PARADORES

Relax con los pies en la arena

Locales gastronómicos de las playas montevideanas buscan cautivar turistas con pescas del día y tragos.

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Los locales van por turistas que buscan propuestas diferentes. Foto: F. Ponzetto

Dos amigos comen una hamburguesa y toman un refresco. Una pareja de unos 30 años toma un helado con su hija. Un hombre de unos 50 pide una cerveza de litro mientras fuma un cigarro. Y otros llegan para comer un chivito. Así funciona uno de los paradores de la rambla de Montevideo donde turistas extranjeros y capitalinos buscan una experiencia diferente frente al mar.

Thelma Bar, sobre Bulevar España, trabaja a buen ritmo al mediodía. En esta segunda temporada en la playa Pocitos, un miércoles a las 12:15 del mediodía, de las 12 mesas disponibles hay 10 que están ocupadas. "Hay días que llegamos a tener listas de espera", comentó Johanna De Souza, una encargada del lugar, mientras termina de preparar una caipirosca. Llegan a tener en un día hasta 300 personas.

Al ser una de las playas más concurridas según el Ministerio de Turismo, muchas personas deciden comer en el lugar para aprovechar los días soleados. Las comidas oscilan entre 270 pesos y 850, siendo las hamburguesas clásicas lo que más se pide. En bebidas arrasan las limonadas con albahaca y menta; aunque el sabor icónico del lugar, dicen sus encargados, son los milkshakes: un batido a base de leche que suele llevar frutas.

"El rango etario es enorme: vienen desde familias hasta jóvenes. Algunos a tomar una cerveza y otros a tomar un café", señala César, un mozo de lentes y bermuda de baño, que presentó al parador como una atracción más de "la Pocitos".

A pocos metros de este local —y pegado al improvisado estadio Arenas del Plata—está el parador Los Delfines, cuya especialidad son las miniaturas de pescado. "Bifes de merluza acompañados con papas fritas" es otro de los platos que más se pide, dijo el cocinero Fabián. "Con 430 pesos es un plato bien servido", agregó.

En los mejores días de trabajo pueden llegar a hacer hasta 250 cubiertos por día, contó Juan, uno de sus encargados.

Es habitual, dijeron sus dueños, que al caer la tarde caigan muchos turistas a comer gramajo. "Otra especialidad de la casa", acotó Fabián. Y desde este año, imitando los servicios de las playas brasileñas, sumaron una barra de bebidas que ofrece todo tipo de tragos y licuados.

Más hacia el este.

Oasis, ubicado sobre la playa del Buceo, inauguró la temporada hace un par de semanas. Y, si bien tienen un menú a la carta, lo que más fuerte funciona es "el mostrador". Personas que bajan a la playa compran "de paso" cervezas, sándwiches y licuados .

"En los últimos días empezó a crecer el restorán", aseguró Pablo San Martín, su encargado, quien asegura tener "precios accesibles, pero no de almacén". Las pizzetas, las empanadas y la "pesca del día" es lo más pedido por comensales que llegan de todo el mundo. "Hemos tenido hasta de Inglaterra", dijo.

En Malvín está Salmuera, el único que abre todo el año y, según su dueño, los clientes suelen reconocerlo más como restorán que como parador.

"Quizás es más cuidado que el resto", comentó Federico García, de 32 años, quien invirtió hace ocho años en este local "para transformar la rambla".

Al ingresar en este parador, dos mozas uniformadas reciben al turista. Cubertería, flores, servilletas, manteles y hasta velas muestran un contraste con el resto de los paradores de la ciudad.

Desde este local cualquier turista puede tener una vista panorámica de la rambla montevideana. "Es lo que más valoran cuando vienen los argentinos", aseguró García.

Son los que más llegan a este local. Sobre todo a primeras horas de la mañana ya que un Buquebus aparca en el puerto de la capital con cientos de turistas. En esta época del año, muchos de ellos pasan unas horas en Montevideo antes de seguir rumbo a Punta del Este. Y algunos eligen a estos paradores para almorzar. "También pasa al revés: los que vienen del este y vuelven a Buenos Aires deciden comer acá", comentó García.

Los dueños de los locales coinciden en que el turista extranjero aparece más a lo largo del día, mientras que el uruguayo lo suele hacer en las noches.

Servicio en la arena.

"¿Sombrilla tienen?", pregunta una mujer de unos 60 años a los encargados de Thelma, acompañada de su nieta. En este local ofrecen sombrillas y sillas para playa a 50 pesos para usarlas todo el día.

Los clientes también pueden pedir bebidas o tragos, ubicarse en la playa y un mozo del local se lo traslade.

En Salmuera, cuando sus dueños ganaron la licitación hace ocho años, se les impuso como requisito dar un servicio de playa. Por tal motivo, cada verano instalan un quiosco para que los veraneantes puedan comprar galletas, yerba, agua. "Un servicio para comer algo a la tarde", dijo García.

Tarjeta sí, tarjeta no

"No se aceptan tarjetas. Solo efectivo", señala un cartel en el ingreso al parador Oasis. Esta misma situación se repite en Thelma Bar, el bar ubicado sobre la playa Pocitos. Allí señalan que sí aceptan moneda extranjera.

En Salmuera sí aceptan. Su dueño admitió que en los primeros tiempos de funcionamiento no lo permitían, pero empezaron a aceptar al poco tiempo. "Les facilita mucho a los extranjeros", admitió García.

Hotel Hyatt quiere un parador en la playa

El Hotel Hyatt pidió al Municipio CH la posibilidad de colocar una especie de casa de playa que ofrezca alquiler de sillas, reposeras y sombrillas para ir a la playa, según informó su alcalde, Andrés Abt. Como el municipio no tiene competencias para tomar una resolución de este tipo, el tema fue trasladado a la división de Espacios Públicos de la Intendencia de Montevideo, la cual aún no ha tomado una resolución.

Al mismo tiempo, muchos ciudadanos le han planteado al municipio la posibilidad de colocar un parador en la zona de Punta Brava.

"Incentivamos a los privados y las propuestas las pasamos a Espacios Públicos que son los que pueden dar el aval", comentó Abt.

Asimismo, han mantenido reuniones con el Ministerio del Interior con el fin de coordinar tareas de seguridad en la rambla.

Un debate sobre qué hacer los días de lluvia

Thelma Bar y Los Delfines cuentan con toldos y sillas de plástico en un lugar abierto para el público.

"Acá se siente el viento", comentó Fabián, el cocinero de Los Delfines. Y para ellos es perder un jornal. En los últimos días han cerrado varias veces por el tema de la lluvia.

"Nosotros cerramos porque cuando hay lluvia no hay nadie en la playa", agregó César, mozo de Thelma Bar. Salmuera, si bien tiene un deck exterior, es más cerrado y permite que los clientes queden resguardados en caso de que haya mal tiempo. No obstante, reivindica abrir todo el año porque quiere transformar en que los montevideanos utilizan la rambla a lo largo del año. ""Si no generamos que la rambla tenga una infraestructura para que la gente la venga a aprovechar obviamente nunca se van a acostumbrar. Si está todo cerrado, lo empiezan a vandalizar", apuntó.

Al mismo tiempo, recordó que hace un par de días hubo una fuerte tormenta que, según cree, es "otro motivo de atracción para la gente". La gente viene a verla, les gusta. Es otro entorno diferente", manifestó.

Recordó que en los primeros cinco años tuvo que "remarla" para que este lugar le fuera redituable y que su intención fue cambiar el concepto de que "un parador solo vendiera panchos y papas fritas". "Hoy te puedo asegurar que el local funciona y funciona bien", remarcó.

Esta forma de concebir los paradores, agregó García, la entienden más los turistas extranjeros que los uruguayos.

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