CONSEJO DE SALARIOS

Puja salarial empieza con posiciones muy contrapuestas

Lineamientos se conocen el martes; Economía descarta indexar sueldos.

Las empresas no quieren aumentos en términos reales. Foto: A. Colmegna
Las empresas no quieren aumentos en términos reales. Foto: A. Colmegna

En un contexto que algunos expertos ven como de crecimiento económico sin creación de empleo, se avecina una enorme ronda de conversaciones salariales (realizadas en 203 grupos) que, a juzgar por las posturas iniciales de las partes, puede llegar a ser complicada. El gobierno anunciará el martes próximo los lineamientos tras recabar impresiones de sindicatos y cámaras empresariales. Pero ya el presidente del BCU, Mario Bergara, dejó claro que se sugerirán aumentos nominales, no indexados, que, a su juicio, no fueron obstáculo para que en la anterior ronda subiesen los salarios reales de la mayoría de los sectores.

"En la ronda anterior recuerdo que se criticaron las pautas porque se decía que con la nominalización de la negociación salarial y una inflación de 10% no había forma que el salario real creciera. La vida demostró que eso no fue así y la ronda fue exitosa, porque el salario nominal creció. Creo entonces que ese proceso ha legitimado una forma de negociación en base a acuerdos nominales y no volver a elementos de indexación", señaló el ministro de Economía. El Pit-Cnt quiere indexar.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, prefirió no dar pistas sobre cuál será la fórmula a adoptar y se limitó a destacar que en todas las rondas previas, más allá de la metodología empleada, hubo crecimiento del salario real. "Hay que ver el resultado final que ha sido positivo en la seis rondas, con 58% de crecimiento promedio del salario real en trece años. Es un buen dato, aunque se hayan usado distintos instrumentos como puede ser la inflación pasada, la inflación futura, "medio y medio", ajustes nominales con correctivos... Veremos en este aspecto qué instrumentos se utilizan para seguir teniendo empleo y mejoras en los ingresos", dijo Murro ayer, tras la primera reunión del Consejo Superior tripartito que supuso el puntapié inicial de las tratativas. "En estos 13 años de gobierno se ha multiplicado el Salario Mínimo Nacional en término reales casi que por 4, por 3,7 exactamente. Comparativamente es de los salarios mínimos que más ha crecido en América Latina", subrayó. Ello ocurrió sin que creciese la informalidad.

Cinco cámaras empresariales dieron una visión bien distinta. Las cámaras de Industria, Comercio, Alimentación, Transporte y de la Construcción, entregaron por escrito sus opiniones cuyo denominador común, dijo a El País una fuente del sector empresarial, es que "luego de seis rondas donde se priorizó el salario, se debe priorizar el empleo ya que está agotado el margen para más aumentos reales". La fuente dijo que el propio power-point que presentó el ministro Murro a los actores sociales ayer evidenciaba un deterioro del mercado laboral desde 2015. En diciembre pasado el desempleo fue del 6,9%. Se calcula que entre 2014 y diciembre de 2017 se perdieron unos 37.000 empleos. En la industria la ocupación cayó 15% en los últimos tres años.

Las fuentes empresariales señalaron que las cartas de las gremiales también planteaban que la negociación no se extienda más allá de 60 días (para evitar que el pago de retroactividades cuando se firmen los convenios sea muy engorroso) y que la base de discusión sea que los acuerdos deben ser a dos años. Agregaron que "la complicación ha ido in crescendo y en la última ronda hubo menos acuerdos tripartitos, más con votación y más bipartitos", lo que muestra "una tendencia clara de que es muy difícil ceñirse a los lineamientos".

Más salario.

El Pit-Cnt se acerca a esta ronda con un enfoque bien distinto: entiende que si la economía sigue creciendo, también deben hacerlo los salarios y que la evolución del mercado de trabajo no es particularmente preocupante, una postura similar a la que ya mantuvo en 2015. Milton Castellano, director del instituto Cuesta Duarte de la central sindical y que llevó la voz cantante ayer de la delegación de los trabajadores, explicó a El País que "se está por arriba de la media histórica en cuanto a niveles de empleos" y que "no tengo más desempleo". Si no hubiese crecimiento salarial con un Producto Interno Bruto en expansión supondría "una redistribución negativa", opinó. La central ratificó que pretende un salario mínimo de $ 16.500 a partir del 1 de enero de 2019 (actualmente está en $ 13.430) e incrementos diferenciales y superiores para los por lo menos 200.000 trabajadores que cobran "en la mano" $ 20.000 o menos (fundamentalmente de los sectores rural, doméstico, comercio y servicios, aproximadamente el 14% de los asalariados). Castellano dijo que para la central los únicos sectores donde se han dado pérdidas de empleos relevantes son el sector agropecuario y la construcción, aunque no descartó que se pueda dar consideración específica a algún rubro que tenga problemas concretos de empleo. Para Castellano, la evolución reciente de los salarios en Uruguay demuestra que el aumento de los sueldos en términos reales no tiene por qué afectar negativamente el nivel de empleo.

El MTSS y el empleo.

La evaluación que el Ministerio de Trabajo presentó a los agentes sociales de la anterior ronda reconoce los problemas de empleo pero les resta dramatismo.

"A pesar de la mejora de un conjunto de indicadores económicos, en particular la recuperación del crecimiento de la economía y la baja de la inflación, el mercado laboral se ha deteriorado en relación a la situación existente en la ronda salarial de 2015 (si bien presenta buenos niveles en términos históricos). La tasa de empleo cayó y la de desempleo aumentó, en particular entre los trabajadores menos calificados. No obstante, existen señales que apuntan a que la caída de la tasa de empleo se estaría moderando", señala el documento.

"Los puestos cotizantes al Banco de Previsión Social se encuentran en los niveles más altos de la historia: pasaron de menos de un millón antes de 2005 a casi un millón y medio en 2017. Sin embargo, se observa un leve descenso reciente", agrega el documento oficial.

Lineamentos fueron un "piso" para los aumentos de sueldos

La evaluación del Ministerio de Trabajo sobre la sexta ronda de Consejos de Salarios muestra que el 72% de los convenios (un total de 166) se cerraron cumpliendo con los lineamientos del Poder Ejecutivo, en tanto que en el 28% (63) se acordó por fuera de los mismos. No se sabe si este año el gobierno volverá a pedir a empresas y sindicatos que se "autoclasifiquen" en tres posibles escenarios como hizo en la anterior ronda: 52 sectores se clasificaron "en problemas", 83 en una situación intermedia, y 34 consideraron que estaban en crecimiento, por lo que en ellos se podían acordar incrementos salariales mayores. Sin embargo, la evolución del índice medio de salarios del sector privado estuvo alineada a los ajustes previstos para los sectores "dinámicos", evalúa el informe del ministerio. "Los ajustes previstos en los lineamientos en general operaron como un piso. Existieron diversos mecanismos (negociación bipartita, de mercado, etcétera) que hicieron que los ajustes efectivos fuesen mayores a los previstos en los lineamientos", dice la evaluación oficial.

Nada indica que en esta ronda el concepto de productividad vaya a incluirse en las tratativas. El Pit no se cierra a su discusión pero dejó en claro que de ninguna manera puede ser el único criterio a tomar en cuenta para fijar las remuneraciones. Hacerlo, entiende, supondría que se considera adecuada la participación actual del salario en el producto.

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