Se edita Palabra de Amodio, el primer libro del exguerrillero tupamaro

Retorna Amodio con su verdad: "El MLN era una fantochada"

Palabra de Amodio" estará desde mañana en las librerías y se trata del primer libro en el que el exguerrillero tupamaro Amodio Pérez —considerado un traidor por sus compañeros de armas que lo condenaron a muerte— ofrece su versión sobre el inicio, ascenso y derrota del MLN, lo que incluye el relato pormenorizado de reuniones mantenidas con Raúl Sendic, Eleuterio Fernández Huidobro, José Mujica o Mauricio Rosencof; las negociaciones con las Fuerzas Armadas, el contenido de las declaraciones en los cuarteles y los detalles de su vida en la clandestinidad.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El exguerrillero reaparece en escena conj un libro que escribió con Jorge Marius.

También expone sobre sus vínculos con Enrique Erro, Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni, y el papel que cumplieron junto al coronel Ramón Trabal cuando los militares negociaban una tregua con la guerrilla y el Partido Comunista. El libro es fruto de varias entrevistas con el investigador Jorge Marius.

"Lo que pasó hace cuarenta y pico de años es la base sobre la que se sustenta el entramado actual. Digamos que son los cimientos, y todos sabemos que sobre cimientos débiles, no se puede construir. O al menos, no se debe, ya que corremos el riesgo de pasarnos la vida apuntalando el techo y las paredes. Creo que eso es lo que nos pasa", sostiene Amodio a modo de justificación sobre su irrupción en el presente para no solo desmontar la imagen de traidor que el MLN construyó sobre su persona, sino también desmentir gran parte de la "versión oficial" que los propios tupamaros tejieron sobre su pasado guerrillero.

"Todos han sido propagadores de la historia oficial, basada fundamentalmente en la fábula creada por el MLN y firmes defensores de Eleuterio Fernández Huidobro. Para ello se han vertido ríos de tinta para alabarlo y encumbrarlo, aunque se oculta que lo que hoy se le reprocha es más que sabido desde hace años", sostiene.

Sobre su libro, Marius afirma: "De la historia oficial de la operación de El Abuso (fuga de Punta Carretas) no aparece organización alguna, sino la simple compra de voluntades carcelarias para que nadie viera los diez camiones de tierra de un túnel en construcción, debajo de las camas de los procesados en el Penal de Punta Carretas... A mi modesto entender, cuando detrás del mito aparece la verdad, el ídolo cae como hielo derretido por el calor del sol. El mito se transforma en la nada, cual cuchillo sin hoja al que le falta el mango. Héctor Amodio Pérez ha sido presentado como un ser enigmático. Le hicimos decenas de preguntas. Aseguro que luego de estas, la imagen cambia y la versión oficial se vuelve como la fama, puro cuento".

La derrota

Amodio desmitifica la capacidad militar del MLN en el momento de su derrota. "Hasta ahora, en el 2015, se dice que las Fuerzas Armadas liquidaron al MLN en un par de meses y se ensalza una labor que en los hechos no existió. El MLN se autoliquidó en un 50 por ciento por errores propios, un 45 por ciento fue fruto de la tortura y el 5 por ciento restante fue fruto de la casualidad". Y agrega que se han "inflado" las versiones sobre el poderío del MLN "para hacer creer que las Fuerzas Armadas vencieron en una guerra a un ejército, porque no hubo guerra ni ejército, ya lo dije antes y lo reitero: nos habíamos convertido en una fantochada y nos corrieron a ponchazos. La tortura tuvo una importancia capital y la Columna 70 fue un colador total. Nunca debió existir conexión entre el frente de masas legal y el aparato clandestino y de haberlo, debió ser por arriba, nunca a nivel de bases. Eso contribuyó mucho a la pérdida de los valores en seguridad, porque aunque sus integrantes se consideraban miembros del MLN, para este no lo eran y dejó la retaguardia descubierta".

Insiste en que fueron otros tupamaros los que hablaron y delataron a compañeros y señalaron la ubicación de los berretines de la organización, al tiempo que justifica su acuerdo para salir del país.

Amodio pretende derribar la versión de "traidor" que lo persiguió durante cuatro décadas. Reapareció en 2013 a través de diversas cartas y una extensa entrevista que concedió en España al periodista Gabriel Pereyra, de El Observador. Ahora, se despacha en un libro de 320 páginas que promete polémica.

"Lo que pasó hace 40 años es la base que sustenta el entramado actual"

El delator Píriz Budes y Costa Gavras


Sobre su primera noche en el Batallón Florida, Amodio Pérez relata: "en un rincón había una mesa llena de papeles y a su alrededor estaban Calcagno y Armando Méndez. El soldado Gómez estaba cebándoles mate. Calcagno me hizo señas para que me acercara y señaló una silla. Aquí el Teniente Méndez tiene unos papeles para que los leas, a ver qué te parecen, me dijo. Eran las declaraciones de Manera, Fernández Huidobro, Marrero, Rosencof y otros a quienes no conocía. Cuando terminé de leer me dijo Méndez bueno, ¿qué te parece? Hay cosas que son ciertas, y otras de las que me entero ahora, le dije. Llevo tiempo sin encuadre, desconectado, a lo que respondió: ya lo sabemos… esto te puede interesar, al tiempo que me alcanzaba otra carpeta. Son las declaraciones del Tino (Píriz Budes), agregó. A medida que iba leyendo muchas detenciones y caída de locales tuvieron explicación. Tino les había informado sobre casi todas, había relatado acciones y señalado a sus responsables, habló hasta de las relaciones con Costa Gavras para la película Estado de Sitio".

Volvió en 1997

Amodio Pérez estuvo escondido durante 40 años. Reapareció en 2013 con una entrevista pública y varias cartas, pero lo hizo desde España. Sin embargo, en su libro revela que estuvo en Uruguay para la Navidad de 1997, y pasó varios días que le permitieron ver a toda su familia, visitar los restos de su madre y su abuela materna, y reencontrarse con viejos compañeros de armas, como por ejemplo la tupamara Jessie Macchi.

Cuenta que con ella, el 6 de enero de 1998, fueron al bar Los Yuyos y se tomaron una botella de espinillar. También relata que en España logró alcanzar un muy buen nivel de vida gracias a su habilidad en los trabajos de imprenta. También relata su compleja relación con sus hermanos y cómo procesó su familia esa sombra de traidor que lo siguió durante las últimas cuatro décadas.

“Gente que jamás quiso nada ni tenía intención de hacerlo, les retiró el saludo por ser hermano o hermana del traidor, pero la más jodida fue mi vieja. Para mi viejo que siempre tuvo una actitud comprensiva, incluso en los peores momentos, le fue más fácil”, cuenta Amodio en su libro.

SABER MÁS

Extractos del libro

LA TRAICIÓN Y LA CÁRCEL DEL PUEBLO

“Cuando Wassen es trasladado al Florida para las reuniones por la tregua pide para entrevistarse conmigo, a lo que el Comandante Carlos Legnani accede. Es en su presencia que Wassen me informa que él ya ha reconocido su responsabilidad en la caída de la cárcel y mi condición de cabeza de turco. Wassen se sintió moralmente obligado a actuar de esa forma, habida cuenta de nuestra militancia conjunta”.

EL CRIMEN DE ARTIGAS ÁLVAREZ

“Fracasadas las negociaciones el MLN-T cometerá uno de los errores mayúsculos que signaron esa etapa. Ejecutarán al coronel Artigas Álvarez, pero no porque dicho militar tuviera un papel destacado en la represión o se sindicara por sus posiciones golpistas: lo eligieron porque era una acción fácil de acometer”.

“FUIMOS LA EXCUSA DE LA DICTADURA”

“Es evidente que nos equivocamos. Yo, particularmente, me siento responsable de las muertes que se han producido y de haber contribuido a acelerar el proceso que desembocó en la dictadura. Pero no nos equivoquemos. No fuimos la causa, fuimos la excusa. La dictadura era inevitable, como lo fue en Chile y como lo fue en el resto de América Latina.”

LA CRÍTICA A FERNÁNDEZ HUIDOBRO

“El llamado Plan del ‘72, elaborado por (Eleuterio) Fernández Huidobro y en su momento muy aplaudido por (Jorge) Zabalza, aunque años después le confesó a su compañero Caillabet que estaba arrepentido de haberlo hecho. El Plan del 72 era un verdadero disparate, ya que no solo dejaba a un lado la realidad política y social del Uruguay, sino que desconocía la propia realidad interna del Movimiento de Liberación Nacional. Fernández Huidobro, uno de los artífices de la historia oficial no metió la pata por joven, la metió porque se masturbaba mentalmente”.

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