La interna del Partido Socialista

PS da un "giro a la izquierda" en congreso tenso y con empujones

Documento aprobado reclama más impuestos a las grandes ganancias.

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En el congreso socialista, el ambiente fue tenso, hubo gritos y empujones al diputado Civila.

Alos gritos y empujones terminó el domingo el Congreso del Partido Socialista, donde se cuestionó a la actual dirección y se aprobó un documento que había sido presentado por el ala ortodoxa que reclama aumentos de impuestos a las grandes ganancias y mayor distribución de la riqueza.

Aunque se aprobó la rendición de cuentas presentada por el secretario general Yerú Pardiñas, se votaron negativamente la mayoría de los informes elaborados por el ala renovadora, incluidos los de las secretarías de Organización, Finanzas, Comunicación, Relaciones Nacionales, Asuntos Municipales, Formación e Interior, contaron a El País fuentes del PS. En las intervenciones de referentes del ala ortodoxa —integrada por el diputado Gonzalo Civila y el exministro de Desarrollo Social Daniel Olesker— se habló de un partido "desdibujado" por no expresar claramente su línea política.

Los ortodoxos lograron aprobar un documento donde se plantea la necesidad de una reforma tributaria de "segunda generación" con énfasis en los gravámenes sobre las grandes ganancias y el capital. Como política complementaria pidieron revisar el llamado "gasto tributario" en exoneraciones impositivas que se brindan por medio de la ley de inversiones, los subsidios a la enseñanza privada y a las zonas francas. Además se pidió terminar con problemas, como el consumismo. Fuentes socialistas admitieron que la aprobación de este material supone un giro a la izquierda en la dirección actual del Partido Socialista. Algunos integrantes del ala renovadora tildaron, durante el congreso, de "estalinista" al documento que había sido firmado por más de 200 personas, entre ellas Olesker y Civila.

A su vez, el congreso aprobó un documento de los renovadores titulado "Una perspectiva para el desarrollo partidario", donde se reivindica la línea histórica del partido de acatar las resoluciones internas, su compromiso con la unidad del Frente Amplio y el respaldo al gobierno de Tabaré Vázquez. Además se advierte que la estructura actual de la coalición "están crujiendo" y no se adapta a los tiempos que corren, por lo que se plantea revisar.

El ala renovadora y los ortodoxos medirán fuerzas en marzo de 2016, cuando se celebren las elecciones para elegir la nueva dirección. El candidato de los ortodoxos es Olesker, en tanto los renovadores pretenden convencer a la senadora Mónica Xavier para que acceda a postularse al cargo de secretaria general.

Por otro lado, el congreso aprobó una resolución en apoyo a las inversiones en Ancap, donde se cuestiona a la "derecha" por su intención de "generar condiciones para la privatización formal o encubierta" del ente. Así como otro documento de la juventud socialista sobre derechos humanos donde se cuestionan los incidentes en el INAU, el abuso de poder policial, las muertes en la Colonia Etchepare y "los infinitos dichos del ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro".

Trifulca.

Después de aprobarse los documentos, el ambiente quedó caldeado debido a que una serie de dirigentes del interior y de la juventud se fueron retirando del Centro Gallego, lugar donde se realizó el congreso en el que participaron alrededor de 700 personas.

Aunque técnicamente había número suficiente como para seguir votando resoluciones, integrantes del ala renovadora se molestaron con los ortodoxos y se quejaron de la "falta de fraternidad". Cuestionaron el hecho que algunos documentos —como el firmado por Olesker y Civila— se hubieran aprobado con menos del 40% del total de delegados. Sin embargo, los ortodoxos destacaron el "amplio apoyo" que recibió este documento. En ese momento, un militante socialista intentó agredir a Civila y aunque no pudo alcanzarlo, lo empujó y se armó "una pequeña trifulca", contaron socialistas. Otros le restaron trascendencia al tema y dijeron que se trató de un "altercado menor".

De todas formas, integrantes de ambos grupos coincidieron que el congreso transcurrió en un ambiente "tenso" y por momentos "complicado" por la ausencia de dirigentes del interior, que se retiraron antes por un tema de horarios. Algunos de ellos ya hicieron circular cartas pidiendo que se adopten medidas, para que no vuelva suceder un hecho de este tipo.

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