los métodos alternativos de la policía

La prueba no convencional

La Policía tiene al alcance de la mano algunos métodos no convencionales que pueden contribuir a una investigación complicada.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Marcelo Acquistapace es el vidente más reconocido del Uruguay y también de la región.

Huellas dactilares, fluidos corporales, pelos; testigos, recuerdos, reconstrucción de las últimas horas; el arma, un objeto inexplicable en la escena del crimen, el lugar donde aparece el cuerpo. A veces, aun con varios de estos elementos, no se logra esclarecer un asesinato y la Policía Científica agota todas sus posibilidades.

Quienes están a cargo de una investigación compleja pueden echar mano a algunos métodos no convencionales que provienen de otras ciencias. En la mayoría de los casos, solo son efectivos si se utilizan desde el comienzo.

Para el homicidio de Lola Chomnalez se puso a disposición a una semióloga contratada recientemente por el Ministerio del Interior. Aunque la madrina y su pareja se negaron a ser grabados durante su declaración, y por lo tanto la semióloga no pudo trabajar en esa primera instancia, luego sí accedió a los testimonios de otros indagados por el caso.

El perito semiólogo Washington Olivera se dedicó 15 años a eso, aunque desde hace un tiempo el Ministerio del Interior dejó de recurrir a él.

Técnicamente, y en sus palabras, la tarea consiste en “analizar estructuras sintácticas, semánticas y pragmáticas de la comunicación verbal y no verbal”. Es posible estudiar todos los elementos gramaticales y sintácticos de un discurso, y a la vez prestar atención a los elementos no verbales que acompañan el relato: los gestos, la ropa, los accesorios, el peinado, entre otros.

La investigación del crimen de Lola podría haberse servido del polígrafo que hay en Uruguay, propiedad del abogado Rafael Ravera. Es un instrumento capaz de identificar variaciones cardiológicas, variaciones en las funciones respiratorias y en la conectividad eléctrica de la piel. El “detector de mentiras” fue ofrecido a la jueza Marcela López Moroy, pero según dijo Ravera a El País, nunca se le respondió por sí o por no.

Un tercer “método no convencional” estuvo al alcance de la Policía para dilucidar el crimen de la adolescente argentina fallecida en Valizas a fines de diciembre: el psíquico Marcelo Acquistapace.

Acquistapace confirmó a El País que se incorporó a la investigación, aunque no quiso revelar qué tanto colaboró. “Algún aporte hice, pero me pidieron que no hablara al respecto”, se excusó.

Cuesta entender –y creer– lo que hace Acquistapace. Él explica que su método tiene fundamentos en la Física. “Es la posibilidad de obtener información de un acontecimiento aunque ya no sea parte del presente, porque esa información se mantiene estática a través del tiempo y el espacio”, sintetizó.

¿Es tarde para que Acquistapace se vuelque de lleno a esclarecer la muerte de Lola? No necesariamente. Cuanto más tiempo transcurre de un hecho, más difícil puede ser sustituir sus percepciones por elementos reales que la Policía sea capaz de corroborar. Hay pruebas que ya no están y testigos que ya se fueron. Por lo general, el vidente no colabora en casos que llevan más de dos años sin resolver.

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