LA COLUMNA DE PEPE PREGUNTÓN

Solo promesas

En el tramo final de la campaña electoral de 2014, un distendido Tabaré Vázquez apareció en dos spots de televisión hablando de la seguridad pública y asumiendo compromisos concretos.

A nadie le extrañó, ya que por aquel entonces los sondeos revelaban que la creciente inseguridad se había convertido en el tema que más preocupaba a los uruguayos.

Vázquez ya había anunciado, en entrevista con El País, que si ganaba las elecciones mantendría en su cargo al ya fuertemente cuestionado Eduardo Bonomi en el Ministerio del Interior. Por eso resultaba aún más importante dejar claro que cinco años más de gobierno del Frente Amplio no supondrían más de lo mismo en materia de seguridad ciudadana. Había que asegurar, incluso para los frenteamplistas, que se enfrentaría al delito con energía. Después de todo, el desmadre delictivo no había comenzado durante el gobierno de José Mujica, sino en la primera Presidencia de Vázquez, con las inolvidablemente ineficientes gestiones de José Díaz y Daisy Tourné.

Así que Vázquez, el mismo que en 1989 prometió que si era electo intendente de Montevideo bajaría el boleto un 40% y erradicaría los basurales de la ciudad, salió a asumir compromisos. Y vaya si lo hizo.

"Un nuevo gobierno progresista puede y debe asumir compromisos concretos en materia de seguridad. Y además, cumplirlos. ¿Por qué podemos asumir ahora compromisos en materia de seguridad? Primero, porque aprendimos. Claro, aprendimos de los aciertos y de los errores. Porque estudiamos el tema. Y consultamos a los que saben más que nosotros en varios países, y construimos nuestra propia política de seguridad. Segundo, porque hoy tenemos una situación totalmente diferente al desastre que nos dejaron en aquel año de 2004. Hoy podemos comprometernos a frenar el crecimiento de las rapiñas y, en cinco años, reducir el número de los hurtos y las rapiñas en un mínimo de un 30%", señalaba Vázquez.

No era un mensaje de campaña, de esos que después se lleva el viento. No. Vázquez lo dejó muy claro. "Vamos a cumplir. Nosotros no hacemos promesas electorales. Cuando nos comprometemos, cumplimos", dijo el entonces candidato.

Dos años después poco queda de aquel compromiso asumido. Y no es el único. ¿Se acuerda del anunciado cambio en el ADN de la educación? ¿Y de que no habría necesidad de un ajuste fiscal ni más impuestos en el horizonte? ¿Cuántas cosas se prometieron en aquella campaña de 2014, cuando un tercer gobierno frenteamplista parecía estar en riesgo? ¿Cuánto hubo que prometer para salvar la mayoría parlamentaria?

¿Qué pasó? ¿Se asumieron compromisos a sabiendas de que no se podría luego cumplir con lo prometido, porque para ganar vale todo, o se erró feo al diagnóstico? Vázquez dijo que en seguridad habían aprendido, después de diez años de errores sucesivos. ¿Aprendieron? ¿A qué? ¿A seguir haciendo lo mismo que ha demostrado no dar resultado?

¿Y en la educación, qué aprendieron? ¿A hacer lo que las corporaciones de los docentes y funcionarios exigen?

¿Y en materia económica? ¿A poner más y más impuestos, para que la orquesta siga tocando un tiempo más?

¿Valió la pena?

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