Clasificación de basura en Montevideo

Solo el 40% de los residuos que llegan a las plantas es reciclable

Las cuatro plantas instaladas en Montevideo tienen problemas de funcionamiento, evalúan cómo mejorarlas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hubo problemas en la información a la población sobre cómo clasificar. Foto: F. Ponzetto.

Cuando El País llegó a la planta de reciclaje ubicada en Camino Géminis (Bella Italia), una de las cuatro instaladas en Montevideo, los trabajadores no estaban pudiendo clasificar residuos porque el camión que había descargado contenía basura orgánica: comida, yerba, y distintos desechos que no pueden reciclarse. Eso es bastante común ya que solo se recupera el 40% de los residuos que llegan a las plantas, y a veces menos; el resto va al vertedero.

Las plantas, que cumplirán dos años en 2016, no están funcionando bien por varias razones: la falta de clasificación de residuos de la población en sus hogares, problemas en la información a la población sobre cómo hay que clasificar en los distintos barrios de la ciudad, el tamaño de las plantas, que son muy chicas para funcionar correctamente, y la falta de coordinación entre los organismos de las que dependen.

Las plantas fueron creadas en el marco de la ley de envases y dependen de la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), del Ministerio de Vivienda y de la Cámara de Industria. A veces, lo que ocurre es que en la planta Géminis no tienen alambre para atar los fardos con material reciclado y demoran en conseguirlo porque esas cuatro instituciones no se ponen de acuerdo en quién debe comprarlo, explicó Antonio Quaroni, coordinador operativo de los dos turnos.

A la planta Géminis llegan residuos del Municipio F, donde no hay contenedores en los que la población pueda tirar los residuos secos y orgánicos separados. Leticia Beledo, funcionaria de la Intendencia que acompañó a El País en la recorrida, dijo que la basura que llega a la planta de ese municipio es la que la población lleva a los recipientes dispuestos para residuos reciclables en supermercados y en algunos edificios del barrio. Esto ocurre en todos los barrios donde no existen los contenedores naranjas y verdes, aseguró.

Por su parte, algunos de los 35 clasificadores de la planta Géminis dudan que lo que llega sea de ese tipo de recipientes, ya que muchas veces los camiones han dejado bicicletas, animales muertos y material hospitalario, como jeringas.

Si bien la Intendencia permitió que El País ingresara a la planta Géminis, luego fue imposible contactar al director de Limpieza, Néstor Campal, para que contestara sobre algunas cuestiones, como por ejemplo de dónde provienen los residuos que llegan a las plantas.

Según consta en una planilla, Géminis también recibe residuos del circuito dos y tres del Municipio B (en los alrededores de la Intendencia de Montevideo), donde sí hay contenedores diferenciados para que los vecinos puedan clasificar.

El hecho de que a la planta llegue un camión con material que no se puede clasificar "atrasa el trabajo porque, como ahora, estamos tirando un camión que es todo mugre. Entonces se gasta en volquetas, hay que sacarla a mano, en vez de estar reciclando estamos tirando la basura porque nada sirve", afirma Richard Rodríguez, quien trabaja en la planta Géminis desde que se inauguró, el 29 de abril de 2014; antes era parte de una cooperativa de clasificadores que trabajaba en el vertedero municipal Felipe Cardoso.

Richard, que tiene 46 años y hace 20 que es clasificador, cuenta que a Géminis "llega por día un camión de la empresa Cap, que trae 5.000 o 6.000 kilos en la mañana y otro de tarde. Un camión de 5.000 a veces no se hace en un solo turno (hay dos turnos, uno de mañana y otro de tarde), se hacen 1.000 kilos por turno".

El trabajador contó que "al principio se recuperaba más porque había solo dos plantas y ahora hay que repartir entre cuatro. Estamos todas iguales".

Chicas.

Actualmente las plantas tienen una única zona de descarga, que es como un garaje, donde los camiones de la Cap o de la Intendencia vuelcan la basura para que los clasificadores la coloquen en una cinta transportadora y allí comiencen a seleccionarla.

Según Quaroni, la planta debería tener al menos dos zonas de descarga, lo mismo opina el clasificador Rodríguez. De esta manera los trabajadores podrían clasificar los residuos que llegaron primero, mientras otro camión puede volcar su contenido en otra zona de descarga.

Hoy, muchas veces, tienen que pedir a los camiones que no lleguen a la planta porque los clasificadores no terminaron con la basura de un camión cuando ya está llegando otro y no hay lugar de descarga. Los camiones rechazados van a otra planta o si no al vertedero, sin clasificar nada. Cuando llueve también ocurre que al mojarse los residuos no sirven para clasificar. Eso ocurrió el día de la visita. Entonces el camión ni siquiera entra a la planta. Esa mañana fue totalmente improductiva ya que un camión llegó solo con basura orgánica y el otro tenía residuos mojados.

"En el verano hay que tener más control sobre el material que hay en la zona de descarga porque si no se echa a perder muy rápidamente. Si se acumula, tiene que venir una pala de la Intendencia, levantar ese material y tirarlo; eso implica costos y toda una coordinación. Entonces tratamos que no se acumule más de tres días en la zona de descarga porque a veces hay 40°C ahí, y como la población sigue metiendo bastante material orgánico en los contenedores se pudre, hay gusanos, mal olor, no se puede trabajar en esas condiciones", dijo el coordinador de los dos turnos de Géminis.

"A veces descargan 4.000 kilos y la basura queda prensada atrás. Fueron diseñadas así, hasta que no se haga una ampliación no hay mucha suerte con eso", aseguró.

Desde hace un par de meses se están haciendo reuniones denominadas "El árbol de problemas y el árbol de soluciones" donde participan representantes de la Intendencia, de la Dinama, del Mides, de la Cámara de Industrias y las ONG, que son las que gestionan.

"Ahora estamos planteando los problemas para después ver las soluciones. Todas las ONG que participamos presentamos el problema de tamaño. Lo importante es que hay voluntad de hacerlo", aseguró Quaroni.

DESECHOS.

Proyecto de IMM prevé clasificar más basura.

La Intendencia de Montevideo tiene un proyecto de Centro Ambiental, que es más grande que las cuatro plantas de reciclaje que funcionan actualmente en la capital del país. En ese Centro prevén clasificar 200 toneladas por día de residuos, cuando actualmente se reciclan 15 toneladas, informó a El País Santiago Brum, director de Comunicaciones de la comuna.

Ese Centro Ambiental estaba previsto en el Fondo Capital original de la Intendencia, y es de los proyectos que se mantuvo en el acuerdo efectuado por el intendente Daniel Martínez y el excandidato de la Concertación Edgardo Novick.

"No está previsto que cierren las cuatro plantas actuales sino que funcionen como sistema", dijo Brum.

El proyecto prevé crear un Centro Ambiental y una planta de preclasificación en el vertedero Felipe Cardoso.

En el informe del Fondo Capital, la Intendencia explica que el proyecto incluye una planta de transferencia con compactación de residuos sólidos urbanos, planta de clasificación y centro de entrega de voluminosos (Punto Limpio) en zona oeste que mejora el funcionamiento del Sitio de Disposición Final de Residuos". Además, la comuna afirma que con el centro de entrega de voluminosos prevé mejorar el rendimiento de los equipos, atender más contenedores por circuito, disminuir las roturas de camiones que ocurren por el ingreso al vertedero hasta 4 veces por día.

Condiciones laborales y salario no conforman.

Si bien trabajan bajo techo y tienen cobertura médica y aportes jubilatorios, los clasificadores no están del todo contentos con el trabajo en las plantas, porque ganan menos que cuando eran independientes; cobran mensualmente ($ 10.300 es el sueldo mínimo) y no una vez a la semana como antes; no cobran buenos ingresos por porcentaje de venta de material reciclado ya que es poca la basura reciclable que llega a las plantas. Además están disconformes con tener que levantar el material que no es clasificable, que es la mayor parte.

"Se han ido 10 o 12 compañeros por el problema de la plata", dijo Richard Rodríguez, trabajador de Géminis.

La planta de reciclaje Durán, que abrió en octubre de 2014, estuvo cerrada por un tiempo porque los clasificadores reclamaron al Ministerio de Trabajo que debían levantar la basura podrida.

Pedro Arostegui, coordinador de Géminis en el turno de la mañana, dijo que si bien los clasificadores están acostumbrados a trabajar con los residuos porque antes lo hacían en las calles o en el vertedero, aseguró que no es lo mismo hacerlo al aire libre que encerrados en un galpón donde hay concentración de gases, olores y moscas. El día que El País visitó la planta los trabajadores ya habían sacado los residuos y, pese a eso, el olor era fuerte y el lugar estaba lleno de moscas. Había llovido y el piso estaba con agua.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados