Un decreto gubernamental publicado ayer por Presidencia de la República establece la prohibición de la comercialización, importación, registro como marca, y publicidad de cualquier dispositivo electrónico para fumar conocido vulgarmente como "cigarrillo electrónico" o "e-cigarette".
Una de las razones para su prohibición es la dosificación de nicotina que contiene el producto, que según explicó a El País el presidente del Programa Nacional de Control de Tabaco del Ministerio de Salud pública (MSP), Winston Abascal, no es "muy segura". Agregó que "no está clara" cuál es la cantidad de nicotina que contiene el dispositivo y lo diferenció de los parches y chicles (que también contienen nicotina) y se usan habitualmente para dejar de fumar.
Abascal afirmó que el cigarrillo electrónico "no integra lo que se llama la terapia de reemplazo nicotínico. La nicotina se absorbe por vía inhalatoria y eso tiene sus problemas", argumentó.
Pero Abascal dejó claro que esa no es la única causa para prohibir la venta de estos aparatos. Señaló que los mismos contienen sustancias "muy tóxicas para el ser humano", como el dietilglicol, que según Abascal es el mismo gas que se usa para congelar en los freezers.
Por otra parte, la forma del cigarrillo electrónico -que emula en todo a un cigarrillo normal, hasta se prende una luz roja en la punta que simula la brasa- también es vista por las autoridades sanitarias como contraproducente para quienes quieren dejar de fumar.
Acción. La firma uruguaya Paul Vapor Store fue la primera en importar al país estos cigarros desde China. Su director, Paul Spradling, dijo a El País que cuenta con unos 1.000 clientes. Spradling relativizó la toxicidad de su producto, "en todo caso es mucho menos nocivo que el cigarro", dijo, y aclaró que el producto no se promociona como tratamiento contra el tabaquismo. Además, anunció que sus abogados recurrirán la norma.
Los cigarrillos electrónicos son promocionados como una alternativa "más saludable (sin alquitrán y sin humo de primera o segunda mano), más limpia (sin humo, olor, cenizas) y más segura (no inflamable) a fumar los cigarros comunes.