FOTOGALERÍA

Punta Negra colonizada por "okupas"

Intendencia investiga a funcionarios y políticos.

Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo
Colonia: en bosques y predios costeros surgieron construcciones precarias. Foto: R. Figueredo

Desde la falda del Cerro San Antonio hasta Punta Negra, cientos de predios han sido ocupados por intrusos. El tradicional remanso frente a la costa de Maldonado se ha vuelto un sitio inseguro, donde proliferan los robos —varias casas fueron desvalijadas— y reina la inquietud entre los residentes más antiguos del balneario.

Las denuncias ante la Justicia Penal y la Intendencia de Maldonado se multiplican. Una de ellas, que lleva la firma de 35 residentes del balneario, aporta datos de 28 padrones de San Francisco y Punta Negra que han sido ocupados. Pero hasta el momento, la única amenaza que se cierne sobre esas viviendas ilegales es el embate del viento marino.

El propio intendente de Maldonado, Enrique Antía, salió a buscar la pista de los usurpadores de terrenos en Punta Negra, Punta Colorada, Punta Fría y San Francisco. También apuntó a sitios más alejados del foco, como Playa Hermosa.

Cientos de terrenos han sido invadidos y cercados. En el interior, entre vastos espacios arbolados, se han levantado construcciones precarias, con troncos, maderas y todo aquello que pueda servir de cobijo. Son predios que están entre los más caros de la costa, bajo la jurisdicción del Municipio de Piriápolis. Algunos podrían costar hasta US$ 100.000, según inmobiliarias de la zona.

A pocos metros de viviendas construidas hace casi un siglo se puede encontrar ranchos de chapa y cartón, contenedores sobre pilotes, y construcciones en barro y paja.

"Fuimos hasta el lugar y pudimos ver que cerraban el predio con malla soldada y palos curados. Ponían un cartel pintado a mano, casi siempre con la misma letra, y un número de teléfono", contó Antía a El País. El jefe comunal resolvió iniciar una investigación administrativa que todavía no ha concluido.

La clave está en la "prescripción adquisitiva treintenaria", un recurso legal por el que una persona puede hacerse de un bien que no le pertenece. Para ello debe conocer si la propiedad, en este caso un terreno en la costa, registra atrasos en el pago de la Contribución Inmobiliaria.

Según la investigación de la Intendencia, la prescripción de unos 1.000 padrones fue gestionada en el pequeño Municipio de Aiguá, una localidad de 2.500 habitantes y alejada de la costa.

En enero el jefe comunal resolvió quitar a las juntas locales la posibilidad de tramitar regularizaciones y acuerdos con particulares. "Vimos que había organizaciones funcionando en el lugar. Ofrecían los terrenos y después se presentaban a pedir la prescripción. Teníamos alguna versión de que la información salía desde dentro de la Intendencia y en particular de Piriápolis. Toda esa zona era un feudo", dijo Antía.

Antía confirmó que se está desarrollando una investigación interna que involucra a funcionarios y que "seguramente va a terminar en una denuncia penal". La comuna también está evaluando el accionar de gestores privados.

Antía pretende que se aplique la Ley 18.116 de usurpación, que sanciona el delito y considera como "circunstancia agravante" que se cometa en inmuebles ubicados en zonas balnearias. "Para Maldonado sería algo fundamental porque nos defendería de una avalancha de ocupaciones ilegales que se viene dando en los últimos años. Tenemos que parar la invasión", dijo.

Responsables.

Fuentes de la investigación municipal y de los vecinos apuntaron como presunto impulsor de esa invasión a un ex legislador oficialista, con vínculos con el Municipio de Piriápolis. Según estas versiones, el legislador perdió su banca y se dedicó a colaborar con personas que vienen usurpando predios en distintos balnearios, en particular en la zona de Punta Negra.

La Intendencia también está investigando a una figura con mucha ascendencia en el anterior gobierno nacional que tiene intereses en balnearios como San Francisco y el entorno de Punta Fría.

Magela Galli es propietaria de un vivero ubicado en Punta Negra. Se trata de un emprendimiento modélico que cuenta con la primera certificación de producción orgánica del país. Está rodeada de "okupas".

Hace 11 años se instaló en la zona. Estuvo cuatro años sin el servicio de energía eléctrica. Sin embargo, los últimos "okupas" que se instalaron están conectados a la red de UTE.

A medida que avanzó el proceso de ocupación de tierras aumentaron los delitos en los balnearios. Magela se defiende con seis grandes perros y de todos modos, le roban.

"Algunas casas han sido saqueadas. Tenemos un grupo de Whatsapp entre los vecinos. Todos los días vemos gente rara. Cuando pasa eso algunos levantan las persianas y prenden las luces, otros salen y disparan unos tiros al aire", señaló.

En enero se presentó ante el intendente Antía para denunciar la situación. Detrás de ella, dentro del edificio municipal, había un matrimonio alemán con el mismo problema. Después se produjeron una serie de robos por lo que se amplió la demanda. Se unieron a otros vecinos de la zona y presentaron otras cuatro denuncias.

No tuvieron suerte, nunca apareció un policía o fiscal a investigar el caso, según dijo. Por eso, siguieron juntando firmas de afectados y van a hacer dos nuevas denuncias.

"Hasta hace un año en la Intendencia y el Municipio de Piriápolis les decían qué terreno ocupar. Antía no lo sabía. Ahora se frenó todo. Esto comenzó con el primer gobierno del Frente Amplio. Llegaron tres okupas y uno puso un restaurante", contó Galli a El País. Un día la comerciante recibió a una escribana que llegó a preguntar si alguien necesitaba legalizar los terrenos. "La saqué cortita, yo tengo títulos de todos mis terrenos", señaló.

Denuncias.

El texto de una de las denuncias, a la que accedió El País, destaca que las construcciones realizadas en los terrenos usurpados en los balnearios son "peligrosas" y están "tugurizando" los balnearios, generando un "daño a los legítimos dueños" de los terrenos.

Se define a las ocupaciones como "vandálicas" por su número y características. Destacan que se ha visto afectada la "tranquilidad, decencia y convivencia armónica", afectando el valor de las propiedades.

Otra denuncia destaca que se constató que en comercios del balneario Punta Negra circulan "afiches que promueven e incitan el uso de drogas (cocaína, ketamina, LSD, etc)".

El 30 de marzo pasado, 77 vecinos históricos se presentaron ante la Intendencia para apoyar las acciones emprendidas por el intendente Antía y reclamar el cumplimiento de la normativa de edificaciones.

"Van, clavan cuatro palos y se hacen propietarios".

"Un día llegan, clavan cuatro palos, van al Municipio de Piriápolis, firman un convenio para pagar la deuda de Contribución Inmobiliaria, y ya son dueños. Después van a la UTE y les ponen la luz. Nunca más los van a sacar". Este es el testimonio de un residente de Punta Negra que prefirió no ser identificado por "razones de seguridad". Cree que si lo identifican, su familia, que vive todo el año en la zona, podría tener problemas con los nuevos vecinos.

El informante confirmó a El País que los "okupas" también cuentan con el servicio de agua potable como el resto de las viviendas de la zona. "Muchos de los propietarios dependen de los alquileres que obtienen durante la temporada estival. Creo que si esto sigue van a perder lo poco que tienen", subrayó un vecino de la zona del balneario San Francisco.

Los hippies prefieren la zona costera.

En una rápida recorrida por Punta Negra, Punta Colorada, San Francisco y Punta Fría se puede observar sectores que parecen una pequeña colonia hippie. Por lo general, las viviendas son ocupadas por gente joven que se levanta tarde y se mueve en moto o bicicleta, según la descripción de los vecinos.

Hay "barrios" similares a otros que se han levantado en la zona norte de Marindia, Canelones, o en algunos balnearios de la costa de Rocha.

De un lado y otro del camino se puede ver residencias de verano junto a ranchos de chapa y cartón, contenedores sobre pilotes, construcciones en barro y paja y casas levantadas con otros métodos.

Estas colonias tienen una característica que las ponen en pie de igualdad: la tierra es ajena y debe al fisco, o su control se encuentra en medio de un litigio judicial. En lo que hace al desarrollo comunitario en todas hay espacios comunes para el desarrollo de diversas disciplinas artísticas, culturales y técnicas de construcción alternativas.

Al igual que en Marindia, los vecinos de Punta Negra, Punta Colorada, San Francisco y Punta Fría denunciaron que desde que comenzó el proceso de ocupación en los cuatro balnearios, la zona pasó de ser un paraíso a convertirse en "tierra de nadie" por los constantes robos de que son víctimas. Faltaron caballos, vehículos pequeños, materiales de construcción y otros efectos.

Por otro lado, los denunciantes reportaron a la Policía que se han talado árboles añejos de manera indiscriminada, poniendo en riesgo a los vecinos y violando la normativa municipal y nacional sobre edificaciones.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)