco. Foto: archivo El País

El 5 de agosto de 1996, Jorge Fabián Sánchez Silva, un humilde trabajador de la localidad de Los Cerrillos, protagonizaba el mayor robo en la historia de Canelones: vació la bóveda de la sucursal del Banco República llevándose cerca de medio millón de dólares. Lo atraparon pocas horas después, pero el dinero nunca apareció. Según declaró a la Justicia, lo repartió "entre los pobres" de la zona.

A 20 años del hecho, los habitantes del pueblo que acaba de conmemorar los 120 años de su fundación, mantienen fresco aquel día, como si fuera ayer.

Transcurría plácida la jornada del sábado 3 de agosto, cuando todo el pueblo estaba festejando los 100 años. Todo era fiesta. Incluso el presidente Julio María Sanguinetti asistió a los festejos.

El domingo 4, desfilaron militares a caballo y a pie mientras sonaba el himno. Todos se juntaron en la plaza principal, frente al Banco República. La música con altoparlantes duró hasta altas horas de la noche.

Mónica Meléndez, quien hoy atiende el kiosco de la plaza principal de Los Cerrillos, frente al Banco República, recordó con una sonrisa aquel momento épico que se plasmó en todos los periódicos uruguayos.

"Yo tenía 20 años y estábamos acá en la plaza, con amigos, escuchando la música por los festejos. Sánchez estaba en el techo de la oficina del banco, lo vimos y nos pareció algo normal porque dos por tres arreglaba la calefacción, no nos llamó para nada la atención", contó Mónica.

Recuerda que Sánchez cruzó desde el BROU hasta donde estaban ellos y dijo: "Chiquilines suban la música que está buenísimo esto". Probablemente estaba terminando el túnel y se preparaba para dejar su huella en la historia del pueblo, vaciando las bóvedas de la institución financiera.

"Fue algo que nunca pensamos porque era un hombre de perfil bajo, y además era funcionario del Banco República", indicó Mónica.

Jorge Sánchez se encargaba de las tareas de servicio: abría y cerraba la sucursal, la limpiaba, era portero, y arreglaba algún que otro desperfecto.

La clave para concretar un robo de tal magnitud, aprovechando el fin de semana y las fiestas del centenario del pueblo, fue que Sánchez vivía con su familia en una pieza lindera al fondo del banco. Su casa, que ya no existe, se la había proporcionado la institución. Allí residía junto a su esposa y su hija. Según cuentan los vecinos, también tenía un perro grande, un doberman. Hoy lo recuerdan como "un hombre raro", que cada tanto era simpático, aunque "no tenía amigos", sino, más bien, buenos vecinos.

El robo a la sucursal del Banco República sigue vivo tras 20 años. Foto: Diego Píriz
El robo a la sucursal del Banco República sigue vivo tras 20 años. Foto: Diego Píriz

Estuvo cinco años preso, con algunas salidas transitorias. En 2001 cumplió la pena y salió en libertad, pero nunca más apareció en Los Cerrillos.

EL túnel.

Sánchez estuvo algunos meses excavando el túnel desde su casa hasta la bóveda del BROU.

Domingo "Tito" López, expolicía y docente de historia, recordó que "yo iba a tomar mate con él a los fondos del banco, que era un espacio abierto, con un níspero. Un día le pregunté qué era esa tierra que estaba sacando, y me dijo que estaba haciendo un pozo negro", contó.

"Tito" recordó una anécdota única de lo que fue el lunes 5 de agosto por la mañana, cuando se descubrió el túnel y el robo. El banco abría 12:30, pero Sánchez a las 8:00 estaba izando la bandera uruguaya. "Curiosamente quedó a media asta y Fabián Santa Cruz, funcionario de OSE, que se encontraba frente al Banco República en ese momento, le comentó a Sánchez que la bandera le había quedado por la mitad. Sánchez le contestó: Es que el pueblo hoy va a estar de luto".

La fuga.

Después de aquel episodio "muy gracioso" que describen los vecinos de Los Cerrillos, Sánchez, con medio millón de dólares en su haber, pagó todas las cuentas pendientes que tenía. Fue al almacén, al kiosco y al bar. En este último, aprovecho también para tomarse unos tragos.

Antes de las 12:30, momento en que el banco debía abrir sus puertas, el ladrón, apodado como "Robin Hood", o "el tunelero", se contactó con el dueño del único taxi que había en el pueblo, quien también era dueño del bar.

"Mi abuelo me comentó que esa mañana Sánchez se fue a tomar unos tragos al bar, y que luego de un rato pidió que lo llevaran en un taxi hasta Progreso, lugar donde él vivía antes. El taxi no estaba en ese momento, aunque mi abuelo lo llevó en su auto", contó a El País Martín Britos, hoy dueño del bar.

Britos y otros conocidos de Sánchez, señalaron que el dinero se lo llevó a Progreso en una bolsa de arpillera. "La puso en el baúl del auto de mi abuelo".

Persecución

Fabián Sánchez fue atrapado casi de inmediato. Horas más tarde de que fuera llevado a Progreso, la Policía de Canelones logró dar con el hombre que se encontraba caminando al costado de la ruta.

"¿Dónde está el dinero?", le preguntaron. Sánchez no quiso contestar hasta que la jueza en persona lo fuera a buscar.

Finalmente, la magistrada Elsa Mundín fue en su búsqueda y una vez en el juzgado, confesó que una parte del dinero se la había entregado "a los más pobres de la zona" y otra parte se la habían robado cuando se quedó dormido en medio de un campo, con la bolsa de arpillera colgada de la rama de un árbol.

Sánchez, aseguran los vecinos, falleció unos años después de recuperar la libertad.

EL BOTÍN

"Nunca se sabrá dónde quedó toda esa plata"

Un funcionario del Banco República de Los Cerrillos, que conoció a Jorge Sánchez y es hoy el único de aquella época que queda en la institución, dijo a El País que "nunca se sabrá con exactitud dónde quedó toda esa plata" que fue robada.

El funcionario duda que Sánchez se quedara con el dinero y pudiera hacer uso del mismo luego de que saliera de la cárcel. "Tampoco creo la historia de que se la dio a otra gente o que se la robaran mientras estaba durmiendo en un campo, como le dijo a la Justicia".

En Los Cerrillos, varias hipótesis se tejen acerca de qué fue del dinero robado.

Una vecina del pueblo, quien también conoció al ladrón, aseguró que "debe de ser así que entregó la plata a la gente pobre, porque luego de que salió de la cárcel, por lo que me enteré, no tuvo un buen pasar".

La mujer, que afirma que tenía buen trato con la hija pequeña de Sánchez, informó que siempre le extrañó "el robo al banco porque si bien no era alguien con mucha plata, tampoco era que se estaba muriendo de hambre como para hacer algo de esa magnitud, (...) A mí me dejó helada enterarme de la noticia. Todavía me acuerdo que mi hija me vino a contar aquel día de tarde y yo pensaba que era una broma".

"Había más dinero del que debía haber"

Jorge Sánchez fue entrevistado en el año 2000 durante una de sus salidas transitorias. En ese entonces, dijo que "sabía que precisaba una revolución personal, pero debía buscar que fuera sin sangre ni violencia".

Sánchez, dijo a La República que decidió "llamar la atención de la gente para que se dieran cuenta de que todo lo que se estaba sufriendo no se cambiaba de una forma violenta, sino a través de las urnas. No soy comunista, pero quiero un cambio".

Cuando fue consultado sobre la cantidad de dinero que había en la bóveda en el momento que la robó, aseguró que "muchas personas todavía están inquietas por eso. Había mucho más del dinero que debía haber". A su vez no confirmó ni desmintió que el dinero estuviese escondido en algún lugar de Uruguay. "Ese es un tema muy íntimo", contestó Sánchez al periodista que lo entrevistó.

El ladrón, hoy fallecido, dejó una marca imborrable en Los Cerrillos.

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