Centros Educativos Comunitarios: métodos para un problema creciente

Al rescate de jóvenes que abandonan la enseñanza

No pienses que todo lo que haces está mal", escribió Evelyn. Tiene 13 años y vive en Maldonado Nuevo, un barrio con aire de cosa a medio hacer, sin terminar, muy propio de lo que crece a gran ritmo.

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En Maldonado ya hay dos centros educativos comunitarios. Foto: Ricardo Figueredo.

De mañana Evelyn va al liceo y de tarde al Centro Educativo Comunitario (CEC) de su barrio. ¿Qué es eso? Este año el Consejo de Educación Técnico Profesional-UTU creó seis Centros Educativos Comunitarios. Los CEC, una idea a prueba y en evaluación constante, son un proyecto dirigido a jóvenes de 12 a 16 años de edad que se han alejado del sistema educativo. Se pretende retenerlos o reincorporarlos al sistema público de enseñanza con métodos heterodoxos si es preciso, tratando de conciliar los gustos personales de los jóvenes, su participación e inclusión, con la evaluación académica.

Los Centros Educativos Comunitarios también son utilizados por adolescentes que no han abandonado Secundaria, cuyos padres prefieren llenarles las horas con actividades complementarias.

Cuatro CEC funcionan en Montevideo: en Casabó, Casavalle, La Teja y Bella Italia; y otros dos en Maldonado: Maldonado Nuevo y Lomas de San Martín.

Los locales fueron diseñados para recibir cada uno, en dos turnos, a alrededor de 250 jóvenes.

Los malos hábitos.

A fines de julio, cuando se iniciaron los cursos, Evelyn no quería concurrir al CEC porque "pensaba que era algo bobo" o "que iba a ser al pedo". Pero ahora, que descubrió el poder de la escritura, se siente casi una estrella.

"Si te caes, levántate, no te quedes ahí", propone Evelyn, a quien le gusta el helado de menta con chocolate. "El CEC está hecho para sacar a muchas personas de 12 a 16 años de la calle", dice. Y hay algo de eso.

Cynthia Abreu se gana la vida como niñera y empleada doméstica. Es la madre de Facundo, de 14 años, quien va al liceo de mañana y al Centro Educativo Comunitario por las tardes. Cynthia cree que su hijo Facundo es sensible, creativo y generoso pero teme que "agarre malos hábitos en la calle". En el CEC, sin embargo, aprende robótica y también escribe letras de rap.

Juan, de 17 años, es otro que descubrió que la escritura es un cauce ancho y largo. Algunos compañeros del CEC le dicen "el científico loco" porque le gusta leer y sabe de todo un poco. Había escrito cuentos cortos y ahora pretende redactar una novela, cuya estructura básica ya compuso.

Osvaldo, jubilado de Conaprole y padrastro de Juan, cree que el Centro Educativo Comunitario "es un lugar más de aprendizaje social, que lo saca del encierro en casa en torno a la computadora y el televisor".

La plata se gasta.

Ana Laura Lissardy, periodista y escritora que se instaló el año pasado en Punta del Este, es docente de Lengua. Su materia huele a gramática y cosas aburridas, por lo que al principio no le fue fácil. "Tienen cosas para decir, opiniones, puntos de vista, una mirada de sus mundos, historias que contar", resume Lissardy. "El trabajo que hicimos los docentes fue intentar que vieran que la puerta que creían cerrada estaba abierta, y que podían entrar, acomodarse y escribir. El resto lo hicieron ellos".

Brayan, que tiene 14 años y utiliza el seudónimo Maxi, es otro que descubrió el poder de la escritura. "Mi tía Nelly es de Nacional desde cuando ella tenía conocimiento y yo soy de Peñarol hasta la muerte", escribió. "Esto me hace pensar que por el fútbol o la política o religión no nos podemos pelear". Maxi también cree que "la plata se gasta y la amistad sincera dura toda la vida".

Ya se sabe que es difícil enseñar Lengua, Matemática o Filosofía. Pero "áreas como Informática, Robótica y Audiovisual son muy atractivas para ellos", cuenta Mario Álvarez, un joven profesor de Educación Física que es el coordinador del CEC de Maldonado Nuevo. "La clave, al principio, fue la motivación, y trabajar según sus intereses". Los cursos empezaron el 28 de julio y terminaron el 12 de diciembre, en una reunión de alumnos, padres y docentes.

Así cualquiera aprende.

Robótica es una materia estrella. "Vincula la electricidad con la electrónica, la destreza motriz", dice Verónica Laurente, docente del turno de la tarde. "Los aparatos que sustituyen la labor humana son robots; un simple lavarropas es un robot".

Es fácil aprender tecnologías a través del juego, y más aun si se cuenta con estupendos kits alemanes Fischertechnik. Con ellos arman máquinas "inteligentes" que semejan tractores, cosechadoras, torres eólicas o marcianos indescriptibles.

Verónica Laurente, la profesora de Robótica, viaja todos los días entre Peñarol, Montevideo, y Maldonado Nuevo: ocho horas por jornada encima de seis ómnibus. No es el único caso. Otro docente viaja todos los días desde La Teja. Guillermo Alpino, quien estudió en Bellas Artes y es docente de Audiovisual, vive en una cabaña de madera en Neptunia, lo que ya es mucho más cerca: un viaje de 200 kilómetros por día, ida y vuelta.

Los CEC son "una experiencia incipiente", dice Guillermo Alpino. "Muchos chicos se desinteresan si se insiste con conceptos abstractos, poco prácticos. También hay mucho choque entre la educación tradicional y una concepción más comunitaria".

Con ciertos jóvenes mejor apelar a la creatividad antes que a la repetición constante para aprender algo que no los conduce a parte alguna.

Las películas de allá.

Los CEC son una nueva oportunidad para muchachos que están fuera del sistema. Nico, por ejemplo, tiene 15 años y solo hizo Enseñanza Primaria. Luego no estudió más nada. Ahora recuperó el entusiasmo con Audiovisual. Le gusta el cine, sobre todo "las películas de allá, de Estados Unidos".

No es posible estimar aún cuántos volverán a la enseñanza media. Será cuestión de esperar, ver y evaluar el resultado del proyecto. Más bien, según lo que dicen padres o alumnos, algunos antiguos desertores se anotarán en UTU y eso ya es bueno.

Maldonado Nuevo es como un adolescente que creció más rápido que sus pantalones. El edificio del Centro Educativo Comunitario es completamente nuevo. Tiene una belleza funcional y sencilla y está más limpio de lo que suelen estar los liceos públicos. Representa una nueva forma de adquirir conocimientos: soluciones no convencionales para problemas de difícil solución. Solo el 28% de los jóvenes uruguayos de entre 18 y 20 años completa los doce años de educación formal. Es, por lejos, el índice más bajo de la región. De hecho, muchos creen que Uruguay universalizó la enseñanza secundaria pero conservó programas y métodos pensados para una élite, que están muy lejos de agradar al común de los adolescentes.

No le tengas miedo.

Los jóvenes creen que los CEC son más "divertidos" que el liceo. Hay menos materias, tratan sobre cuestiones "terrenales" y se evalúa de otra forma. De hecho, el "aburrimiento" o la falta de interés es la principal causa de deserción de jóvenes de la enseñanza Secundaria, según el reciente informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

En los CEC los grupos se dividen por intereses, más que por edades. Los temas son muy concretos y los grupos pasan rápido a la acción directa. "Si construyes algo y está mal, desármalo y vuelve a hacerlo cuantas veces sea necesario", aconseja Evelyn, la chica de 13 años de Maldonado Nuevo que descubrió el poder de la escritura. "En fin: todo lo que te quería decir es que no le tengas miedo a la vida". Se sabe que la fuerza más poderosa es la esperanza.

Maldonado, el territorio más vital

En el último medio siglo, cuando la población de Uruguay creció 25%, el número de habitantes del departamento de Maldonado aumentó 164%.

El turismo ha hecho de Maldonado un departamento joven y vital en el contexto de un país enmohecido. Recibe inmigrantes del interior, que buscan trabajo, y del exterior, personas ricas que desean una vida de mayor calidad. Pero la migración también multiplica problemas: desde el narcotráfico a la prostitución, pasando por la precariedad. Más de 10.000 personas viven en asentamientos —"cantegriles" o "villas miseria". En La Capuera, cerca de la laguna del Sauce, viven unas 4.000 personas; el Pueblo Presidente Kennedy, al norte de Punta del Este, alberga unas 2.000 personas; El Placer, sobre el arroyo Maldonado, tiene unos 700 pobladores; Los Eucaliptus, otros 1.000; y el Mario Benedetti, en Cerro Pelado, unos 300 habitantes.

Un mundo al revés

En los Centros Educativos Comunitarios (CEC) se trabaja en tres áreas madre: Audiovisual (cortometraje documental o de ficción), Informática (creación y programación de videojuegos, blogs y páginas web) y Robótica. Parten desde los asuntos que preocupan a los jóvenes y su comunidad. En forma paralela se trabaja Matemática, Lengua, Filosofía para adolescentes y Educación Física como "materias soporte" de los contenidos y como punto de partida de los problemas que surjan en el desarrollo de los proyectos.

El 80% de los alumnos que abandona Secundaria es por falta de interés. Pedro Ravela, director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), sostuvo que "hay que hacer los programas más pensados no en las materias sino en lo que el estudiante necesita aprender".

"No nos vamos a pelear por un partido de fútbol"

Los docentes de los Centros Educativos Comunitarios prueban enseñar "al revés": observan las demandas de los jóvenes y procuran encauzarlas por vías concretas y materias seductoras.

Algunos padres que envían sus hijos al CEC pretenden sacarlos "de la calle" o "de la computadora y el televisor".

Los adolescentes aprenden a tolerar diferencias y frustraciones mediante el cine, la escritura, la discusión, la robótica o el deporte. "Aunque a nosotros nos guste un cuadro, no podemos pelearnos con gente del otro, porque todos somos seres humanos y no nos vamos a pelear por un partido de fútbol. Porque, mientras nosotros nos peleamos, los futbolistas están comiendo un asado todos juntos", escribió Brayan, quien tiene 14 años, y firma "Maxi".

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