La Policía Antidrogas cree que la red de narcotraficantes descubierta en la Operación Monroe pudo haber llegado a mover importantes cantidades de cocaína y dinero. Por lo pronto, luego de la captura de los principales implicados, se libró una orden de captura a nivel nacional de otro individuo cuya identidad es mantenida en reserva. Los investigadores pidieron análisis de cuentas bancarias y propiedades de los indagados a efectos de determinar el verdadero volumen de las operaciones ilegales.
Una de las claves del caso está en la casa de Marylin Beatriz Santos (36), la mujer ahora procesada, que aguardaba la llegada de otras dos mujeres que debían entregarle la suma de 31.500 euros, en pago por un cargamento de droga. Esa finca ubicada en Solymar había sido adquirida por Santos en febrero pasado por 90.000 euros. La casa pertenecía hasta entonces a José Luis Suárez, actualmente en prisión y detenido en la sonada Operación Chimed (Campanita), realizada en forma coordinada con la DEA estadounidense. De todas formas, según fuentes de la investigación, no se ha probado un vínculo entre Suárez y esta red de traficantes.
Más allá de estas conexiones, la atención de los investigadores antidrogas se centró en las importantes sumas manejadas por la organización delictiva.
La Operación Monroe se originó en indicios recabados por la Brigada Nacional Antidrogas que apuntaban principalmente a la figura de Marylin Santos, una mujer que ya poseía antecedentes penales por delitos de hurto y estafa. La detención previa de "mulas" que llevaban droga con destino a España e Italia, principalmente, puso en la pista a los investigadores. El pasado 22 de septiembre los efectivos policiales instalaron una discreta vigilancia en el Aeropuerto de Carrasco, donde se realizaron las primeras detenciones, que completaron cinco personas. Queda un requerido de momento.