Quieren crear un santuario de las familias

Renacer, la casa de la esperanza en el Prado

Un proyecto que nació con ayuda del papa Juan Pablo II y cumplió dos décadas atendiendo a adictos.

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El padre Larrique en la misa del viernes en conmemoración de los 20 años de vida.

Es una casa en el Prado a la que la gente acude a pedir ayuda ante situaciones dramáticas. A veces son padres desesperados al comprobar que un hijo ha caído en la droga y no saben qué hacer. Otras, son los propios adictos que, rendidos por cualquier sustancia o el alcohol, llegan buscando algo que les permita abandonar el infierno en el que viven. Hablamos del proyecto Renacer que dirige el sacerdote carmelita Gustavo Larrique.

Larrique, un cura de sonrisa cálida y mirada transparente, lleva casi un cuarto de siglo trabajando con personas y familias que padecen el drama de las adicciones. Con 53 años de edad, aquilata una experiencia de un cuarto de siglo ayudando a personas que han llegado a perder la dignidad y la esperanza. El viernes pasado Renacer cumplió 20 años y lo celebró con una misa que se prolongó, luego, en una reunión en la que todos celebraron la vida.

Un poco de historia.

En 1989, en Asunción del Paraguay, un matrimonio que concurría a un curso bíblico en el convento de los Padres Carmelitas, pidió ayuda al seminarista Gustavo Larrique, al enterarse de la adicción a la marihuana de su hija. Larrique comenzó un acompañamiento a la joven y a sus compañeros de consumo en el jardín del convento. El objetivo era brindarles un espacio de escucha, de propuesta de cambio y generar un vínculo de confianza. En diciembre del año 1991, Larrique regresó a Montevideo para ser ordenado sacerdote. Inmediatamente acudieron al convento de los Padres Carmelitas del Prado varias familias, solicitando ayuda ante la evidencia de consumo de sus hijos. Casi todos mencionaban la Barra de Valizas como lugar de encuentro.

Cuenta el padre Larrique que le pidió a Dios una señal: si era su voluntad que trabajara ahora en Uruguay en el problema de las adicciones, él quería conocer a uno de los 180 pobladores estables de Valizas, pero conocerlo sin moverse de Montevideo. A la semana, en la puerta del convento del Prado, dos muchachos que vivían en Valizas se encontraron con el padre Gustavo. ¿Qué hacían allí? Habían vivido una dolorosa experiencia por temas de consumo de sustancias, y desde entonces pedían a Dios que les pusiera un sacerdote en su camino para que los ayudara. ¿Encuentro providencial o cruce de oraciones?

Una pareja de novios, Diego y Valentina, acompañaron a Larrique a la Barra de Valizas, a pasar un fin de semana. Allí, en un rancho frente al mar, comenzó a tejerse una historia de convivencia sana y hábitos saludables. Se empezó también a construir una capilla con aportes que surgían espontáneamente en Montevideo. No hacían falta más señales.

Desde la Presidencia de la República, invitaron al padre Gustavo a que contara qué es lo que estaba sucediendo en Valizas. Luego el entonces Arzobispo de Montevideo, monseñor. José Gottardi, le sugirió que formara un equipo de trabajo y creara una institución. Nació la Asociación Civil sin fines de lucro "Proyecto Renacer".

Asimismo, Monseñor Raúl Scarrone, obispo de Florida, puso a disposición su diócesis para que el Proyecto Renacer pudiera realizar sus actividades allí. Simultáneamente, el trabajo en Montevideo se desarrollaba en lugares prestados.

Ayuda de un papa.

A través de Scarrone, Larrique le escribió una carta al papa Juan Pablo II. Le pidió la donación de obras de arte para realizar una subasta. El Papa envió un cheque como primer aporte. Luego Laetitia dArenberg y Nina von Maltzhan aportaron el resto. Renacer pudo entonces adquirir su actual sede de la calle Dufort y Álvarez 3391.

Hoy Renacer atiende a personas, sin importar la edad. Además, trabaja con las familias y los referentes afectivos sanos. Cuenta con un equipo integrado por sacerdotes, educadores, terapeutas, médicos psiquiatras y una asistente social. También con un grupo de voluntarios.

Durante años, su principal sostén económico, provenía del INAU. Desde 2011, el INAU cortó su aporte. Actualmente, se mantiene con una contribución de la Comisión de Hacienda del Parlamento y de algunos socios colaboradores, y con aportes personales o de las familias.

El padre Larrique nunca pierde su sonrisa y expresa a El País que "en estos veinte años vividos y convividos, cada historia encierra una experiencia similiar y a la vez única, y siempre misteriosa. Vidas que se acercan heridas, sin esperanza, con mucha oscuridad y dolor, con miedos e inseguridades, con vínculos que se han enfermado, pero con el deseo de encontrar el camino, con el deseo no consciente de renacer".

Admite que no todo han sido éxitos. "Pero sí siempre se han llevado y dejado algo positivo, una semilla de vida, que solo Dios sabe cuándo y cómo germinará".

Hoy acuden a Renacer personas de distintas edades, desde 14 hasta más de 60 años.

Los ingresos económicos permiten atender actualmente a 21 familias (70 personas). La lista de espera es larga.

Objetivo.

La meta de Renacer para 2016 es conseguir financiación para atender a más personas mediante convenios estatales o privados, y la creación de un Santuario de las Familias en el fondo de su sede. para aportar más luz y fuerza espiritual en este oscuro infierno de la drogadicción.

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