ANTONIO DIEZ

"Robar a un taxi es hoy un modo de vida"

El secretario general del Sindicato Único de Automóviles con Taxímetros y Telefonistas (Suatt) asegura que la droga y un “modo de vida” es lo que lleva a que los taxistas sean un blanco preferido por los delincuentes.

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"Los incidentes siempre se dan en momentos de dolor, es inevitable". Foto: M. Bonjour

De todos modos, se mantiene en contra de bajar la edad de imputabilidad y responsabiliza al capitalismo por la violencia y delincuencia.

Tras la muerte de dos trabajadores en manos de la delincuencia, el sindicato mantiene una batería de medidas que incluye un “trancazo” en las inmediaciones de Tres Cruces para la noche de hoy. Asegura que el plan es movilizarse para “hacer propaganda” y que sólo se “enlentecerá” el tránsito un rato.

—¿Cuánta gente integra el sindicato?

—Afiliados tenemos 3.000, cotizantes bastante menos. Si bien está la ley que permite el descuento por ventanilla del aporte sindical pero se terminaban formando listas negras de la patronal y terminábamos con gente despedida.

—¿Ahora hay listas negras?

—Sí.

—¿Está diciendo que en la patronal de Oscar Dourado hay listas negras?

—Él en particular no tiene. En ese aspecto es bastante respetuoso de los afiliados. Conozco una cantidad de trabajadores que estuvieron con él que fueron respetados. Hay administradores que sí las tienen.

—Ustedes se llevan mal con el Pit-Cnt y el principal empresario del sector (Dourado) es un hombre cercano al gobierno. ¿Cómo viven todo eso?

—El capitalismo nos pasó por arriba, el gobierno del pueblo se abraza al capitalismo. El empresario este se lleva todo por delante y hace seis rondas de negociación que no negocia con los trabajadores. Eso lo hace amparado en que banca las campañas políticas como antes lo hizo con Batlle, Magurno, Millor, Pacheco y ahora a la 609, a los Tupamaros. El Pit-Cnt nos deja afuera pero nosotros no nos vamos, queremos cambiar desde adentro. Están usando a los sindicatos para hacer carrera política, algo que no estamos de acuerdo.

—¿Fracasaron la mampara y la luz azul?

—Para nosotros, no.

—Pero tienen 12 fallecidos desde el año 2.000.

—La mampara se instaló en 1994, el año anterior mataron a nueve compañeros, antes eran cinco por año. Si se hubiera mantenido ese promedio, hoy habría 60 trabajadores muertos. No trabajaríamos nunca, estaríamos velando compañeros todos los días. Si la mampara salvó la vida a un trabajador valió la pena.

—¿Y entonces qué fracasó?

—La sociedad, no las medidas de seguridad de nosotros.

—¿Lo asaltaron alguna vez?

—Sí, un montón de veces. La primera vez fue en el Cerro hace 29 años. El ladrón subió al taxi y me puso un cuchillo en el cuello. No me dio tiempo a nada. Sin mampara me asaltaron tres o cuatro veces y con mampara dos más, por descuido mío. Eran cuatro y lo dejé subir adelante.

—¿Qué se siente en ese momento?

—Rabia e impotencia, en lo primero que se piensa es en la familia. Yo trato de mantener la calma y que se lleven todo.

—¿Por qué cree que los roban?

—Porque es lo más fácil. En una oportunidad me llevaron $ 700 pero cuando tienen suerte se pueden llevar hasta $ 3.000. Una de las razones es por la droga, con esa plata puede ir y comprar la dosis que necesita. Para hacerse millonario no es. Corren el mismo riesgo y llevan la misma pena que si robaran un banco y se llevan chirolitas. Como ven que es fácil usan el asalto al taxi como un medio de vida.

—¿Cree que hay una razón más profunda para el delito?

—Es la droga o un modo de vida, los salarios son tan magros que hacen más atractivo el robo que el trabajo. El ejemplo que la juventud ve por televisión es que el delincuente tiene la mejor casa, el mejor coche y las mejores mujeres. El trabajador no tiene eso, vive en la periferia en una casa que construyó él. En el país de las vacas gordas el trabajador vivía dignamente y el que no hacía nada pasaba mal.

—¿Siguen estando en contra de la baja de la edad de imputabilidad?

—Sí. Hay que apostar a la educación y contener a esos niños que están viviendo la violencia.

—Los que los roban y matan a ustedes son menores de edad.

—En estos dos últimos fueron menores, pero hay que analizar qué vida tuvieron esos menores y cómo fue que llegaron a tener un arma en sus manos. Cuando yo tenía 17 años ni se me pasaba por la cabeza tener un arma.

—El mundo cambió y ya no es el país de las vacas gordas.

—Sí, pero la solución no es encerrar a todo el mundo sin darle oportunidades.

—¿Están pensando en blindar los vehículos?

—Para considerar un auto blindado se entiende que el vidrio resista tres disparos de calibre 3.57, se nos planteó que podría soportar un tiro de 9 milímetros, pero los últimos ataques fueron calibre 22, algo mucho menos potente. Hay que estudiar y ver, pero todo eso lleva mucho tiempo.

—¿El Suatt está cambiando la forma de tomar medidas?

—No, estamos haciendo lo mismo. Siempre fuimos solidarios con todos los sindicatos. Tenemos una forma de hacer sindicalismo de una manera distinta que otros sindicatos que no se preocupan por lo que les pasa a los demás trabajadores. A veces sale y otras no.

—Ustedes estuvieron en los incidentes del Codicen. ¿Qué les queda después de participar de esas acciones?

—Ahí fuimos los malos de la película. El Suatt se retiró cuando nos dijeron que habría un acuerdo y no tocarían a los gurises. Había negociación. Nos fuimos y nos enteramos que les estaban pegando cuando llegamos al sindicato.

—El Suatt anunció un "trancazo" para el domingo (hoy) en Tres Cruces. ¿Qué va a pasar?

—Hubo mucho comentario que no nos gusta, la idea es ir a repartir volantes. Se armó un circo alrededor, capaz que un grupito vamos para hacer propaganda como lo anunciamos.

—¿Habrá un trancazo?

—El compañero de propaganda puso eso y quedó, vamos a hacer una demora en el servicio para hacer propaganda.

—¿Ahí puede suceder algún episodio complicado?

—Vamos a tratar de evitarlo.

—En la última asamblea del Suatt los dirigentes pidieron a la gente que se controlara ante la presencia de "carneros" y no hubo incidentes.

—Nosotros no siempre tenemos el control de los trabajadores y que en momentos de dolor no podemos manejar la indignación de cada uno. Siempre se dan (los incidentes), es casi inevitable. En la última marcha la hicimos a paso de hombre y no hubo incidentes. Esperemos que se pueda cambiar la imagen del sindicato y que la gente entienda que no somos malos.

—¿Qué pretenden en la negociación con la IMM?

—Estamos pidiendo lo mismo que hace 20 años. El director de Transporte nos va a llamar el lunes para fijar una fecha. Vamos a pedir que se forme la comisión de seguridad que está integrada por los sindicatos, la patronal, la Intendencia y el Ministerio del Interior. Allí presentaremos la plataforma. Lo importante es el funcionamiento de las radios como medio de seguridad, hoy se las utiliza para trasmisión de datos. Después del incendio de la base 141 se dejó la seguridad del trabajador de lado.

—¿Eso significa que el taxista está aislado y que no puede comunicarse con otra persona si no es vía celular?

—Es así. Ya ni siquiera se puede consultar por precios de viajes fuera de Montevideo.

—¿No hay alternativa para los paros?

—No ante la muerte. Pasa lo mismo con los ómnibus donde corren el mismo peligro. Mi hijo trabaja en Cutcsa en una línea brava, yo estoy pendiente de él y él de mí.

—¿Ustedes se oponen a abandonar el uso del efectivo por temor a perder las propinas?

—El ómnibus hace cinco años que tiene tarjeta y no lo sacó. Para que haya pago electrónico en el taxi la gente tiene que educarse. No solo llevamos trabajadores que tienen tarjetas de débito, también trasladamos a la vecina que no tiene tarjeta y debe llegar al médico. Lo de la propina no es cierto. En los restaurantes se paga con tarjeta y la propina se le entrega al mozo. Nadie discutió con nosotros y dicen que no estamos de acuerdo.

PERFIL

El “Diez” para los taxistas

Tiene 59 años de edad y en seis meses pasará a ser jubilado. Hace 30 años que maneja un taxi durante ocho horas por día. Es parte de una cooperativa de taxistas del Cerro desde hace 20 años. Tiene cuatro hijos, uno de ellos trabaja en Cutcsa y otras dos son maestras. Vive en una cooperativa de viviendas creada en el sindicato del taxi donde residen otros dirigentes y afiliados. Se afilió al Suatt cuando empezó a trabajar en ese rubro.

Fue asaltado muchas veces, en algún caso no presentó la denuncia porque es “engorroso”. La última vez que lo robaron estuvo 45 minutos en la seccional hasta que se aburrió y se fue. Está en contra de bajar la edad de imputabilidad de los menores a pesar de que dos compañeros murieron a manos de jóvenes de 17 años.

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